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Analizan el Barça de Guardiola como una red compleja
Un estudio publicado en la revista Scientific Reports, en el que han participado investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) ha utilizado las redes complejas para analizar las características específicas del juego del F.C. Barcelona cuando estaba dirigido por Pep Guardiola.
“Este trabajo es una especie de tributo a Guardiola y a la forma en la que cambió el fútbol desde que entrenó al Barça. Hemos analizado el juego ideado por este técnico desde un punto de vista científico: construyendo las redes de pases del equipo de aquella época y analizando los patrones únicos que en ellas aparecen”, señala Javier M. Buldú, coautor del trabajo.
Buldú opina que “ciencia y fútbol es una combinación muy potente. En los próximos años el análisis del juego y rendimiento de un equipo de fútbol va a cambiar radicalmente”.
El estudio ha analizado todos los partidos de la temporada 2009/2010 de La Liga, centrándose en la información espacio-temporal de los pases entre jugadores.
“Construimos la red de pases de los 380 partidos de la temporada. Estas redes están formadas por nodos (jugadores) que se conectan entre sí mediante enlaces (pases), dando lugar a lo que llamamos redes-de-pases. A continuación, estudiamos como la redes de cada equipo crean patrones diferentes a lo largo del partido, analizamos su estructura y nos dimos cuenta que el Barcelona jugaba a otra cosa distinta del resto de equipos. No es una opinión, lo dicen los números”, dice el investigador.
Predicción y propagación
La ciencia de las redes, también conocida como teoría de redes complejas, se basa en el análisis de la estructura de una red para explicar los procesos que en ella ocurren. Esta disciplina está permitiendo avanzar en el conocimiento de infinidad de sistemas organizados en red y tiene aplicaciones que van desde la predicción de trending topics en Twitter, a la propagación de epidemias o incluso a la detección temprana de enfermedades neurodegenerativas mediante el análisis de redes cerebrales.
Este trabajo va un paso más allá y aplica varias de las metodologías de la ciencia de las redes al estudio del juego de los equipos de fútbol.
“No se puede describir el comportamiento de lo que hace un jugador en el campo analizando únicamente sus números individuales. Hace falta incluir la información de la interacción, no solo con sus compañeros, si no también con sus rivales”, añade.
Buldú recalca que ”esta es la premisa en la que se basan las ciencias de la complejidad: no es posible analizar un sistema complejo descomponiéndolo en sus partes individuales, hay que analizar el conjunto.
Curiosamente, la idea que fundamenta las ciencias de la complejidad, nos la están repitiendo, día tras día, todos jugadores de fútbol: No soy yo, es el equipo”, explica Buldú.
Uno de los méritos de este trabajo es que analiza la evolución de las redes de pases a lo largo del partido, lo que abre la posibilidad de relacionar los parámetros de red con lo que sucede en el campo en cada momento. De esta manera, se demuestra que la estructura de red de la mayoría de equipos de fútbol es distinta cuando reciben un gol o cuando lo marcan.
“Podemos medir las fluctuaciones de los parámetros de red a lo largo del partido e identificar cuales de ellos están asociados con una mayor probabilidad de marcar o encajar un gol. Curiosamente, demostramos que estas fluctuaciones no dependen solo del número de pases, es decir, no vale simplemente con completar más pases, hay que realizarlos de una determinada manera”, comenta Buldú, el cuál aclara que el objetivo no es construir un algoritmo para realizar apuestas deportivas, si no comprender como se organiza un equipo de fútbol para poder ayudar a los cuerpos técnicos, tanto a preparar un partido, como a analizar lo que sucedió durante el mismo.
Un enfoque multidisciplinar
El coautor destaca que el artículo científico es un claro ejemplo del “valor añadido de los estudios multidisciplinares”, ya que en él han colaborado científicos del Centro de Tecnología Biomédica con el profesor Xavier Busquets, de la ESADE Business School y Paco Seirul.lo uno de los grandes maestros de la preparación física en el deporte y colaborador de Guardiola durante su época en los banquillos del Barcelona.
Tal y como explica Buldú, “este artículo no se podría haber llevado a cabo sin la interacción con Xavier y Paco. Por un lado, ha sido fundamental la participación de un experto en la construcción del juego de un equipo de fútbol. Por otra parte, las ideas y metodologías que presentamos trascienden al fútbol, y podrían tener gran impacto en el análisis de la organización de equipos de personas en entornos competitivos”.
De esta manera, los resultados obtenidos mediante el análisis de las redes de pases, se relacionan, en la sección final del artículo, con la disposición de los jugadores del Barcelona alrededor de la pelota, discutiendo como las ayudas al jugador con balón trascienden más allá del ámbito local del campo, dando lugar a una gran red compleja con patrones diferentes al resto de equipos de La Liga.
La conectividad entre jugadores, el coeficiente de triangulación, la dispersión de la red o su ratio de avance son algunos de los parámetros de red en los que el Barcelona destaca sobre el resto de equipos. A todo ello, hay que añadirle las fluctuaciones a lo largo del partido y el impacto que sobre ellas tienen los goles.
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Zapatillas: comodidad, moda y decisiones de compra en el Perú de hoy
zapatillas: la palabra suena cotidiana, pero en el Perú de hoy concentra una discusión más grande sobre consumo, identidad y hasta salud pública, porque lo que nos ponemos en los pies dice mucho de cómo vivimos y de lo que priorizamos. En Lima y en regiones, la escena se repite: gente que se mueve más, que combina trabajo con trayectos largos y que, en medio de un ritmo acelerado, busca algo que aguante el trote sin castigar la espalda ni el bolsillo.
La “zapatilla” ya no es un objeto reservado para el deporte. Se metió en la oficina (cuando el código de vestimenta se relajó), en el campus, en la combi, en el mall, en la salida familiar del domingo y en la caminata improvisada por el malecón cuando el día se presta. Y, sobre todo, se instaló como una compra que no se hace a ciegas: se compara, se calcula y se decide con una mezcla de gusto, necesidad y presupuesto. Lo interesante es que el mercado lo entendió antes que muchos: el abanico de opciones se ha ampliado al punto de que, en una sola vitrina digital, conviven líneas urbanas, deportivas y “de uso diario”, con marcas globales y otras más accesibles que apuntan al volumen.
Ese crecimiento se nota en la oferta. En el catálogo de marcas de zapatillas de Ripley, por ejemplo, la variedad es tan amplia que el listado se cuenta por miles de resultados y reúne nombres que van desde Adidas, Nike y Puma hasta New Balance, Converse, Skechers, Reebok y Steve Madden, entre muchas otras marcas presentes en el mismo espacio de búsqueda. No es un detalle menor: cuando el consumidor encuentra tanta diversidad en un solo lugar, la competencia deja de ser únicamente “quién vende” y pasa a ser “quién orienta mejor”, “quién ofrece mejor experiencia” y “quién resuelve rápido” si algo no calza como uno esperaba.
También hay un componente económico que empuja la conversación. Las campañas de descuento, cupones y temporadas comerciales han convertido a las zapatillas en uno de los productos emblema del e‑commerce, con mensajes agresivos de precio y urgencia. En esa misma página se promocionan ofertas “hasta 30% OFF” y se menciona incluso la dinámica de cupón en app, un guiño directo al nuevo consumidor que compra desde el celular y caza promociones con paciencia. No estamos hablando solo de calzado: hablamos de un hábito de compra cada vez más sofisticado, donde la gente no solo busca “algo bonito”, sino “algo que rinda” y que, si puede, salga con descuento.
Pero la zapatilla no vive únicamente en la lógica del ahorro. Hay un fenómeno cultural, silencioso y persistente: el calzado se volvió una forma de pertenecer. En el Perú urbano, sobre todo entre jóvenes, la zapatilla comunica. Una silueta ancha o minimalista, un color sobrio o una combinación llamativa, un modelo clásico o uno más “tech”: todo eso funciona como lenguaje. No hace falta decirlo en voz alta. Se ve. Y esa lectura se ha normalizado tanto que hoy hay personas que planifican su outfit alrededor del par que tienen, no al revés.
En paralelo, la demanda de comodidad dejó de ser “un gusto” para convertirse en criterio principal. El ciudadano promedio camina más de lo que cree: para llegar al paradero, para atravesar centros comerciales, para hacer trámites, para moverse en jornadas largas. En ese escenario, la amortiguación, el soporte y la durabilidad pesan tanto como la apariencia. Por eso se ha vuelto común que una misma persona tenga distintos pares según uso: uno para entrenar, otro para calle y otro para el día a día, incluso si todos se llaman “zapatillas”. Y esa segmentación explica por qué los catálogos se han hecho tan extensos y detallados: no se compra lo mismo para correr que para caminar o para estar de pie ocho horas.
La otra cara de esta historia es la digitalización del consumo. Comprar zapatillas por internet —antes visto con desconfianza— hoy es rutina, especialmente cuando el usuario siente que puede filtrar por marca, talla, estilo y precio en segundos. Esa “sensación de control” es clave. La navegación por grandes listados, donde aparecen decenas de marcas y una cantidad muy alta de opciones, refleja que el consumidor peruano ya no quiere una tienda con pocas alternativas: quiere un buscador con muchas puertas. Y el retail ha respondido con páginas que organizan el caos: filtros, categorías y un lenguaje comercial que insiste en el beneficio inmediato (descuento, envío, cupón, campaña).
Ahora bien, en medio de tanta oferta, surge la pregunta que vale oro para cualquier comprador: ¿cómo elegir sin perderse? Aquí, más que recetas, hay criterios prácticos. Primero, tener claro el uso: no es lo mismo una zapatilla urbana, pensada para caminar y combinar, que una de entrenamiento, que debe priorizar estabilidad y soporte. Segundo, mirar el material: la promesa de “ligereza” puede ser buena, pero si el uso es intenso conviene revisar costuras, suela y ventilación. Tercero, no subestimar la talla: el pie cambia con el tiempo, con el calor y con el tipo de media; comprar por impulso suele ser el camino más corto a la incomodidad.
Al final, las zapatillas concentran un retrato bastante exacto del Perú contemporáneo: un país que se mueve, que mezcla lo formal con lo práctico, que compra con más información que antes y que, pese a las diferencias de ciudad y bolsillo, comparte una misma idea básica: caminar cómodo ya no es un lujo, es una necesidad. Y en esa necesidad caben muchas historias: la del estudiante que quiere durar todo el ciclo con un solo par, la del trabajador que prioriza salud y resistencia, la del padre o madre que busca calidad sin desbalancear el gasto, y la de quien —simplemente— encuentra en un buen par una pequeña certeza para enfrentar el día.
