España
Anglada señala en Lisboa que la globalización es la responsable del radicalismo islámico
El presidente de Som Identitaris (SOMI) y concejal de Plataforma Vigatana en el Ayuntamiento de Vic, Josep Anglada, ha asegurado este sábado que “una élite escondida y oculta ha puesto en marcha un plan para dominar nuestras naciones, sobre todo en nuestra bella Europa. El plan se llamaba y se llama globalización”.
Así lo manifestó el líder identitario ante unas doscientas se personas, durante una conferencia pronunciada en el Hotel Diplomático de la capital lisboeta, tras ser invitado por el Partido Nacional Renovador (PNR). Anglada ha abogado por “luchar contra la invasión musulmana”, al considerar que de esta forma “estaremos haciendo daño a la globalización capitalista, ya que siempre que emprendamos acciones contra la globalización, estaremos debilitando la islamización de Europa”.
Anglada también ha destacado que “la globalización capitalista quería y quiere el dominio mundial, el control económico, político y cultural del planeta”, y recalcó que “estas élites mundialistas han utilizado una de las mayores armas que han podido fabricar a su gusto: el radicalismo islámico”.
Anglada se ha mostrado también “preocupado” por “el terrorismo islamista”, y aseguró que “este terrorismo ha sido financiado por hacer creer a los musulmanes que los europeos somos los responsables de todos sus males”. “Cataluña y el resto de España”, añadió, “tienen la necesidad de combatir el yihadismo y prevenir la islamización de nuestro país”.
También aludió el presidente de SOMI a las nefastas políticas en materia de inmigración llevadas a cabo por el PSOE y el PP. Del PSOE ha denunciado la gestión del ex ministro Jesús Caldera al proponer “papeles para todos” y provocó el conocido “efecto llamada”. Del PP ha criticado al Gobierno de Aznar y “sus amigos constructores y banqueros que llenaron España de inmigrantes”.
Sobre Plataforma por Cataluña, el partido que lideró y con el que logró los mejores resultados electorales obtenidos nunca por una formación identitaria española, señaló que “es un partido eclipsado desde los comicios locales de 2015”. “La crisis de liderazgo de la formación ha hecho que hoy sea un partido marginado y residual en Cataluña”, apostilló.
Finalmente, ha explicado que Som Identitaris “es un partido comprometido en trabajar para regenerar la democracia en Cataluña y el resto de España con políticas nuevas y diferentes orientadas a acabar con la corrupción y controlar la inmigración”.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
