Europa
Aumentan a siete los detenidos por su presunta vinculación con el ataque de Estrasburgo

Las fuerzas de seguridad francesas han arrestado a dos personas más por su relación con Cherif Chekatt, el autor del atentado del martes en Estrasburgo, con lo que ya son siete los detenidos en estos últimos días por su presunta vinculación con los hechos.
El fiscal de París, Rémy Heitz, ha actualizado este viernes la información sobre las investigaciones, al día siguiente de que Chekatt fuese abatido por la Policía durante una operación para detenerlo en el barrio de Neudorf. Cientos de agentes participaban en la búsqueda.
Heitz ha confirmado que, desde el atentado, las autoridades realizaron «numerosos» registros y vigilancias y ha cifrado en unas 800 los avisos recibidos para tratar de ayudar en la búsqueda de Chekatt, al que el jueves el grupo terrorista Estado Islámico identificó como uno de sus «soldados».
La pista terminó llevando a Neudorf, donde una patrulla de la Policía vio en la vía pública a un individuo que «podía corresponder con el hombre investigado». Al ser interpelado, el sospechoso abrió fuego contra los agentes, lo que desencadenó un tiroteo en el que Chekatt, de 29 años, terminó perdiendo la vida.
El fiscal ha explicado en una comparecencia ante los medios que «dos de los tres policías (de la patrulla) respondieron» a los disparos de Chekatt, según la emisora France Info.
Pese al fallecimiento del principal sospechoso, Heitz ha aclarado que la investigación sigue abierta en busca de posibles cómplices y ha confirmado el arresto de dos personas más. Estas nuevas detenciones elevan a siete las personas arrestadas en estos últimos días, todos ellos miembros del entorno de Chekatt.
El ministro del Interior, Christophe Castaner, ha aplaudido la labor de las fuerzas de seguridad aunque ha lamentado que el sospechosos no fuese detenido, en la medida en que podría facilitar las pesquisas. Por lo que ya se sabe, sin embargo, «no hay nada que indique que Cherif Chekatt formaba parte de una red» más amplía, ha añadido.
Entretanto, Estrasburgo intenta recuperar poco a poco la normalidad y Castaner ha viajado precisamente a la ciudad para presenciar la reapertura del mercado de Navidad, uno de los enclaves en los que el terrorista sembró el terror el pasado martes.
España
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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado
La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas
Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.
El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.
El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.
El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.
La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.
Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.
Modernización total
El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».
Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión». Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española 
Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».
Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.
El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.
Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.






