Tribunales
Anticorrupción pide imputar a Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes en el caso Púnica

La Fiscalía Anticorrupción ha solicitado este viernes la imputación de la expresidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre en el caso Púnica por su presunta implicación en la financiación irregular del Partido Popular en Madrid, una de las piezas separadas del caso. El Ministerio Público ha solicitado una batería de medidas para impulsar la investigación de la Púnica y conducir sus once piezas a sus respectivos enjuiciamientos.
Con esta petición, Anticorrupción considera que Aguirre, que presidió la Comunidad de Madrid entre 2003 y 2012, debe rendir cuentas por las supuestas prácticas sospechosas de financiación del PP madrileño en la época en la que estuvo al frente del mismo, entre los años 2004 y 2016. Es la primera vez que su imputación es solicitada por el Ministerio Público, cuyo criterio suele marcar los pasos de los jueces investigadores.
Fuentes de la investigación han informado de que Anticorrupción también ha solicitado la citación como investigados por los mismos hechos de Cristina Cifuentes e Ignacio González, también expresidentes de la Comunidad de Madrid y antiguos responsables de la formación regional. Toda una era popular en el punto de mira de la Fiscalía, que también ha pedido la imputación del expresidente de Indra Javier Monzón y el exconsejero madrileño Juan José Güemes.
El magistrado que dirige este caso, el juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón, rechazó en el pasado citar a Aguirre tanto en la investigación a la Púnica como en otra causa de corrupción, el caso Lezo, que indaga en otra supuesta trama corrupta que anidó en el Canal de Isabel II, siempre tras solicitudes de las acusaciones populares del PSOE madrileño e IU.
En este pieza del caso Púnica, la número nueve de la investigación, la Guardia Civil ha aportado informes en los que sostiene que el PP de Madrid gastó sistemáticamente más dinero del declarado ante la Cámara de Cuentas en las campañas de las elecciones municipales y autonómicas dee 2007 y 2011, y en los actos de la campaña de las generales de 2008 que organizó la formación regional. Según el cálculo de la Unidad Central Operativa (UCO), el PP usó casi cinco millones de euros de una supuestaba contabilidad opaca.
El partido habría obtenido estos fondos por varias vías, según los investigadores: donaciones en metálico, desvío de facturas electorales a empresas adjudicatarias de concursos públicos y pago de gastos de las campañas con el dinero que recibía Fundescam de la Comunidad de Madrid para organizar cursos de formación para los trabajadores. Aguirre ha asegurado en público en varias ocasiones que nunca se llevó dinero relacionado con dicha fundación.
Al mismo tiempo, Anticorrupción ha propuesto al juez investigador una reordenación de las ramas de la causa en once piezas, con la finalidad de «simplificar e impulsar el procedimiento». La trama Púnica es una red de corrupción que, según la investigación, fue dirigida por el antiguo vicepresidente de la Comunidad de Madrid y ex secretario general del PP madrileñoFrancisco Granados.
España
El juez del Tribunal Supremo que investiga al Fiscal General le acusa de «destruir pruebas». Pero aquí no dimite nadie

El juez que investiga a García Ortiz le reprocha que haya hecho «desaparecer pruebas»
Hurtado señala la «falta de colaboración» del fiscal general del Estado por no haber comunicado al tribunal la eliminación de sus mensajes
El juez del Tribunal Supremo que investiga al fiscal general del Estado por revelación de secretos -por la filtración de datos reservados del empresario Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso- ha reprochado a Álvaro García Ortiz que haya hecho «desaparecer pruebas» de sus móviles, tras constatar la Unidad Central Operativa (UCO) que eliminó sus mensajes en los días claves de la divulgación de esa información confidencial sobre la investigación al empresario por fraude tributario.
Así lo pone de manifiesto el magistrado Ángel Hurtado en la resolución en la que -tras la queja del fiscal general sobre la incorporación de datos reservados a los informes de la UCO- acuerda que acusaciones y defensas puedan consultar los anexos de esos dictámenes en la propia secretaría del tribunal, para reducir así el riesgo de filtraciones. El instructor toma esta decisión tras recibir el último informe de la UCO, fechado el pasado día 21, que incorpora tres anexos sobre lo «cambios de móvil» del fiscal general
El instructor señala que «es una evidencia» que García Ortiz «ha hecho desaparecer pruebas que podrían encontrarse en sus terminales móviles» a lo largo de la instrucción. Y «aunque ha dado distintas explicaciones para hacerlo», añade, «de haber mostrado algún grado de colaboración con el esclarecimiento de los hechos, bien podía haberlo comunicado antes de llevar a cabo tal desaparición» y «no aprovechar» para llevar a cabo ese borrado masivo el mismo 16 de octubre del pasado año, «cuando es notorio que este Tribunal Supremo se declara competente para conocer de la causa, a raíz de auto de 15 de octubre».
«Precauciones para sustraerse a la acción de la Justicia»
Ante esa eliminación de datos, y «el cauteloso «conjunto de precauciones para sustraerse a la acción de la Justicia», como dice nuestra LECrim -asegura-, se han acordado diversas diligencias «para tratar de recuperar pruebas», para lo que «ha sido necesario acudir a la realización de una serie de medidas de investigación tecnológica en búsqueda de los dispositivos móviles con los que se presume que ha desplegado su actividad delictiva, en las que, previsiblemente, el propio investigado debió haberse representado la posibilidad de encontrar datos relativos a terceros, que no había razón para descartar que ofrecieran información que contribuyese a ese esclarecimiento de los hechos».
Hurtado se refiere de forma expresa a lo que señala a este respecto la Exposición de Motivos de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (Lecrim) cuando se refiere -con el lenguaje propio de finales del siglo XIX- a la «desigualdad» de condiciones entre el investigado y el Estado en un procedimiento penal en la medida en que «desde que surge en su mente la idea del delito, o por lo menos desde que, pervertida su conciencia, forma el propósito deliberado de cometerlo», aquel «estudia cauteloso un conjunto de precauciones para sustraerse a la acción de la Justicia y coloca al Poder público en una posición análoga a la de la víctima, la cual sufre el golpe por sorpresa, indefensa y desprevenida». Para restablecer esa igualdad, expone la norma procesal, «menester es que el Estado tenga alguna ventaja en los primeros momentos siquiera para recoger los vestigios del crimen y los indicios de la culpabilidad de su autor».
Y aunque deja claro que «no desconoce» que «carece de relevancia penal que un investigado llegue a hacer desparecer pruebas», añade que «tampoco se debe ignorar» que ese borrado de mensajes de su móvil (y también de las copias de seguridad, según ha constatado la UCO) «no tenga incidencia en el desarrollo de una instrucción penal».
La consulta de documentos, en el Supremo
Hurtado acuerda que, a partir de ahora, los anexos de los oficios que realice la UCO no se entregarán a las partes, que únicamente podrán consultarlos en la secretaría del alto tribunal. García Ortiz se quejó de una supuesta vulneración de la normativa de protección de datos por la divulgación de información reservada en los anexos a esos dictámenes.
El magistrado se ampara en el artículo 236 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, que faculta a los jueces a adoptar las medidas necesarias para suprimir datos personales de resoluciones y documentos «siempre que no sean necesarios para garantizar el derecho a la tutela judicial efectiva», y sin que en ningún caso, pueda producirse indefensión a las partes.






