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Bola de partido

Redacción

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Por Pablo Barrón. Ya todo el mundo sabe que el deportivismo moverá pieza. En algo más de un mes se celebrará la junta en la que el consejo someterá a aprobación las cuentas de la pasada temporada y presentará el presupuesto para la actual. Algo que de ante mano parece aprobado y que este punto no tendrá diferencias.

Sin embargo, será la semana del 13 de enero ( atención a este dato cualquier dia de la semana) la asamblea que decidirá quiénes serán los nuevos mandatarios del Deportivo de La Coruña.

Hay que ser enrevesado para hacerlo tan complicado. Yo me pregunto:¿Qué se traerán entre manos » los hombres de Tino»? Lo normal hubiera sido que a estas alturas hubiesen dimitido todos, se dice que no los dejaron, que estaban divididos.

Paco Zas y sus consejeros Pablo Ruiz, Jesús Chapela, Juanma Sánchez-Padrós, Alberto Méndez y Jorge Borrajo tenian diferencias que no les dejaban exponer en público a los denominados » hombres de Tino». También el mismo 28 de mayo tras el pucherazo, se escuchó que no llegarían a la junta de diciembre, tal vez y solo tal vez este era el plan oculto. De ser así demasiado egoista teniendo en cuenta los intereses suyos antes que los del Deportivo.

Menos de siete meses durará el sueño del ex deportivista , que me cuentan, que al sueño de ser presidente del Deportivo se le añadió el de entregar las medallas a los socios de Oro y Plata. Para ello adelantaron la fecha y con ello cumplió otro sueño. Le queda otro, vivir una junta de accionistas. Esa se producirá en unos dias, será el tercer sueño cumplido.

Seguro estoy, sin embargo , que en algún momento de estos seis meses no contaba Zas con el alto precio a pagar. Ser el presidente más efimero, el más abucheado, el más dirigido, el de menos criterio propio, el de la imposibilidad de tomar decisiones. Por eso y por mucho más también será recordado como el peor presidente de la Historia del Club.

El comunicado publicado en la web del Club dice asi:

«El consejo de administración del Real Club Deportivo de La Coruña SAD en su reunión mantenida en el día de hoy ha acordado por unanimidad la convocatoria de una junta general extraordinaria de accionistas que se celebrará la semana del 13 de enero de 2020. El orden del día de la referida junta general tendrá por objeto articular la renuncia del consejo de administración para propiciar el nombramiento de un nuevo equipo de gobierno. La convocatoria se publicará con la máxima urgencia posible, de manera que el nuevo equipo disponga del mayor plazo para adoptar las decisiones deportivas que procedan antes del cierre del mercado de invierno. El consejo de administración solicita a todo el deportivismo que continúe prestando el máximo apoyo al equipo en lo que resta de la presente temporada».

Se avecinan dos jornadas movidas y con sorpresas, algunas están llegando a esta redacción, pero de momento, tengo y debo callarme y sigo poniéndome a disposición de las partes que tengan algo que decir en este medio entre otros.

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Zapatillas: comodidad, moda y decisiones de compra en el Perú de hoy

Redacción

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zapatillas: la palabra suena cotidiana, pero en el Perú de hoy concentra una discusión más grande sobre consumo, identidad y hasta salud pública, porque lo que nos ponemos en los pies dice mucho de cómo vivimos y de lo que priorizamos. En Lima y en regiones, la escena se repite: gente que se mueve más, que combina trabajo con trayectos largos y que, en medio de un ritmo acelerado, busca algo que aguante el trote sin castigar la espalda ni el bolsillo.

La “zapatilla” ya no es un objeto reservado para el deporte. Se metió en la oficina (cuando el código de vestimenta se relajó), en el campus, en la combi, en el mall, en la salida familiar del domingo y en la caminata improvisada por el malecón cuando el día se presta. Y, sobre todo, se instaló como una compra que no se hace a ciegas: se compara, se calcula y se decide con una mezcla de gusto, necesidad y presupuesto. Lo interesante es que el mercado lo entendió antes que muchos: el abanico de opciones se ha ampliado al punto de que, en una sola vitrina digital, conviven líneas urbanas, deportivas y “de uso diario”, con marcas globales y otras más accesibles que apuntan al volumen.

Ese crecimiento se nota en la oferta. En el catálogo de marcas de zapatillas de Ripley, por ejemplo, la variedad es tan amplia que el listado se cuenta por miles de resultados y reúne nombres que van desde Adidas, Nike y Puma hasta New Balance, Converse, Skechers, Reebok y Steve Madden, entre muchas otras marcas presentes en el mismo espacio de búsqueda. No es un detalle menor: cuando el consumidor encuentra tanta diversidad en un solo lugar, la competencia deja de ser únicamente “quién vende” y pasa a ser “quién orienta mejor”, “quién ofrece mejor experiencia” y “quién resuelve rápido” si algo no calza como uno esperaba.

También hay un componente económico que empuja la conversación. Las campañas de descuento, cupones y temporadas comerciales han convertido a las zapatillas en uno de los productos emblema del e‑commerce, con mensajes agresivos de precio y urgencia. En esa misma página se promocionan ofertas “hasta 30% OFF” y se menciona incluso la dinámica de cupón en app, un guiño directo al nuevo consumidor que compra desde el celular y caza promociones con paciencia. No estamos hablando solo de calzado: hablamos de un hábito de compra cada vez más sofisticado, donde la gente no solo busca “algo bonito”, sino “algo que rinda” y que, si puede, salga con descuento.

Pero la zapatilla no vive únicamente en la lógica del ahorro. Hay un fenómeno cultural, silencioso y persistente: el calzado se volvió una forma de pertenecer. En el Perú urbano, sobre todo entre jóvenes, la zapatilla comunica. Una silueta ancha o minimalista, un color sobrio o una combinación llamativa, un modelo clásico o uno más “tech”: todo eso funciona como lenguaje. No hace falta decirlo en voz alta. Se ve. Y esa lectura se ha normalizado tanto que hoy hay personas que planifican su outfit alrededor del par que tienen, no al revés.

En paralelo, la demanda de comodidad dejó de ser “un gusto” para convertirse en criterio principal. El ciudadano promedio camina más de lo que cree: para llegar al paradero, para atravesar centros comerciales, para hacer trámites, para moverse en jornadas largas. En ese escenario, la amortiguación, el soporte y la durabilidad pesan tanto como la apariencia. Por eso se ha vuelto común que una misma persona tenga distintos pares según uso: uno para entrenar, otro para calle y otro para el día a día, incluso si todos se llaman “zapatillas”. Y esa segmentación explica por qué los catálogos se han hecho tan extensos y detallados: no se compra lo mismo para correr que para caminar o para estar de pie ocho horas.

La otra cara de esta historia es la digitalización del consumo. Comprar zapatillas por internet —antes visto con desconfianza— hoy es rutina, especialmente cuando el usuario siente que puede filtrar por marca, talla, estilo y precio en segundos. Esa “sensación de control” es clave. La navegación por grandes listados, donde aparecen decenas de marcas y una cantidad muy alta de opciones, refleja que el consumidor peruano ya no quiere una tienda con pocas alternativas: quiere un buscador con muchas puertas. Y el retail ha respondido con páginas que organizan el caos: filtros, categorías y un lenguaje comercial que insiste en el beneficio inmediato (descuento, envío, cupón, campaña).

Ahora bien, en medio de tanta oferta, surge la pregunta que vale oro para cualquier comprador: ¿cómo elegir sin perderse? Aquí, más que recetas, hay criterios prácticos. Primero, tener claro el uso: no es lo mismo una zapatilla urbana, pensada para caminar y combinar, que una de entrenamiento, que debe priorizar estabilidad y soporte. Segundo, mirar el material: la promesa de “ligereza” puede ser buena, pero si el uso es intenso conviene revisar costuras, suela y ventilación. Tercero, no subestimar la talla: el pie cambia con el tiempo, con el calor y con el tipo de media; comprar por impulso suele ser el camino más corto a la incomodidad.

Al final, las zapatillas concentran un retrato bastante exacto del Perú contemporáneo: un país que se mueve, que mezcla lo formal con lo práctico, que compra con más información que antes y que, pese a las diferencias de ciudad y bolsillo, comparte una misma idea básica: caminar cómodo ya no es un lujo, es una necesidad. Y en esa necesidad caben muchas historias: la del estudiante que quiere durar todo el ciclo con un solo par, la del trabajador que prioriza salud y resistencia, la del padre o madre que busca calidad sin desbalancear el gasto, y la de quien —simplemente— encuentra en un buen par una pequeña certeza para enfrentar el día.

 

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