Opinión
Ayuso, personificación del despropósito
El diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define el vocablo de despropósito como “Dicho o hecho fuera de razón, de sentido o de conveniencia”.
Por tu incontinencia verbal que solo pretende que permanezcas continuamente en los medios de comunicación, en tus declaraciones el 24/03/2023 a Carlos Alsina en su programa Más de uno de Onda Cero, has dado buena prueba de ello diciendo que “no lograr la mayoría absoluta sería una decepción personal” dando un duro repaso a VOX “En determinados temas Vox es la anti política (…) no van al fondo de los temas, no profundizan, no los trabajan y van siempre de polémica en polémica”.
Con estas manifestaciones demuestras la soberbia crónica que os aqueja a los dirigentes del PP, al tiempo que ofendes gratuitamente a VOX, del que necesitarás apoyo para seguir al frente de la Comunidad de Madrid, engañando al electorado cuando, dirigiéndote a Rocío Monasterio, portavoz de VOX en la Asamblea de Madrid, le has dicho “A partir de hoy, es bueno que cada uno siga su camino”.
A ti te importa un comino que la futura aritmética parlamentaria no satisfaga tu soberbia: un embuste más al electorado tiene la culpa.
No has desaprovechado la ocasión para la autoalabanza manifestando tener “mucha ilusión en que todo lo que se está poniendo en marcha en Madrid no se encuentre cada dos por tres con un freno”, en palmaria, gratuita y ofensiva alusión a las últimas disputas que has mantenido recientemente con VOX y a tu constante confrontación con el gobierno central haciéndole sombra a Feijóo que no se entera de nada.
Para colmo de incongruencias, te has jactado de tu ruptura con VOX y de la abstención del PP en la moción de censura al gobierno. ¿Es así como piensas conseguir el apoyo de VOX para continuar al frente de la Comunidad de Madrid? ¡Dios no lo quiera! Espero que VOX no se preste a tamaña memez.
Igualmente has dicho que “sería nefasto” que el PP y VOX formen un Gobierno de coalición en la Comunidad de Madrid tras las elecciones autonómicas del 28 de mayo.
En evidente concordancia con tu ateísmo, y sin que hayas agradecido al Papa la entrevista que os concedió a ti, a la exdelegada del Gobierno en Madrid, Mercedes González Fernández con la que mantienes una indiscutible relación ideológica, y a Martínez-Almeida, todavía alcalde de Madrid, has criticado al Santo Padre sorprendiéndote de que “un católico que habla español hable así de nuestro legado”.
Si te comportas igual con cualquier dirigente político extranjero nos metes de hoz y coz en un grave conflicto diplomático internacional.
Culminas este ranking de despropósitos uniéndote a la izquierda para tumbar 44 iniciativas, 35 de ellas en Pleno y el resto en comisión, presentadas por VOX en la Asamblea de Madrid, entre ellas dos proposiciones no de ley para suprimir subvenciones de sindicatos y de la patronal y dirigir esos fondos públicos a becas de los comedores escolares y evitar que los hombres trans puedan competir en categorías deportivas femeninas.
Es escandaloso y perseguible de oficio que cobijes en tu gobierno de la Comunidad de Madrid y premies con altos cargos y suculentos sueldos a Concepción Dancausa Treviño, actual Consejera de Familia, Juventud y Política Social, y a Luis Martínez-Sicluna Sepúlveda, actual Viceconsejero de Familia, Juventud y Política Social que, en sus anteriores cargos de Delegada y Subdelegado del Gobierno en Madrid, quebrantaron reiteradamente la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión consagrado en nuestra Carta Magna, en la tramitación de actos religiosos en la vía pública, a pesar de mis numerosas solicitudes contrarias al efecto.
Solicito a los militantes, simpatizantes y votantes del Partido Popular que juzguen si los siguientes hechos responden a la definición del primer párrafo y, en caso afirmativo, actúen consecuentemente el próximo 28 de mayo.
Efrén Díaz Casal
Coronel de Infantería (R)
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
