Opinión
¡ATENCIÓN! ¡Aparece en Twitter un relato pormenorizado de lo que sucedió realmente con el hermano de Ayuso y las mascarillas!
Transcribimos a continuación el «hilo» de Twitter aparecido anoche en el que alguien que parece conocer perfectamente los hechos -es difícil realizar la siguiente narración sin conocerlos- explica perfectamente y de manera creíble la magnífica aportación que Isabel Ayuso y su hermano realizaron para cuidar y salvar las vidas de centenares de miles de madrileños.
Desde la Redacción de ALERTA NACIONAL recomendamos seguir al tuitero @DarthDmraau, autor de esta clarificadora narración:
Os voy a contar un secreto en exclusiva sobre el tema Ayuso que no vais a leer en ningún sitio.
!!!Vamos!!!
Tomás Ayuso, es el mejor amigo desde el colegio y a día de hoy, de un hombre llamado Daniel Alcázar.
Como hermanos a día de hoy.
Daniel, es el dueño de una empresa llamada Priviet Sportive, con sede en la Calle Pedro Diez de Madrid, en un edificio que compró a la empresa ya extinta del fallecido Antonio Jimenez al cuál conocí muy bien hace muchos años llamada «Confección de Italia».
El padre de Daniel, Michel Alcázar y también fallecido, tenía una empresa llamada «Nicotina» la cual conocí muy bien también al igual que a Michel Alcázar, el padre de Daniel el dueño de Priviet Sportive.
Trabajé para ambos 5 años allá por los años 80 junto con mi mejor amigo.
Mi mejor amigo y con el que acabo de cenar ahora mismo, siguió trabajando con Michel y después con su hijo, Daniel Alcázar. Ahora es el director general de Priviet Sportive y su jefe es Daniel Alcázar y conoce perfectamente también a Tomás Ayuso.
La empresa Priviet Sportive, se dedica a la moda en plan bestia desde su fundación hace 30 años y lleva 20 trabajando en países de todo el mundo incluido China desde hace 16 años.
Tomás Ayuso, lleva trabajando de representante por cuenta propia 26 años. Repito, por su cuenta.
Cuando estalló la pandemia, Ayuso habló con su hermano para conseguir material hospitalario gracias a sus contactos y experiencia en el sector.
Tomás de fue a la calle Pedro Diez a ver a su mejor amigo Daniel y pedirle que intermediara con China para conseguir dicho material.
Para Daniel, era cuestión de levantar un teléfono para que sus clientes y proveedores de China le fletaran un avión cada 15 días con lo que le hiciese falta.
¿Porqué creéis que los aviones de Ayuso y de Amancio Ortega llegaban sin problemas antes que los del mismo gobierno?
Es más, aparte de la rapidez de los envíos y del material de primera, el precio también fue extraordinario, sería bueno comparar a que precio pagaba el gobierno el material defectuoso que nunca llegan a y que comisiones se quedaban por el camino.
Tomás, como cualquier otro intermediario, se llevo sus comisiones, como toda la vida, pues ese es su trabajo, simplemente.
No hay empresa pantalla ni mas historias inventadas por la chusma roja para desprestigiar a Ayuso. Es Priviet Sportive y solo ayudó a Tomás y a los madrileños,
Ahora solo queda aclarar la cantidad del tema «comisiones», que no llegará a ningún sitio y lo mas chungo que es el tema, que Ayuso se lo encargara a su hermano, que por ética y reglamento interno, bla bla bla, la puede hacer pupita si el PP quiere. ¡Y parece que quiere!
Por lo demás, esto es exactamente y como veis, de primerísima mano lo que ha pasado.
Esto son cuentas y lo demás, son cuentos y además Chinos, nunca mejor dicho.
Muchas gracias por leerme y ¡buenas noches!
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
