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Opinión

Autoridad y potestad. Así nos luce el pelo

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En la medida en que nos encontramos, políticamente hablando, en una situación incómoda para todos, creo pertinente aclarar la diferencia entre “autoridad” y “potestad” dado que el principal tema del que se trata en el ámbito político es el del reparto del poder, principal escollo con el que se encuentran los dirigentes de los partidos políticos en España para formar gobierno.

Tomando como base la distinción que formula D´Ors, mencionado por Alli Turrillas en su tesis doctoral, la autoridad (auctoritas) se contrapone a la potestad (potestas). La primera es “el saber socialmente reconocido”, mientras que la segunda es “el poder socialmente reconocido”. Es, por tanto, la autoridad una cualidad que no se basa en la coerción o en la presión o aplicación, en última instancia, de la violencia legítima; no es ni siquiera una orientación basada en un influjo solapado, más o menos espurio, sino que es, según Mommsen, “más que un consejo y menos que una orden”. Como señala Domingo Oslé, el término más parecido, la traducción más adecuada al concepto auctoritas romano, es el de “prestigio”, aun con una serie de salvedades ineludibles pues, como señala el mismo autor, el prestigio sería “la virtud socialmente reconocida”, pero la autoridad “no presupone el prestigio necesariamente”.

Ambas figuras contraponen y se diferencian, tomando a Alli, en los siguientes aspectos:

1º.- La auctoritas tiene carácter personal e intransferible dado que es una expresión del entendimiento-frente a potestas como expresión de la voluntad. Así, una misma persona puede ostentar ambas.

2º.- La auctoritas es indelegable, intransmisible, pues es un saber personalísimo. Sin embargo, la potestas es radicalmente delegada, proviene de alguien. Por ello potestas suele ser jerárquica, mientras auctoritas no lo es.

3º.- Se habla también de la intemporalidad y no territorialidad de la auctoritas. Frente a ello, la potestas es “actual y ordinariamente territorial”: se actúa en un determinado momento y sobre una serie de súbditos, en el mejor sentido de la palabra, o subordinados.

Es muy interesante hablar de “imperium”, como la forma de concreción temporal de la potestas, principalmente en la figura de los magistrados (que en la historia de Roma pasará a ostentar el Emperador-Imperator-). Potestad es la emanación de la soberanía, tal y como la recoge Bodino, y debe estar separada de la auctoritas. La confusión entre ambas figuras se produce por primera vez en Roma, y continúa hasta nuestros días. Pese a todo ello, la distinción no es baladí. Así, piénsese en el supuesto de que un veterano sargento aconseja cómo actuar a un joven teniente que manda la sección ante un supuesto táctico; el sargento se encuentra en una situación de auctoritas, pues carece de potestas con respecto a su superior. Si, finalmente, el teniente no le escucha -suponiendo que el consejo es adecuado en la forma y en el fondo- estará actuando con imperium, pero no estará adquiriendo la verdadera auctoritas.

Así pues, el Gobierno pasado, presente y futuro, tiene o tendrá potestas, incluso imperium; pero la auctoritas la debe adquirir con su profesionalidad, el aprendizaje de las técnicas propias de la política, el prestigio y el ejercicio de las principales virtudes civicas.

De tal manera es así que la voz autoridad es ahora como una especie de veste que se quita y se pone, papel que corresponde más bien a potestas. El Gobierno está investido más bien de potestad para mandar, aunque no tenga ninguna auctoritas o conocimiento de lo que tiene entre manos. Así nos luce el pelo.

*Teniente coronel de Infantería y doctor por la Universidad de Salamanca

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España

Los sindicatos reactivarán algaradas y movilizaciones. Por Jesús Salamanca Alonso

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«La falta de experiencia en la formación de equipos de trabajo y en gobernar instituciones puede hacer que VOX interfiera en cuestiones que deben darse por superadas»

 

Con tanta ayuda pública, los sindicatos mayoritarios viven en la abundancia como señores feudales venidos a menos. Permiten llevar una vida de lujos y privilegios; eso hizo hace unos años que, en algunas sedes de las formaciones mayoritarias, colgaran longanizas como forma de llamarlos «chorizos»: esas debieron de ser bien acogidas porque no las devolvieron, confirmando lo que ya se sabía.

Mientras se dan una vida de lujo y sin sobresaltos, los trabajadores ven cómo los recortan y aprietan cada vez más. Por eso, la ciudadanía en general, exige que sean los afiliados quienes mantengan a esas organizaciones tan costosas, tan poco rentables y desprestigiadas. Protestar, deben de protestar mucho, pero en lo de trabajar ya tengo más dudas y una prueba es que más del 30% de los convenios colectivos siguen sin aprobar, pero como no afecta directamente al bolsillo de ellos, pues tranquilidad, no hay prisa. Si esa es su forma de actuar en todo, mejor que cierren sus sedes, envíen al tajo a sus liberados y se jubilen los dirigentes, que ya chirría y molesta hasta su imagen degradada y despreciada sindicalmente.

¡Qué diferencia, de lidiar con esta gente que se agarra como lapas al sillón, a negociar con Marcelino Camacho, Nicolás Redondo y, posteriormente, José Mª Fidalgo y Cándido Méndez! Hay que destacar que Nicolás Redondo luchó y padeció el franquismo y siempre fue un referente en la lucha obrera en las acerías navales de Vascongadas. Y puesto que vive en el mismo municipio del que es natural Patxi López, no estaría de más que le diera unas lecciones de urbanidad, educación básica, cortesía, dignidad y protocolo; tal vez de esa forma dejaría de hacer el ridículo en las controladas y sesgadas ruedas de prensa del Congreso de los Diputados, más propias de un dictador que de un demócrata. No por casualidad lo llaman «el zorro del Congreso» por sus espantadas.

Volvamos al gran logro que ya planifican las comunidades donde la derecha y VOX trabajan para formar Gobierno: la eliminación y dependencia de las ayudas públicas. Andalucía lo tiene claro y ya ha anunciado que retirará el 50% de las ayudas sindicales. Sin duda, es un intento fallido, ya que debe ser el 100% si no quiere tener problemas a corto plazo, lo mismo que Castilla y León. De Aragón apenas ha trascendido nada al respecto, pero es firme el convencimiento de seguir la misma línea que las demás comunidades. Extremadura también acabará con ese atropello que ha existido durante años: tal vez se chupen menos cabezas de gamba y se respete más a los pobres crustáceos emparentados con el langostino y el camarón.

Lo prometido por Andalucía es el camino que seguirán las demás, excepto las dos comunidades rebeldes, más egoístas y aprovechadas e insolidarias. También es el momento de que los trabajadores se organicen contra los sindicatos sectarios y de clase y convoquen movilizaciones contra ellos. En una reunión de amigos, el más político de todos comentaba que «si VOX no cumple su compromiso, lo mejor es que no participe en los gobiernos autonómicos y calle en lo sucesivo» La falta de experiencia en la formación de equipos de trabajo y en gobernar instituciones puede hacer que VOX interfiera en cuestiones que deben darse por superadas. Desde que se celebraron las elecciones ya va siendo hora de que se formen los gobiernos. Han perdido demasiado tiempo con la constitución de las mesas de cada Parlamento y cualquiera diría que les da miedo dar el paso de formar los gobiernos. ¡A trabajar, gandules!

A ver si es verdad que se les acaba el abuso público y se inicia la transparencia que nunca ha existido, ni en las comunidades y no digamos en el Gobierno central donde nos ocultan hasta los viajes viciosos, lascivos y deshonestos del Falcon al ser declarados treinta y nueve de ellos como secreto de Estado. Eso no huele bien y menos los que llevaban destino a República Dominicana y a Venezuela vía Colombia.

Llevamos sin una huelga general muchos años y no será que no ha habido motivos para ello: corrupción, latrocinio, malversación, mordidas, comisiones, nula transparencia, ataques a los jueces, corrupción del exfiscal general y otras instancias más respetables que el Gobierno del felón «cum fraude». Ahora que se sienten rechazados los sindicatos, las huelgas se cuadruplican en este año 2026, debido al bloqueo de las negociaciones salariales. Más de un 30% de los trabajadores están afectados.

Hay que recordar que desde 2022 parecía que la relación entre empresas y trabajadores se había normalizado o, por lo menos, se había calmado debido al acuerdo entre CEOE, Cepyme y el sindicalismo fantasma de la izquierda bolchevique, protegidos por doña Yolanda «Tucán», hoy caída en desgracia en el Gobierno sanchista. Sus traiciones al sanchismo y a Podemos le han pasado factura. Nadie le admite en sus filas porque lo que toca, lo desgobierna. ¡Si tendrá capacidad de traición y facilidad para la misma que hasta a su principal mentor lo «apuñaló» por la espalda! ¿Se acuerdan de Xosé Manuel Beiras, político y economista gallego, además de líder del BNG? Si a ello añaden la protección y encubrimiento al pederasta Ramiro Santalices por pare de Yolanda, pues ya tienen todos los ingredientes para que nadie se fie de ella y genere un rechazo brutal, menos en UGT y CC.OO. a quienes ha regado de euros y prebendas.

Las solicitudes de huelga y los conflictos laborales ya han comenzado y aumentarán si hay adelanto electoral y se hunde, como es previsible, la zurda sindical, falsaria y ruinosa. Quienes llevan siete años tirándose a la bartola se reactivarán con las algaradas y las movilizaciones.

Tan sólo las huestes del felón tranquilizan a esos sindicatos radicales y reaccionarios cuyo logro de la «derechita cobarde» será eliminar por completo las abundantes ayudas y subvenciones públicas que reciben los dos sindicatos sectarios y falsarios amparados y amamantados también por la mafia criminal sanchista.

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