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Ana Carrasco, primera mujer que gana un campeonato del mundo de motociclismo
La piloto Ana Carrasco Gabarrón (Kawasaki), de 21 años y natural de la localidad murciana de Cehegín, ha hecho absoluta historia en el mundo del deporte al convertirse en la primera mujer campeona del mundo de motociclismo, en la categoría de Supersport 300.
Ana Carrasco ha logrado este éxito en Francia, en el circuito de Nevers Magny Cours, donde protagonizó una espectacular remontada, pues partía desde el puesto vigesimoquinto y entró en meta en decimotercera posición. Esto le valió para hacerse con el título, ya que sumó tres puntos y acumuló 93 en el Mundial, uno más que los logrados por el también español Mika Pérez (Kawasaki).
La tercera posición en la general fue para el holandés Scott Deroue, quien este domingo partió primero pero abandonó a falta de ocho vueltas por rotura de su moto y se quedó con los 80 puntos que tenía.
Pérez, que también tenía opciones de llevarse el título si ganaba, se vio superado en la última curva por Daniel Valle (Yamaha), que con ello dio la victoria final a Carrasco.
Carrasco, nacida en Cehegín el 20 de marzo de 1997, sigue derribando barreras en el mundo del deporte, pues la «Guerrera Rosa», como se le conoce en el mundo de las carreras de motos, ya fue el pasado año la primera mujer que ganaba una carrera de un Mundial motociclista -lo hizo el 17 de septiembre de 2017 en el circuito portugués de Portimão- y ahora ha dado varios pasos más haciéndose con el título en un certamen muy exigente.
No lo tenía fácil, pero Carrasco ha sabido sufrir encima de la moto en un fin de semana en el que no le salieron las cosas como ella esperaba en los entrenamientos, pero finalmente mostró su categoría para que este domingo día 30 de septiembre de 2018 sea una fecha histórica en el mundo del deporte femenino y del deporte en general.
En Magny Cours se cierra un curso especial para Carrasco, quien, con su Kawasaki ha logrado dos triunfos parciales y el éxito final y eso ha sido especialmente celebrado en su pueblo, donde más de 200 motos han participado en una ruta motera celebrada en su honor antes de la carrera y que ha recorrido por diversas poblaciones del noroeste de la región de Murcia.
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Las ciudades incorporan zonas deportivas abiertas para reducir el sedentarismo urbano
Los espacios públicos están adquiriendo un papel cada vez más activo dentro de las políticas municipales relacionadas con salud y bienestar. En muchos municipios, la instalación de áreas deportivas abiertas forma parte de estrategias destinadas a fomentar hábitos saludables sin depender exclusivamente de instalaciones cerradas o de pago.
El crecimiento de estas zonas responde a una realidad evidente: gran parte de la población pasa demasiadas horas sentada y encuentra dificultades para incorporar actividad física a la rutina diaria. La posibilidad de entrenar en parques o paseos urbanos facilita un acceso más directo y espontáneo al ejercicio.
El entrenamiento al aire libre gana usuarios de todas las edades
Lo que empezó como una iniciativa orientada principalmente a personas mayores o circuitos básicos de movilidad ha evolucionado hacia espacios mucho más completos. Actualmente, jóvenes, adultos y usuarios habituales de gimnasios utilizan estas instalaciones como complemento o alternativa a centros deportivos tradicionales.
Los aparatos para gimnasios en exterior se diseñan cada vez con mayor variedad de usos, incorporando ejercicios de fuerza, resistencia y movilidad dentro de un mismo recorrido. Esto permite adaptar el entrenamiento a distintos niveles físicos sin necesidad de grandes infraestructuras.
Además, muchas zonas deportivas urbanas se integran en parques o áreas verdes, favoreciendo una experiencia más abierta y menos condicionada por horarios.
Materiales preparados para uso intensivo y condiciones climáticas
Uno de los principales retos en este tipo de instalaciones es garantizar su durabilidad. El uso constante y la exposición a lluvia, humedad o altas temperaturas obligan a trabajar con materiales especialmente resistentes.
Las máquinas de gimnasio al aire libre actuales incorporan tratamientos anticorrosión, estructuras reforzadas y sistemas que requieren poco mantenimiento. Los municipios buscan soluciones capaces de mantenerse operativas durante años sin deteriorarse rápidamente.
La resistencia del equipamiento se ha convertido en un aspecto prioritario, especialmente en ciudades costeras o zonas con gran afluencia de usuarios.
Espacios deportivos integrados en la vida cotidiana
Otro de los factores que explica el crecimiento de estas instalaciones es su facilidad de acceso. Al estar ubicadas en espacios públicos, permiten realizar actividad física sin necesidad de desplazamientos específicos ni cuotas mensuales.
Muchas personas incorporan estos espacios a sus rutinas diarias aprovechando paseos, trayectos habituales o momentos de ocio al aire libre. Esto favorece una práctica más espontánea y constante del ejercicio.
Los aparatos para gimnasios de exteriores empiezan así a formar parte del paisaje urbano cotidiano en numerosos municipios.
Nuevos diseños para fomentar la interacción y el uso compartido
Las áreas deportivas abiertas también están cambiando en su diseño. Ya no se plantean únicamente como zonas individuales de entrenamiento, sino como espacios donde conviven distintas actividades y perfiles de usuario.
Circuitos funcionales, zonas de calistenia y áreas de estiramiento se combinan con bancos, recorridos peatonales y espacios verdes para generar entornos más dinámicos. El objetivo es favorecer tanto la actividad física como la interacción social.
Esta combinación contribuye a aumentar el uso continuado de los espacios públicos.
El urbanismo incorpora la actividad física como elemento estructural
La expansión de las máquinas de gimnasio al aire libre refleja un cambio más amplio en la planificación urbana. Las ciudades comienzan a integrar la actividad física dentro del diseño cotidiano de calles, parques y zonas comunes.
El ejercicio deja de entenderse como algo reservado exclusivamente a instalaciones deportivas cerradas y pasa a ocupar un lugar visible dentro del espacio público. Este enfoque busca crear entornos más activos y accesibles para distintos perfiles de población.
La tendencia apunta hacia ciudades donde deporte, ocio y vida urbana conviven de forma mucho más natural dentro del mismo entorno.
