España
Ayuso, tus extemporáneas amenazas no resuelven nada y lo agravan todo. Por el Coronel Efrén Díaz Casal
El pasado jueves 16/03/2023 has enviado un mensaje escrito por ti misma a los 65 diputados madrileños populares con el siguiente texto: “La izquierda está acabada (…). Matadlos” con el que demuestras la certeza del aforismo “donde la ignorancia habla, la inteligencia calla”.
Es evidente que has elegido el momento más inoportuno para exacerbar los ánimos con tus amenazas, no tienes que esforzarte para que sus destinatarios te respondan pues tienen perfectamente acreditada su carencia de moderación.
No es preciso insistir en que el filtrador de la noticia a los medios de comunicación no milita en las filas de tus incondicionales al ponerte a los pies del delito de odio tipificado en el Artículo 510 del Código Penal.
Tu desvergüenza no tiene límites al defender a tu vicepresidente Enrique Ossorio, que cuenta con un sueldo de 107.912,76 euros anuales euros anuales, el 75% de una casa valorada en 417.000 euros y más de un millón de euros invertidos, y al secretario general del PP de Madrid, Alfonso Serrano, que percibe un sueldo de 107.000 euros anuales, cuenta con un patrimonio de una casa valorada en 417.000 euros y más de un millón de euros invertidos, por cobrar el bono social térmico.
La diferencia entre Enrique Ossorio y Alfonso Serrano por parte del PP, y de Mónica García por parte de Más Madrid cuyo proceder al respecto habéis criticado los populares inmisericordemente, reside en que ésta actúa con picardía, en tanto que aquéllos actúan con soberbia subordinando la ley a su voluntad.
Has demostrado hasta la saciedad tu prepotencia, desprecio a la ley y a éste ciudadano, que no te lo permite, premiando con altos cargos y suculentos sueldos a Concepción Dancausa Treviño, Consejera de Familia, Juventud y Política Social, y a Luis Martínez-Sicluna Sepúlveda, Viceconsejero de Familia, Juventud y Política Social que, en sus anteriores cargos de Delegada y Subdelegado del Gobierno en Madrid, quebrantaron reiteradamente la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión, en la tramitación de actos religiosos en la vía pública, con mi oposición que te he comunicado en numerosas misivas telemáticas a las que has aplicado un displicente silencio.
Consiguientemente, tu acción de gobierno es lo más parecido al mundo al revés premiando a los delincuentes en lugar de sancionarles, colocando los vagones delante de la máquina, poniendo a los pájaros a luchar contra las escopetas o a la hormiga contra el elefante: esto no es de juzgado de guardia, es de psiquiatra de urgencias, vete y que te vea.
Salvo posibles pactos espurios con el PSOE no resultan inteligibles las críticas que dedicas a todos y cada uno de los miembros del gobierno y sin embargo te callas ante la contumaz vulneración de la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión, por parte del ministro del Interior y la delegada del gobierno en la Comunidad de Madrid con quien haces turismo al Vaticano, con el conocimiento y tolerancia de Pedro Sánchez.
Parece incuestionable que el generoso trato que ofreces a tus colaboradores se ve recompensado con creces por sus constantes lisonjas para medrar en el partido, único pesebre para la mayoría, entre las que se cuentan su ciego apoyo parlamentario a tu gobierno en el que albergas a 2 delincuentes.
Esta retahíla de desmanes no hace más que acreditar la injustificada soberbia que os aqueja a las élites del PP a los que vuestra enfermiza soberbia os sitúa sobre los demás, en contra de la sentencia de Montesquieu “para ser realmente grande, hay que estar con la gente, no por encima de ella”. Tú no gobiernas, tú agredes al gobernado.
Igualmente, este cúmulo de despropósitos te inhabilita para continuar en tu actual cargo que mancillas con tu ejecutoria.
Efrén Díaz Casal
Coronel de Infantería (R)
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.

patato
21/03/2023 at 20:05
Que tío más pesado este Coronel. Me hubiese gustado ver sus cobardes críticas cuando estaba en activo. Es un iluminado.