Opinión
Ayudas sociales para los nacionales
España con una población de unos 46 millones de habitantes tiene 460 mil nacimientos al año.
Somalia, con una población de unos 10 millones, tiene 480 mil nacimientos al año.
Se reproducen como batracios. Si sumamos a esto las luchas entre tribus, la carencia de estructuras sociales, la demanda continua de ayuda internacional, la incapacidad para gobernarse en paz y la tendencia a endeudar sus magros presupuestos comprando armas –que luego no saben usar ni mantener– ¿tenemos que extrañarnos de que estén como están?
Y sobre todo, ¿tenemos los europeos en general y los españoles en particular que apadrinarlos eternamente? ¿Debemos darles de comer para que puedan hacer la guerra con la tripa llena y eructando lo que se han embuchado gracias a nosotros?
¿Por qué no les ayudan sus hermanos en Mahoma de los Emiratos del Golfo o de Arabia Saudí? Por otra parte veo que no les falta dinero para gastar en armamento ¿Para qué queremos salvar vidas en Somalia?
¿Para que después vengan a Europa a parasitarnos y a violar a mujeres blancas?
Hagamóslo breve: que les den morcilla a los somalíes.
Quiero ser sincero y directo: antes de dar la más pequeña cáscara de pan mohoso al más esquelético de los niños somalíes quiero que mis hijos tengan una casa con piscina, amueblada a todo trapo, un buen coche en el garaje y 2000 euros para gastar al mes cada uno. Mientras no tengan eso, los somalíes pueden joderse.
¿Por qué este egoismo?
Porque los descendientes de los que han inventado la electricidad, los coches, los aviones, el agua corriente, los ascensores, las medicinas, los frigoríficos y las sardinas en escabeche merecen vivir decentemente.
Nuestros ancestros europeos no se han dado tanto trabajo para que sus descendientes sean mendigos por tener que compartir los merecidos frutos de su civilización con los inútiles retoños de los pueblos que nunca hicieron nada salvo rascarse la barriga tendidos al sol.
Somos los hijos de todas esas generaciones que han trabajado, luchado, sufrido, inventado, creado, mientras tanto otros tocaban el tam tam, comían larvas y esperaban a que lloviese.
Y debemos honrar a nuestros ancestros.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.

Ramiro
07/07/2019 at 13:45
Totalmente de acuerdo. Se puede decir más alto, pero no más claro.
Carmen
07/07/2019 at 13:37
Paren como conejas, pero que las mantengan ellos, NO NOSOTROS.
Europa debe fomentar LA NATALIDAD DE LAS MUJERES BLANCAS, EUROPEAS, no de las del tercer mundo, negras, mulatas, mestizas, etc.
Carmen
04/12/2018 at 10:32
Paren como conejas, pero que las mantengan ellos, NO NOSOTROS.
Europa debe fomentar LA NATALIDAD DE LAS MUJERES BLANCAS, EUROPEAS, no de las del tercer mundo, negras, mulatas, mestizas, etc.
Ramiro
02/12/2018 at 19:26
Totalmente de acuerdo. Se puede decir más alto, pero no más claro.