Opinión
Bruselas toma a Sánchez por trilero y malversador. Por Jesús Salamanca Alonso
«Varios gabinetes de altos cargos europeos son conscientes de que hay proyectos en Canarias y otras partes de España donde se ha empleado dinero público procedente de los fondos europeos».
Más problemas y más corrupción dentro del PSOE: Bruselas no cree a Pedro Sánchez y le toma por un malversador y un trilero. Mónika Hohlmeir no se fía de él porque ha desviado fondos públicos de las ayudas europeas y no hay manera de hacerlas un seguimiento formal y racional. El caso «Tito Berni», que acabará convirtiéndose en el «caso Patxi López» o en el «caso Marlasca», ya huele a podrido, algo que acostumbra a hacer el socialismo cuando se siente acosado por la Justicia y por la oposición o cuando lo pillan en un renuncio como es el caso.
Pedro Sánchez vuelve a estar en entredicho y es sospechoso de corrupción, malversación y trampeo para la UE. Tampoco pasaron desapercibidas sus tramas mafiosas que abarcan un amplio espectro: desde la falsificación de su tesis doctoral con párrafos de Ramón Tamames hasta tener conocimiento del actual caso «Tito Berni» desde hace un año, pasando por ilegalidades denunciadas por el Tribunal Constitucional, represión a la ciudadanía para medrar y corromperse a su antojo, consentir el enriquecimiento de sus cercanos con las mascarillas o sembrar dudas sobre las fechorías de su esposa o barragana en Marruecos. Pero saldrá: puedo prometer y prometo que saldrá a la luz, incluso antes de lo que cree el propio presidente, su ministro arcabucero Grande Marlasca o el ministro «perejil». ¿Apostamos a que Mohamed VI lo canta antes de las elecciones generales para chantajear al presidente a cambio de dinero? Tras una mujer chapucera nunca hubo un gran hombre, ni siquiera un buen hombre, pero sí un puntual zoquete para el hazmerreír general.
Hasta el gorro ha salido la propia presidenta de la comisión de Control Presupuestario del Parlamento Europeo, la alemana Monika Hohlmeir. De ahí que haya solicitado con insistencia a la Comisión Europea que abra una investigación urgente sobre los fondos europeos que Bruselas destinó a España. Hay pruebas suficientes respecto a que una parte importante del dinero se destinó a ramas diversas del «caso Mediador». Como ven empieza a ser un galimatías: cada uno lo llama de una manera, en función de en quién se quiere cargar tintas, pero todos están en el caso, desde el mediador, pasando por el «diputero» Tito Berni, Grande Marlasca por ocultarlo tras saber del caso desde hacía un año largo y el propio Patxi López, por bocazas a destiempo, vocinglero desnortado, desconocedor de datos precisos y chulo de feria podrida.
Y si pensaba el partido socialista, con Sánchez y Grande Marlasca a la cabeza, que pasando a investigar a la Guardia Civil para buscar cabezas de turco y las tramas en diversos cuarteles, se iba a olvidar el conjunto de orgías «Bernianas», lupanares, restaurantes con precios a «cojón de obispo», drogas mil y prostitutas de caro catálogo, se equivocaba porque es un tema que no se va a dejar de lado hasta las elecciones generales de diciembre. Lo que menos interesa es saber si se intervino en cuarteles para sisar dinero de los fondos europeos. Lo que interesa de verdad es conocer en qué cuarteles se enterraron millones para enriquecimiento de cuatro ladrones socialistas, cuánto se gastó, en qué obras, quién autorizó esas y por qué se intentaba robar a Europa engañando a la comisión europea.
La trama de corrupción está muy extendida entre los socialistas del Parlamento español. Recuerden que hace unos meses también pillaron una mafiosa trama del grupo parlamentario socialista en la cámara europea. Donde van roban, defecan como el pato Argón y se llenan los bolsillos al más puro estilo del Dioni. Esta misma semana, como no podía ser de otra forma, la Fiscalía Anticorrupción de la UE ha mostrado excesivo interés en el caso de las prostitutas, la droga y las comisiones desorbitantes a cambio de engañar a empresarios españoles para sacar tajada.
La Unión Europea quiere que la juez española que lleva el caso conocido de varias maneras le entregue documentos de todo tipo, contratos y compromisos firmados que afecten al «caso Berni», «caso Mediador», «caso Marlasca» o «caso Patxi López». Lo que más me preocupa y me fastidiaría es comprobar que dejan meter baza a la fiscal Concepción Sabadell, fiscal española, prosanchista enchufada y con una dudosa credibilidad tras ser mandada a Bruselas para manchar a los hermanos Díaz Ayuso; suerte que le salió rana y Sánchez perdió otra baza y mucha munición contra la presidenta madrileña.
Varios gabinetes de altos cargos europeos son conscientes de que hay proyectos en Canarias y otras partes de España donde se ha empleado dinero público procedente los fondos europeos. Incluso dinero que no se utilizó para el tema de los volcanes y sí para los ruinosos y sectarios de mal llamados de clase, que nada gestionan, pero que de todo se aprovechan. Afirma la presidenta de la Comisión de Control Presupuestario que le llegan «muchas noticias preocupantes sobre la ejecución de determinados proyectos en las Islas Canarias, en los que podrían estar en juego fondos de la UE y, más concretamente, del fondo de Recuperación y Resiliencia». Lo que faltaba al ministro «perejil» y a «Marisú» Montero, preocupante y fantasiosa ministra de Hacienda.
La jefa de la comisión insiste en saber qué parte de los fondos europeos se han utilizado en tramas corrompidas por el PSOE. De ahí que pida un seguimiento exhaustivo para poder dar explicaciones ante la comisión de control. Ya nadie duda de que van a salir sapos y culebras en la investigación abierta, incluso organizaciones que se dedicaban a montar sobornos y engañar a empresarios, ganaderos, comisionistas e intermediarios. ¿Y qué recibían a cambio? Pues de todo, pero principalmente contratos frondosos, todo tipo de subvenciones; es más, hasta se comprometían con ellos los socialistas corruptos a eliminarlos las sanciones administrativas y de otro tipo que los afectaran. En fin, y aprovechando que Belarra sigue esputando y apedreando a los empresarios, Coca-Cola se ha hartado y ya piensa en cambios de grueso calado. ¿Cuánto de atrevimiento tiene la ignorancia?
¡Tito Berni, Tito Berni! Posiblemente este «diputero» y otra docena más, que saldrán a la luz en unos días, se han cargado la presidencia europea de Pedro Sánchez. Y si no se la retiran, la ejercerá de una forma tutelada. Nunca un presidente de Gobierno español había caído tan bajo y tampoco había sido tan ruin, ni siquiera el hazmerreír de doctor por la Universidad de León, Rodríguez Zapatero.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
