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Opinión

¡ANTOLÓGICO! Carta de Ibn Asad al rapero Pablo Hasel

Redacción

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[sc name=»li1″ ]Estimado Pablo Hasél,

Casi no nos conocemos. Un poco yo a ti de oídas y nada probablemente tú a mí. Por eso déjame presentarme a través de lo que tenemos en común. Soy Ibn Asad, escritor, músico y artista underground como tú. Soy de la misma quinta que tú, es decir, de aquella que ya se libró de la mili. Utilizo un heterónimo árabe como tú. Sé lo que es sufrir la censura y la represión como tú. A ti te condenaron a prisión por tu rap y escritos; a mí me incriminaron en una trama de pornografía infantil por mis libros y escritos. Ambos sabemos lo que es la injusticia, muy posiblemente de manos del mismo mamporrero.

Si rapeas que ‘hay que matar a un puto guardia civil’, es normal que algún guardia civil te quiera putear. Hay que apechugar

Aquí terminan nuestros puntos en común y empieza el párrafo gordo de nuestras diferencias. Tú eres revolucionario; yo no. Tú eres activista; yo no. Tú eres comunista; yo tampoco. A ti te gusta todo eso de la “acción directa”, la “lucha armada”, la “autodefensa proletaria”; a mí ni de coña. Tú pensarás que soy un cobarde por ello; yo no creo que seas valiente por algo así. Nuestras asimetrías van más allá: tú eres hijo de empresario nacido en una familia burguesa, al que le dio por hacer suya la lucha de los trabajadores; yo soy hijo de un trabajador pobre que nunca toleró que pijos marxistas hablaran en su nombre. Tú añoras a GRAPO, ETA y Terra LLiure; yo aún recuerdo el eco del bombazo que pusieron aquí en un barrio obrero cerca de la pista donde jugaba al fútbol cuando tenía unos diez años. Tú te defines de izquierda para identificar a todo el que no lo haga como fascista; yo no soy de derecha ni violento aunque esté hasta las narices de lo que hacéis tú y los tuyos: okupar los pisos de los abuelos, pintarrajear, mear y cagar por los rincones de las ciudades, joder el mobiliario urbano y agredir a todo aquel que no os baile el agua. Y además, ir de mártir y de víctima. ¡He ahí nuestra diferencia insalvable! Los dos pasamos por la misma mierda: yo en soledad como lobo estepario; y tú acompañado de esa jauría (de perros de raza, eso sí) tan ladradora como poco mordedora de Joan Manuel Serrat, Javier Bardem o Pedro Almodóvar. ¡Vaya compañías! Para ti antes serían traidores reformistas burgueses; para mí siguen siendo gentucilla poco recomendable.

¿Seríamos capaces de reivindicar la Libertad de Expresión, tanto para un nostálgico del GRAPO como para un nazi desorejado? Yo sí. ¿Y tú?

¿Me solidarizo contigo? Sí, sin fisuras: no quiero que ningún escritor esté en la cárcel por lo que escribe, o un cantante por lo que canta, o un editor por lo que edita. ¿Es injusto lo que está ocurriendo contigo? Sí; y lo que ocurrió conmigo. ¿Quiero que salgas de la cárcel ipso facto? Por supuesto, hoy mismo, sin condiciones, de la misma manera que quiero que deje de entrar y salir de la cárcel Pedro Varela, con el que tengo en común lo mismo que contigo: prácticamente nada. ¿Sabes quién es Pedro Varela Geiss? Un catalán (como tú) que lleva más de veinte años en un vía crucis judicial por vender libros. No escribirlos como yo; no rapearlos como tú. Un tipo que ha ido varias veces a la cárcel estrictamente por editar y vender libros en su librería. Por mucho menos de lo que hicimos tú o yo, le cayó una muchísimo mayor. Y se la comió con patatas: la prisión, la soledad, la censura de los libros, el cierre de su librería, el ostracismo y la ruina económica. ¿Por qué el caso Varela no apareció en La Sexta, ni fue voceado por Trueba, los Bardem o la nieta de Lola Flores? Pues ya sabes… Creo que los dos lo sabemos. Creo que los dos somos mayorcitos para identificar y denunciar la injusticia en sí misma, y no porque ella recae en nuestros amiguitos ideológicos. Como yo no tengo ideología, tampoco tengo amigos, o no al menos de esos que tú tienes. Pero te hago una pregunta como si  fuéramos amigos: ¿Seríamos capaces de reivindicar la Libertad de Expresión, tanto para un nostálgico del GRAPO como para un nazi desorejado? Yo sí. ¿Y tú?

Si tienes que quedarte en la cárcel una temporada (Dios o Marx no lo quieran), aprovéchala para meditar y pensar si esa Libertad de Expresión que vindicáis es para todos o sólo para tus colegas

Si enviamos un mensaje al Rey llamándole mafioso, es normal que la mafia nos haga una visita a casa. Hay que apechugar. Si alguien vende libros que están prohibidos por ley (porque existen libros prohibidos por ley), es normal que le cierren la librería. Hay que apechugar. Si escribo un libro con tropecientos nombre propios, es normal que uno de esos tipos lo lea y se cabree. Hay que apechugar. Si rapeas que hay que matar a un puto guardia civil, es normal que algún guardia civil te quiera putear. Hay que apechugar. Si queremos expresarnos con libertad, honestidad y coherencia, tendremos que pagar un precio por ello. Tú lo estás pagando y ya sólo por ello tienes mis respetos. Deseo que estés lo mínimo en la cárcel, ni un minuto si es posible. Pido tu libertad aquí explícitamente y espero con sinceridad que algún día podamos conocernos personalmente. Ahora bien, si tienes que quedarte en la cárcel una temporada (Dios o Marx no lo quieran), aprovéchala para meditar y pensar si esa Libertad de Expresión que vindicáis es para todos o sólo para tus colegas. Y ya puestos, aprovecha también la estancia en prisión para perder peso y ponerte en forma. Se te ve de buen año.

Un cordial saludo,  Ibn Asad   

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España

Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

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«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».

Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.

Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.

Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?

Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.

Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.

En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.

Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.

Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.

Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.

El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.

Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.

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