España
Ana Pastor convence a millones de españoles del fraude electoral: ella lo niega
Ya sabrán ustedes que Ana Pastor ha recibido poderes especiales gracias a Mark Zuckerberg, propietario de Facebook, para que sea ella y solo ella quien decida qué es verdad y qué no lo es… independientemente de la realidad de las cosas.
En un alarde de imaginación y derroche de fantasía, la Pastor ha creado una empresa que ha bautizado como «Newtral«, que es la encargada de, efectivamente, «newtralizar» las verdades molestas para el progresismo, Facebook, Pedro Sánchez o cualquier otro chusquero del Nuevo Órden, de esos empeñados en destrozar España y acabar con todo lo que la mayoría de los españoles consideramos sagrado y que nos define como aquello que somos, aquello de lo que venimos, y que no permitiremos olvidar.
Si Ana Pastor lo niega, entonces es cierto.
Es por ello que hoy estamos un poco más convencidos –si es que es posible estarlo aún más– que las últimas elecciones generales han sido total, completa y absolutamente manipuladas, no ya con sutileza y enormes recursos informáticos, sino al estilo de los rojos españoles de toda la vida: de forma chusca, penosa, patética y sobre todo, torpe e inútil. ¿Reconocen el «modus operandi»? Sí señores. Las hordas socialisto-comunistas manoseando urnas, y modificando actas electorales a pesar de que la gran mayoría de delegados y apoderados socialistas no saben sumar y apenas leer palabras de no más allá de dos sílabas. Que se lo pregunten a María Rey.
Creemos en las pruebas, no en Ana Pastor
Les ofrecemos a ustedes, como primicia, las imágenes de DOS ACTAS ELECTORALES burdamente manipuladas, con tachones, añadidos y alteraciones tan sumamente ridículas y groseras que señalan directamente a los autores de las mismas: antiguamente se decía que eran agentes a sueldo de Moscú. Hoy no; hoy son agentes a sueldo de las múltiples asignaciones, mamandurrias, ayudas, sobresueldos, «bufandas» y otros sistemas inventados por los trileros del socialismo patrio para comprar votos a la caterva de vagos que la LOGSE ha tenido a bien crear a imagen y semejanza de los más ilustres socialistas de todos los tiempos.
Estas actas, que pueden ver más abajo, demuestran más allá de cualquier duda razonable, que el sistema ha sido violado y que las elecciones generales HAN SIDO UN FRAUDE MASIVO.
Pese a ello, y precisamente por ello, la ínclita e inefable Ana Pastor, azote de entrevistados, la «mulata amancebada» con el indefinible García Ferreras, azote de todo el que no sea comunista-extremista-maoista de la peor especie… (O si es de derechas, que sea Florentino Pérez, que paga espléndidamente en cash, perdición de rojos y tentación de progresistas) ha tenido a bien enviar, cual misil balístico norcoreano, su ejemplificante publicación «Maldito bulo» contra una de las actas que les presentamos: la que proviene de Cantabria, alegando que sí, que sin duda el acta existe y se realizó… pero que por supuesto La Junta Electoral Central les ha explicado (a ellos solos, en petit comité) que no la han tenido en cuenta.
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Claro. Lo normal. Si a día de hoy, falsificar un documento público es gratis, ¿Verdad Anita? No tiene más recorrido. El acta está, y se ha escrito, pero nada nada, no sirve. A pesar de que tenga más VOTOS QUE ELECTORES, no se tiene en cuenta. Ni denuncia, ni nada. Y además es un bulo.
Porque lo dice Ana Pastor. ¿eh? Y ojito con discutir nada. Y menos en Facebook, no sea que esta tipa le coja a usted manía y declare que usted NO existe. Recuerde… «Newtral» decide qué es verdad y qué no lo es. Y NO PERMITIRÁ que la Realidad se interponga en el camino de Soros.
Que lo sepan ustedes.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
