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Europa

Boris Johnson consigue que los tribunales no frenen sus planes sobre el ‘brexit’

Redacción

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Boris Johnson, ante el 10 de Downing Street.

El primer ministro británico, Boris Johnson, consiguió este viernes una victoria temporal en la batalla judicial contra la demanda que persigue paralizar la suspensión del Parlamento hasta pocos días antes de la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

El Tribunal de Sesiones de Edimburgo desestimó este viernes de forma provisional la solicitud en contra de la suspensión del Parlamento y aplazó hasta el próximo martes la vista en la que dictaminará si es legal la decisión del Gobierno conservador.

Durante una audiencia que duró apenas media hora, el juez Lord Raymond Doherty descartó emitir un «interdicto provisional», es decir, adelantar su decisión sobre la legalidad de la medida, como le pedían los demandantes, con lo que estos no han conseguido, por el momento, frenar los planes de Johnson.

El magistrado señaló que prefería no pronunciarse de forma preliminar antes del 3 de septiembre, cuando se celebrará una vista completa para escuchar los argumentos de ambos lados. Esa misma jornada o bien al día siguiente se producirá el ansiado veredicto que podrá ser recurrido por las partes.

El objetivo de los demandantes, un grupo de 75 diputados de varias formaciones encabezados por la parlamentaria del Partido Nacionalista Escocés (SNP) Joanna Cherry, es que la Justicia declare «ilegal» e «inconstitucional» el paso dado por el Gobierno el pasado miércoles. Argumentan que, con la Cámara de los Comunes clausurada entre el 10 de septiembre y el 14 de octubre, como pretende Johnson, los opositores a un ‘brexit’ sin acuerdo apenas contarán con trece jornadas hábiles para presentar iniciativas legislativas que prevengan tal escenario.

Tras la resolución conocida este viernes, un portavoz gubernamental dijo que el Ejecutivo se alegraba de que, por el momento, no se alterara su calendario y afirmó que la suspensión parlamentaria «no impide» que las cámaras «analicen nuestra retirada de la UE».

Johnson ha insistido en que la clausura temporal tiene como objetivo «sacar adelante una ambiciosa y valiente agenda legislativa» que se detallará en el «Discurso de la reina», que pondrá fin al cierre y dejará «tiempo suficiente» a los parlamentarios para debatir las cuestiones relativas al ‘brexit’.

Según el Ejecutivo, su intención es pactar un tratado bilateral con los Veintisiete que pueda lograr el respaldo del Parlamento británico y permita una salida ordenada, por lo que este viernes prometió intensificar en septiembre las negociaciones con Bruselas.

La residencia oficial de Downing Street indicó que el equipo negociador del ‘brexit’ se reunirá el próximo mes dos veces por semana con sus colegas comunitarios «con la posibilidad de reuniones técnicas adicionales a fin de analizar una manera de avanzar asegurando un nuevo acuerdo».

El mayor escollo sigue siendo la salvaguarda pensada para evitar una frontera visible entre la provincia británica de Irlanda del Norte y la República de Irlanda, ya que Johnson quiere eliminarla y la UE la considera clave para proteger los acuerdos de paz del Viernes Santo, que pusieron fin a la violencia en la región.

Si el escenario no cambia, el Reino Unido abandonará el bloque comunitario el próximo 31 de octubre de forma no negociada, ya que el ‘premier’ ha reiterado que descarta pedir cualquier tipo de prórroga.

Este posicionamiento, junto al hecho de que la suspensión resta al Parlamento cinco semanas de actividad, han incrementado las posibilidades de que se produzca un desenlace de este tipo.

Para evitarlo, el líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, ha indicado que su formación, contando con el apoyo de otros grupos políticos, pretende legislar lo antes posible para impedir una salida sin consenso y no descarta presentar una moción de censura «en el momento apropiado».

La decisión de clausurar temporalmente el Parlamento ha generado gran revuelo en todo el país, lo que ha llevado a que se presenten varias acciones judiciales, además de la que está en marcha en Escocia.

A los esfuerzos por contrarrestar la acción del jefe del Ejecutivo se sumó este viernes el ex primer ministro conservador John Major, quien reveló que solicitará permiso del Tribunal Superior para unirse a la demanda ya presentada por la activista anti-‘brexit’ Gina Miller.

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España

Lo único bueno que nos trae Europa: retuercen el brazo a Sánchez para aumentar el gasto en Defensa

Redacción

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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado

La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas

Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.

El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.

El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.

El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.

La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.

Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.

Modernización total

El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».

Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión».

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española

 

Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».

Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.

El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.

Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.

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