Internacional
¡ATENCIÓN! El testimonio del Dr. Fauci nos da la razón: El COVID-19 FUE UN ATAQUE BIOLÓGICO SALIDO DE UN LABORATORIO CHINO
Testimonio de Fauci evidencia desinformación y censura desde el inicio de la pandemia COVID
Fauci reconoce hasta 13 conversaciones con Zuckerberg; las redes censuraron los mensajes disidentes en relación al covid
A menos que tengas problemas para conciliar el sueño, no recomiendo que intentes leer el testimonio de 363 páginas del Dr. Anthony Fauci en un juicio federal sobre cómo funcionarios del gobierno de EE.UU. actuaron en complicidad con las Big Tech para censurar la discusión online sobre el COVID.
Resulta totalmente soporífero leer a Fauci diciendo «no lo recuerdo» una y otra vez en respuesta a preguntas que van desde la investigación en el laboratorio de Wuhan que él mismo financiaba hasta si su iluminación para los confinamientos procedía de China.
A pesar de eludir muchas de las preguntas, Fauci desveló algunas verdades inquietantes:
Confinamientos «Made in China»: En febrero de 2020, Fauci envió a China a uno de sus ayudantes, el Dr. Cliff Lane, para saber cómo estaban respondiendo las autoridades a los primeros casos de COVID. Lane volvió con un brillante informe sobre la eficacia de las medidas extremas de Pekín para erradicar el COVID, informando de que «China ha demostrado que esta infección puede controlarse, aunque a un gran coste».
“Cuando llegamos allí, el brote ya estaba controlado en China», afirmó Lane basándose en lo que funcionarios comunistas le presentaron. «Las medidas que pusieron en marcha parecen estar funcionando… puede que tengamos que llegar a un grado tan extremo de distanciamiento social para ayudar a controlar nuestro brote». Ni Lane ni Fauci se preguntaron si los funcionarios que pintaban estas brillantes imágenes de éxito les estaban diciendo la verdad (y de hecho no fue así). En lugar de eso, convencidos de que los encierros eran el único camino a seguir, Fauci se dispuso a vencer el COVID de la misma manera. Fauci no estaba siguiendo la ciencia, estaba cayendo en la propaganda china- y así sobrevinieron años de confinamiento en EE.UU.
No enfades a China: Fauci afirma en su declaración que la sugerencia de que el virus había sido creado por el hombre no eran más que «especulaciones y acusaciones descabelladas». Le molestó mucho, dice, pero por una razón muy noble. Temía que «culpar a los chinos» del brote «aumentaría las tensiones y reduciría la cooperación» con Pekín, porque pensaba que era absolutamente necesaria para prevenir futuras pandemias y llegar al fondo de ésta. En otras palabras, si sugerimos que el virus procede de un laboratorio de Wuhan, China no permitirá que investiguemos… para saber si éste procede de un laboratorio de Wuhan. ¿Puede tomarse esto en serio?
La verdad es que Pekín nunca nos iba a dejar entrar en el laboratorio donde con toda probabilidad nació el virus SARS-Cov-2. No importa lo diplomáticos que seamos. Fauci, por supuesto, siempre ha tenido otra muy importante razón para desviar la atención del Instituto de Virología de Wuhan: él lo había estado financiando, a través de EcoHealth Alliance, la investigación del coronavirus en ese mismo laboratorio. No sólo temía que se culpara a China, sino que se le culpara a él mismo.
¡Es una teoría de la conspiración!: Fauci ha denunciado con frecuencia, en los términos más estridentes, a quienes hemos sugerido que el COVID provenía del laboratorio de Wuhan. Cuando Newt Gingerich preguntó a Fauci en un podcast del 9 de febrero de 2020 sobre la posibilidad del origen en laboratorio, estalló: «He oído estas teorías de la conspiración y como todas las teorías de la conspiración, Newt, son sólo teorías de la conspiración». ¡Tres «teorías de la conspiración» en una frase!
Gran parte de las declaraciones de noviembre se referían al papel que Fauci desempeñó organizando a un grupo de virólogos evolucionistas para que redacten un artículo a ser publicado en Nature en el que se condenaba la posibilidad del origen en laboratorio calificándola como «teoría de la conspiración». Las pruebas de que el coronavirus puede haber sido manipulado se omitieron en el artículo porque, como señaló uno de los coautores, les haría quedar como «locos». (En realidad, omitir las pruebas de que el virus fue manipulado genéticamente les hace parecer unos farsantes).
La verdad, que Fauci admite ahora bajo juramento que es posible y casi con toda seguridad que el virus es un producto de laboratorio. Primero nos enteramos por una científica disidente china, la Dra. Yan Limeng, pero ahora ha sido confirmado por el Dr. Andrew Huff miembro de EchoHealth Alliance, junto con un informe de senadores republicanos, entre otros.
La colusión de las Big Tech en el COVID: Aunque Fauci afirma que nunca se puso en contacto personalmente con empresas de redes sociales para pedir que se retiraran publicaciones, admitió bajo juramento haber mantenido 13 conversaciones diferentes con el CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, tan solo en 2020. Además, resulta que la propia hija de Fauci fue contratada por Twitter.
El fiscal general de Missouri, Smitt, dijo que la declaración “deja en claro que cuando el Dr. Fauci habla, las redes sociales censuran … y así fue exactamente cómo nació la tiranía COVID que arruinó vidas y destruyó empresas».
El fiscal general de Luisiana, Jeff Landry, señaló una cuestión aún mayor: que el testimonio de Fauci «confirmaba» que «las empresas de redes sociales quieren controlar no sólo lo que piensas, sino sobre todo lo que dices». De hecho, parece que el gobierno quiere controlar la «infraestructura cognitiva» de EE.UU., según una reciente filtración del DHS (Department of Homeland Security), y ha reclutado a las Big Tech como aliadas.
El resultado: no tendrás ninguna reflexión original sobre COVID ni sobre nada, pero serás feliz.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
