España
Begoña Gómez, esposa del presidente Sánchez, presunta delincuente, procesada
El juez Peinado procesa a Begoña Gómez y a su asesora en Moncloa por cuatro delitos
También a Barrabés, pero solo por tráfico de influencias y corrupción. El instructor solicita el escrito de conclusiones a las partes, antes de resolver si les manda banquillo
El juez Juan Carlos Peinado procesa a la mujer del presidente del Gobierno y a su asesora en Moncloa, Cristina Álvarez, por los delitos de tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación de caudales públicos y apropiación indebida del software de la cátedra extraordinaria que la primera codirigía en la Universidad Complutense de Madrid (UCM).
También acerca aún más a ser juzgado al empresario Juan Carlos Barrabés, aunque solo por los delitos de tráfico de influencias y corrupción en el sector privado.
El titular del Juzgado de Instrucción número 41 deja así fuera del procedimiento el ilícito de intrusismo profesional por el que hasta ahora se investigaba a la esposa de Pedro Sánchez, en relación a la firma por su parte de una adjudicación pública de la UCM para el desarrollo del programa informático. Después de que las dos asociaciones profesionales de la Abogacía del Estado descartasen la existencia de indicios de irregularidad en estos hechos.
El instructor del «caso Begoña Gómez» cierra así la fase de investigación y solicita ya a las partes que presenten, en un máximo de cinco días, sus escritos de conclusiones provisionales, antes de que Peinado resuelva si les manda finalmente al banquillo de los acusados.
Se prevé que solo la acusación popular unificada, que lidera Hazte Oír, defienda la procedencia de abrir juicio oral y traslade, por tanto, su petición de penas para los tres imputados. Así como que el resto de partes, incluida la Fiscalía, opten, como vienen haciendo, por reclamar el archivo de las actuaciones. Contra esta resolución cabe un recurso de apelación que obligaría a la Audiencia Provincial de Madrid a revisarla.
Además, en este auto, el magistrado requiere a Lefebvre-El Derecho S.A. que aporte «las facturas de los servicios prestados para la cátedra de Transformación Social Competitiva». Esta diligencia había sido solicitada por la acción popular y es la única que accede a practicar el juez Peinado.
Por otro lado, abre la puerta a que la defensa de Gómez pueda entregar tres informes periciales que manifestó que era su voluntad aportar, «cuando lo estime oportuno, dentro de los plazos procesales correspondientes y antes de la conclusión de esta fase intermedia».
El abogado la esposa de Sánchez, el exministro socialista Antonio Camacho, detalló que uno gira en torno a la inexistencia de un perjuicio económico generado por su clienta a la UCM; otro sobre el régimen de las cátedras extraordinarias como la que ella codirigió, y un tercero sobre el estatus de las asesoras de los jefes del Ejecutivo.
No habrá una condena a costas para la acusación popular, que reclamó el letrado de la asistente de Gómez en Presidencia del Gobierno, «al haber sido acordada la continuación del procedimiento, que es lo interesado» por esta parte.
«Decisiones favorables a la cátedra»
En su auto, el juez Peinado expone como «hechos indiciariamente atribuidos» que, «desde la llegada de su esposo, primero a la Secretaría General del PSOE, y, sobre todo, a la Presidencia del Gobierno, se tomaron determinadas decisiones públicas favorables a la cátedra y al proyecto TSC (Transformación Social Competitiva)», «que pudieron obtenerse mediante un aprovechamiento singular de su posición relacional».
Pone sobre la mesa que «el beneficio» que habría obtenido la mujer del presidente «puede ser indirecto y a favor de un tercero», el también imputado Barrabés. Y también a través de un «bien mueble» como es la plataforma tecnológica financiada, de manera altruista, por varias grandes empresas («que pudieron acceder al patrocinio por tratarse de un proyecto de la esposa del presidente») para que fuese propiedad de la Complutense.
España
¿Se hará justicia tras 100 años de mafia criminal? Si se demuestra financiación ilegal, el PSOE podría ser ILEGALIZADO
La situación judicial que rodea al PSOE empieza a adquirir una dimensión inédita en la historia democrática reciente. La irrupción este miércoles de agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil en la sede federal del Partido Socialista, en la calle Ferraz de Madrid, supone un salto político y judicial de enorme magnitud. Lo ocurrido hoy no es únicamente un nuevo episodio dentro de la investigación que rodea al entorno socialista: conecta directamente con una advertencia publicada el pasado mes de diciembre, cuando por primera vez se mencionó la posibilidad legal de la ilegalización del PSOE.
Entonces parecía una hipótesis remota. Hoy, tras el registro practicado por la UCO en la propia sede nacional del partido que gobierna España, aquel escenario deja de percibirse como una simple especulación política para convertirse en un debate jurídico y mediático cada vez más presente.
De las sospechas económicas al registro en la sede nacional
La investigación judicial que afecta al entorno socialista llevaba meses avanzando discretamente entre informes económicos, análisis de movimientos financieros y recopilación de documentación interna. Sin embargo, la entrada física de los investigadores en Ferraz representa un punto de inflexión simbólico y procesal.
No se trata ya únicamente de declaraciones, filtraciones o acusaciones cruzadas entre partidos. El registro de la sede central del PSOE visualiza que la investigación ha alcanzado una dimensión estructural que afecta directamente al corazón organizativo del partido.
Precisamente eso era lo que ya advertían diversas fuentes jurídicas consultadas en diciembre: que, si la Audiencia Nacional llegara a concluir que la organización se benefició presuntamente de mecanismos de financiación irregular, corrupción o blanqueo, la responsabilidad penal podría extenderse también a la propia estructura jurídica del partido político.
Que dice realmente el Código Penal sobre el PSOE
La legislación española contempla expresamente la responsabilidad penal de las personas jurídicas, incluyendo partidos políticos. En función de la gravedad de los hechos, las consecuencias pueden ir desde fuertes sanciones económicas hasta medidas extraordinarias como la suspensión de actividades o incluso la disolución.
Aunque jamás se ha aplicado una medida de semejante calibre contra una gran formación política nacional en democracia, los expertos recuerdan que la posibilidad legal existe y está recogida en el ordenamiento jurídico español.
La clave estaría en determinar si existió un beneficio directo o indirecto para la organización y si determinados comportamientos pudieron producirse de manera sistemática dentro de la estructura del PSOE.
Un escenario político sin precedentes para Pedro Sánchez
La entrada de la UCO en Ferraz coloca al Gobierno de Pedro Sánchez en una situación de máxima presión política. La oposición ya reclama explicaciones inmediatas y exige conocer el alcance real de la investigación.
Mientras tanto, desde Moncloa se intenta insistir en la tesis de que cualquier posible responsabilidad correspondería exclusivamente a actuaciones individuales y no al conjunto de la organización socialista.
Sin embargo, el problema político para el PSOE es evidente: la imagen de agentes de la Guardia Civil entrando en la sede central del partido proyecta un deterioro institucional enorme y alimenta inevitablemente el debate sobre las posibles consecuencias futuras del caso.
La información de diciembre cobra hoy nueva fuerza
Cuando se publicó en diciembre la posibilidad de que el PSOE pudiera enfrentarse a consecuencias penales inéditas, muchos consideraron aquella información exagerada o improbable.
Pero el registro practicado hoy por la UCO cambia completamente el contexto. La investigación ya no gira únicamente alrededor de nombres concretos o sospechas periféricas: ahora afecta directamente al núcleo operativo del partido.
La gran incógnita es hasta dónde llegará la Audiencia Nacional y qué tipo de documentación o pruebas buscan realmente los investigadores. Porque, aunque todavía no exista ninguna sentencia ni acusación definitiva contra el partido como organización, el mero hecho de que la investigación haya desembocado en Ferraz convierte el caso en uno de los episodios más graves de la historia reciente de la democracia española.
El PSOE entra en territorio desconocido
La investigación continúa bajo fuerte hermetismo judicial, pero el escenario político ya ha cambiado por completo. Nunca antes un partido que ocupa el Gobierno de España había visto registrada su sede nacional en medio de sospechas relacionadas con financiación irregular y presuntas tramas económicas.
Y precisamente por eso vuelve a cobrar actualidad la pregunta que ya se formuló hace meses: si la investigación terminara acreditando responsabilidades penales estructurales, ¿podría el PSOE enfrentarse a medidas judiciales sin precedentes?
Hoy, tras la entrada de la UCO en Ferraz, esa posibilidad vuelve a situarse en el centro del debate político y jurídico nacional.
