Sociedad
Al menos 12.500 menores extranjeros solos llegaron a España hasta el 31 de octubre
España tiene acogidos o tutelados por los servicios de protección de menores de las comunidades autónomas a un total de 12.437 Menores Extranjeros No Acompañados (MENA) para los que el Gobierno ha aumentado este año los fondos hasta los 38 millones con el objetivo de mejorar su atención. Mientras tanto, está negociando con Marruecos la posibilidad de repatriar a los menores marroquíes que llegan a España.
Los casi 12.500 menores migrantes solos es el número que el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social tenía contabilizado a fecha 31 de octubre, dato que hasta el momento no ha vuelto a ser actualizado. Precisamente el problema de la contabilización de estos menores se puso sobre la mesa durante la Conferencia Sectorial de Inmigración y Emigración celebrada el pasado mes de agosto.
Tal como denunció la ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Magdalena Valerio, la sectorial llevaba desde el año 2015 sin reunirse, pero en la cita de agosto la cuestión de los ‘MENA’ fue abordada de forma prioritaria bajo la «preocupación» de muchos de los líderes territoriales. De hecho, durante 2018 este asunto ha adquirido tal protagonismo que la palabra ‘MENA’ (Menores Extranjeros No Acompañados) era una de las candidatas a palabra del año 2018 de la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA).
Un mes antes del cambio de Gobierno y llegada de Pedro Sánchez a La Moncloa, a fecha 30 de abril, el número de MENAs en el registro del Ministerio del Interior era de 6.248, según apuntó la entonces ministra de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad Dolors Montserrat. Así pues, el número de MENAs contabilizados se ha duplicado desde abril hasta octubre.
En cualquier caso, a los casi 12.500 menores registrados a fecha 31 de octubre, habrá que sumar los menores que hayan podido llegar solos durante los meses de noviembre y de diciembre de 2018, año que ya ha batido récord de llegadas de migrantes en patera.
Según un informe de la ONG Save the Children publicado en mayo de este año, la cifra de menores extranjeros no acompañados (MENA) bajo tutela de las comunidades fue de 6.414 en 2017, un 60% más que en 2016, año en que los inscritos no llegaban a 4.000.
La ONG señaló que la mayor parte de los que llegaron nuevos en 2017 (2.177) lo hicieron en patera y la gran mayoría proceden de Marruecos, aunque también ha aumentado el número de menores que vienen de Argelia y de países subsaharianos como Guinea, Costa de Marfil o Nigeria.
A finales de noviembre, el Consejo de Ministros aprobó 38 millones de euros en subvenciones para repartir a las comunidades autónomas y Ceuta y Melilla con el objetivo de mejorar la atención de los menores extranjeros no acompañados que hay en España.
El reparto se realizó en función del incremento del número de MENAS registrado desde el 31 de diciembre de 2017 hasta el 30 de septiembre de 2018, aunque también se tuvo en cuenta la solidaridad de aquellas comunidades que se han ofrecido a acoger a algunos de estos menores.
Atendiendo a estos criterios, se acordó que Andalucía recibiría 25,5 millones de euros, es decir, el 67% de los 38 millones, seguida por Vascongadas y Cataluña, con algo más de dos millones de euros cada una. Mientras, la Comunidad de Madrid y La Rioja se quedaron fuera del reparto de fondos.
Aparte del incremento de los fondos, el Gobierno español y el marroquí están negociando la posibilidad de repatriar a los menores marroquíes que llegan a España solos. Según el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, están trabajando para «establecer los criterios firmes» que permitan la devolución al país alauí de los niños y jóvenes, «siempre en términos de seguridad» y respetando el interés superior del menor.
No es la primera vez que se pone sobre la mesa esta «solución» ya que desde el PP defienden la devolución de estos menores a Marruecos, exigiendo el cumplimiento del acuerdo firmado entre España y el reino alauí en 2007 y ratificado en 2013.
El debate sobre la devolución de los menores solos que llegan desde Marruecos se reanuda después de que el ministro del Interior decidiera reactivar un acuerdo firmado en el año 1992 entre España y Marruecos para la readmisión de extranjeros que entran de manera irregular a territorio español a través de sus fronteras.
La aplicación de este convenio el pasado mes de agosto para proceder a la devolución de 116 migrantes subsaharianos que lograron saltar la valla de Ceuta de manera masiva desató polémica y las críticas entre las ONG. En octubre, tras un salto masivo que se produjo en la valla de Melilla, Interior volvió a aplicar este acuerdo bilateral para expulsar a 55 de las 209 personas que cruzaron el vallado. También lo ha utilizado en ocasiones puntuales para devolver a Marruecos a migrantes que llegan en patera a las islas Chafarinas.
Desde el departamento que dirige Grande-Marlaska han insistido en que estas devoluciones cumplen la legalidad al ampararse en dicho acuerdo bilateral. «El acuerdo es una herramienta que está ahí y puede utilizarse siempre y cuando Marruecos esté de acuerdo en la readmisión y la acepte», han apuntado fuentes de Interior en reiteradas ocasiones, defendiendo las devoluciones siempre y cuando los migrantes no expresen su intención de solicitar asilo
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
