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Sociedad

Blas Infante: El Padre (putativo) de la «Patria Andaluza» que era notario, presumía de historiador, se convirtió al islam y quería volver a los tiempos de Al-Andalus. Todo un insigne cretino

Redacción

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Su visión de España era demoledora: había que volver a los tiempos de Al-Ándalus, etapa que consideraba la de mayor esplendor en la península. No en vano, Blas Infante se había convertido a la fe de Mahoma el 15 de septiembre de 1924, en la mezquita de Agmhat, ante dos testigos descendientes de moriscos. Allí, ante el mausoleo de Al-Mutamid (último rey musulmán de la taifa de Sevilla que había acudido a este lugar para solicitar la ayuda almorávide ante el avance cristiano), renunció a su nombre cristiano (que cambió por el de Ahmed). Su admiración por Al-Mutamid era tal que llegó a dedicarle una obra con su nombre en la que contrapuso la sociedad idílica islámica frente a la barbarie europea.

Infante, hijo de su tiempo, nació en la España en que el nacionalismo catalán y el vasco comenzaron a echar fuertes raíces, así que no dudó en subirse al carro de Sabino Arana. Comprendiendo que toda nación necesita símbolos, escribió el himno y se inventó una bandera verde y blanca de inspiración islámica con unas telas que su mujer le trajo de Marruecos.

El himno, cantado por todos los niños andaluces en la escuela la víspera del 28 de febrero, dice así: «Sea por Andalucía libre, España y la humanidad«, algo que los partidos de izquierdas o abiertamente andalucistas han sustituido a menudo por “Andalucía libre, los pueblos y la humanidad”, eliminando de esta manera la palabra España.

Logrados el himno y la bandera, a Blas Infante sólo le faltaba la lengua. Y por muy disparatado que pareciera, justificó la misma ajena al español: «El lenguaje andaluz tiene sonidos los cuales no pueden ser expresados en letras castellanas. Al alifato, mejor que al español, hay necesidad de acudir para poder encontrar una más exacta representación gráfica de aquellos sonidos», confesaba el protagonista.

Hoy nadie duda de que Infante es la figura mitológica del nacionalismo andaluz, una idea no tan minoritaria y que, al contrario de lo que sucede en regiones como Cataluña o País Vasco, no se ha materializado en ningún proyecto político nacionalista. En parte porque el PSOE (como sucede con el PP de Feijóo en Galicia) se ha convertido en partido regionalista-nacionalista sepultando las expectativas de quienes portaban estas ideas en sus siglas como el desaparecido Partido Andalucista.

En cualquier caso, todos los partidos -sí, excepto el que usted está pensando- tienen más que asumido que Blas Infante es el padre de la patria andaluza, algo en realidad secundario por cuanto lo que se afirma es que existe una patria andaluza. El preámbulo del Estatuto de Autonomía andaluz refrendado por todas las fuerzas así lo recoge, consagrando al abogado nacido en Casares (Málaga) como uno de los pilares que justifican el actual modelo autonómico basado en ensalzar las diferencias entre españoles y ocultar los lazos comunes. Por ello, tampoco extraña que todos estos partidos rindan pleitesía a Infante acudiendo cada 10 de agosto al lugar en que fue fusilado durante la Guerra Civil en 1936.

Desde luego, su idea de España era cuanto menos confusa, como su pensamiento, a menudo lleno de vaivenes y contradicciones. En 1919 impulsó el Manifiesto andalucista de Córdoba, en el que afirmaba que Andalucía es «una nacionalidad histórica», tesis alineada con los 14 puntos del presidente de los EEUU Woodrow Wilson publicados después de la Gran Guerra, en los que se enuncia el «principio de las nacionalidades» y su «derecho a la autodeterminación». Aunque en alguna ocasión coqueteó con la idea de una Andalucía anexionada a Marruecos, Blas Infante reivindicó su idea original de Al-Ándalus, esto es, la unidad política del territorio vertebrada por el islam, hasta el punto de rechazar la posible independencia de la región. «Andalucía no puede ni podrá llegar a ser jamás separatista de España. La razón es obvia, ella es, y será siempre, la esencia de España».

Casi 90 años después de su fusilamiento, la figura de Blas Infante resuena en los colegios de toda Andalucía en la víspera de cada 28 febrero sin que nadie explique a los alumnos que su modelo era el de una España musulmana.

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España

SIEMPRE LO HEMOS DICHO AQUÍ: Federico Trillo atribuye los atentados terroristas del 11M a comandos “enviados por Marruecos” y “bajo control de los servicios secretos franceses”

Redacción

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El exministro Federico Trillo ha atribuido este lunes los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004 en Madrid a comandos “enviados por Marruecos” y “bajo control y coordinación de los servicios secretos franceses”. Así lo ha apuntado en el acto de presentación de su libro ‘Memorias de anteayer’, en el Círculo Ecuestre de Barcelona, presentado por el exdiputado del PP Manuel Milián Mestre.

Trillo ha expuesto una teoría sobre la autoría de los atentados del 11M que se contrapone a la que sostuvo el Gobierno de José María Aznar y que atribuía responsabilidades a ETA.

“Tengo la absoluta convicción de que fueron los comandos ‘moritos’, enviados por Marruecos, bajo control y coordinación de los servicios secretos franceses. Esa es mi conclusión. Siento ser tan claro”, ha afirmado.

Según Trillo, “tanto la CIA como el MI6 coinciden en que detrás de los moros había un servicio de inteligencia continental”. Trillo ha destacado la “torpeza” con la que su Gobierno gestionó aquella crisis, una gestión que “fue no mala, lo siguiente”.

El Gobierno de Aznar, ha comentado, cometió el “error” de no reunir al gabinete de crisis, lo que en ese momento dejó fuera del núcleo que debía analizar las causas y consecuencias de los atentados a los vicepresidentes Rodrigo Rato y Javier Arenas y al ministro de Defensa, el propio Federico Trillo.

“José María se encerró el jueves y el viernes con el ministro portavoz, Eduardo Zaplana, y el ministro del Interior, Ángel Acebes, y no quiso de ninguna manera que estuviéramos Rodrigo Rato, el ministro de Defensa o el vicepresidente Javier Arenas”, ha señalado.

Fraga sugirió relevar a Rajoy como candidato

También ha explicado que el expresidente gallego Manuel Fraga Iribarne, meses después de la derrota del PP en las elecciones generales de 2004, sugirió reemplazar a Mariano Rajoy como candidato del PP a la Moncloa.

En julio de 2004, ha recordado, Rajoy le pidió que fuera a hablar con Fraga para intentar convencerlo de que renunciara a presentarse a la reelección como presidente de la Xunta de Galicia.

Trillo se reunió con Fraga, que no solo no transigió con la idea de ceder paso como candidato a la reelección, sino que le dijo a su interlocutor: “No tenemos candidato a la presidencia del Gobierno”.

“A mí me había mandado Rajoy, que acababa de perder las elecciones, pero eran sus primeras elecciones. No podía admitir semejante planteamiento”, ha razonado Trillo, que ha justificado la derrota electoral de marzo de 2004 por el impacto del 11M. Según Trillo, en ese momento Fraga le sugirió dos nombres que a su juicio podrían relevar a Rajoy: “Tú o Alberto Ruiz Gallardón”.

Llama a “quitarnos de encima al tirano de Sánchez”

Refiriéndose a la política actual, se ha mostrado muy crítico con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que en su opinión no está a la altura del expresidente socialista Felipe González.

“Felipe nunca llegó al nivel de inmoralidad al que está llegando en este momento Sánchez”, ha afirmado Trillo, que ha hecho un llamamiento a “sacar del poder de España a esta mafia que está acabando con la idea de España misma”.

Y ha planteado: “Si fuimos capaces de quitarnos de encima aquellas corruptelas de González, a pesar de ser el mejor gobernante socialista que hemos tenido, deberíamos ser capaces de quitarnos a este tirano de encima”.

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