España
«Alt News» propone una colecta para pagar unas vacaciones de tres meses en China a Pablo Iglesias e Irene Montero
¿Se imaginan a Pablo Iglesias e Irene Montero de vacaciones en China durante tres meses? Sin duda, millones de españoles estarían encantados con la pespectiva de un viaje al Lejano Oriente de la pareja política del momento.
Atendiendo a ese deseo, el programa «Alt News», de Radio Cadena Española, ha propuesto hoy realizar una colecta que cubra los gastos del viaje al país asiático, «durante tres meses», del vicepresidente segundo y de la ministra de Igualdad.
Incluso Armando Robles fue más allá al propone que el viaje vacacional a China incluya a todo el Gobierno. «Contad con mi aportación económica», ha manifestado el abogado vizcaíno y politólogo Sergio Durán.
Eso sí, Robles puso como condición que el viaje vacacional incluyese la ciudad china de Wuhan,famosa, entre otras cosas, por su Museo de la Revolución.
Fueron sin duda unas gotas de humor y desenfado para hacer frente al espesor de la crónica española y del mundo. El coronavirus y las elecciones vascas fueron dos de los asuntos analizados.
Armando Robles opinó que el PP de Carlos Iturgaiz tiene la ventaja de poder recupera el vivero de votos españolistas al que habán renunciado los dirigentes regionales del partido, en una estrategia de aproximación a posiciones vasquistas que fueron rechazadas por los electores.
«Había gente que dejó de confiar en el PP, pero lo que toca ahora es mirar al futuro y que los ciudadanos vascos puedan vivir con total libertad y sentirse muy orgullosos de ser vascos y españoles, y que no te persigan y te hagan la vida imposible por tener una bandera española o por defender a España en las universidades. Ha habido casos donde se han dado palizas a jóvenes por defender a España en la Universidad [del País Vasco]. Se han hecho escraches por colocar una bandera española en un balcón… Esos valores los defendió hace 22 años Carlos Iturgaiz y los vuelve a defender ahora. Duante todo este tiempo no se ha movido ni un ápice en la defensa de esos valores».
Tras destacarse la buena sintonía entre Iturgaiz y Santiago Abascal, hubo también un mensaje a los votantes de Vox: «Es imperativo un voto útil en el País Vasco, porque las encuestas dicen que Vox no obtiene representación. La derecha no puede perder ningún voto. Carlos Iturgaiz como candidato ofrece todas las garantías de que el PP va a seguir defendiendo los mismos valores que hace 20 años».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
