Opinión
ALERTA a la militancia del Partido Popular. Por el Coronel Efrén Díaz Casal

Los pasados sábado y domingo, 17 y 18 de septiembre, Alberto Núñez Feijóo reunió a sus parlamentarios y a sus “barones” territoriales como arranque de las elecciones autonómicas y municipales del próximo año.
Al coincidir esta reunión con la manifestación de Barcelona el pasado domingo 18/09/2022, para pedir que el castellano sea lengua vehicular en el sistema educativo en Cataluña, el sujeto en cuestión renunció a asistir a la misma enviando en representación del PP a Cuca Gamarra, que no se sabe con certeza si vive o solamente existe porque ni sabe de nada ni quiere enterarse de nada, como Elías Bendodo o el resto de dirigentes del PP que en su mayoría cobra 2 suculentos sueldos, el del partido y el del cargo que detentan.
En el cónclave toledano, el mismo personaje dijo que “nadie en Cataluña tiene derecho a revolverse porque haya personas en Cataluña que decidan hablar en español. Y nadie, en el resto de España, tiene derecho a molestarse porque haya catalanes que decidan hablar en catalán. Y, desde luego, nadie en Cataluña tiene derecho a impedir que nuestros hijos aprendan las dos lenguas y después, hablar en libertad la que quieran”.
En un inigualable ejercicio de funambulismo verbal el complaciente catalanista, quizás para emular su política lingüística gallega, similar en la forma y en el fondo la catalana, no dijo que “nadie en Cataluña tiene derecho ni se le puede permitir que proteste e incumpla la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que ordena a la Generalidad garantizar que el español sea la lengua vehicular, como mínimo en el 25 % de las materias educativas, y menos espiar a los alumnos tomando nota de los que hablan español en clase y en el recreo para represaliarles a ellos y a sus familias por no hablar catalán condenándoles al silencio para que acepten la imposición del catalán, es un delito que debe perseguirse.
Tampoco es posible soslayar la contienda que mantiene la actual cúpula del PP con el PSOE para controlar los órganos de gobierno del Poder Judicial y disponer de toda libertad para sus fechorías, pues la maniobra viene desde que Ignacio Cosidó, portavoz del PP en el Senado, en noviembre de 2018 envió un mensaje de WhatsApp a su grupo parlamentario para felicitarse por el nombramiento de un juez afín en el Tribunal Supremo y todo lo que conlleva la maniobra «controlando la Sala Segunda desde detrás y presidiendo la Sala 61, siendo una jugada que he vivido desde la primera línea», reza uno de sus mensajes.
Por otra parte, el mismo menda siguiendo el “ejemplo” de su lamentable antecesor, ha ignorado contumazmente mis requerimientos para que los organismos regidos por los militantes del PP respeten y hagan respetar la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión, en la tramitación de actos religiosos en la vía pública, así como otra normativa como nuestra Constitución.
¡Y luego se quejan de que el adversario político no respeta las leyes!, ¡farsantes!
Esta reprobable ejecutoria no molesta lo más mínimo, pues su autor carece de la categoría moral necesaria al respecto, el único efecto que provoca es la descalificación de su protagonista a quien no describo para evitar que se den por aludidos los de su misma calaña.
Estos miembros del PP parecen trabajar para el enemigo pues les importa un bledo pasarse las leyes y la dignidad del ciudadano por el arco de triunfo; cuando logren alcanzar un comportamiento ético habrán superado una grave crisis moral.
Al gachó de marras y a sus lacayunos esbirros solo les queda desaparecer del escenario político y cobijarse en su casa que es el único lugar al que pueden ir.
La militancia del PP no puede asistir silenciosa y anuente a todas las inconveniencias que se le ocurran al tal Feijóo y a sus secuaces designados a dedo, y menos aplaudirlas pues sería una prueba irrefutable de que una estupidez, por muy aplaudida que sea, seguiría siendo una estupidez.
Los afiliados al PP, en un gesto que les honre, tienen la obligación de remedar la paciencia española enemiga de amilanarse ante el uso arbitrario del poder, mostrando su incuestionable poder de persuasión levantando su voz en defensa de la ley, la racionalidad, la sensatez y el respeto a la dignidad humana, expulsando de forma expeditiva de sus cargos a los protagonistas de los hechos expuestos.
Efrén Díaz Casal
Coronel de Infantería (R)
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.






