Connect with us

Opinión

Cardenal Robert Sarah: “Dios no quiere la inmigración. La Iglesia no puede cooperar en la trata de personas”

Redacción

Published

on

Cardenal Robert Sarah.

Estoy escandalizado por todos estos hombres que mueren en el mar, por la trata de personas, por las redes mafiosas, por la esclavitud organizada. Me quedo perplejo frente a estas personas que emigran sin papeles, sin planes, sin familia. ¿Creen que encontrarán aquí un paraíso terrenal? ¡No está en Occidente! Si tenemos que ayudarlos, creo que es en el lugar, en sus aldeas, en sus grupos étnicos. No podemos tolerar estos desequilibrios económicos y estas tragedias humanas. No se puede acomodar a todos los migrantes del mundo.

Dar la bienvenida no es solo dejar entrar a las personas, es darles trabajo. ¿Usted tiene? No. Dales vivienda ¿Tienes alguna? No. Mantenerlos en un lugar indecente, sin dignidad, sin trabajo, no es lo que yo llamo acoger a las personas. ¡Parece más una organización mafiosa! La Iglesia no puede cooperar en la trata de personas, que se asemeja a una nueva esclavitud.

Lo que también encuentro escandaloso es que estamos usando la Palabra de Dios para justificar esto. Dios no quiere la inmigración. Cristo cuando era niño se refugió en Egipto a causa de Herodes, pero luego regresó a casa.

De la misma manera, Dios siempre traía a su pueblo de regreso a Israel después de cada hambre y cada deportación a Babilonia. Un país es un gran tesoro, aquí es donde nacimos, aquí es donde están enterrados nuestros antepasados. Cuando damos la bienvenida a alguien, es para que tenga una vida mejor, y no es en un campamento donde tenemos una vida mejor. Cuando te alimentan sin trabajar, no tienes dignidad. ¿Qué cultura tienes para ofrecerles? ¿Todavía puedes compartir tu cultura y tus raíces cristianas? Me temo que el desequilibrio demográfico provocado por estas olas migratorias te hará perder tu identidad y lo que te hace único.

Europa tiene una misión especial que Dios le ha dado, es a través de ti que hemos conocido el Evangelio, hemos conocido los valores de la familia, la dignidad de la persona y la libertad. Si renuncias a tu identidad, si te ahoga una población que no comparte tu cultura, tus valores cristianos y tu identidad corren el riesgo de desaparecer. Es como la antigua Roma invadida por bárbaros. Tenemos que pensar en la migración, es una nueva forma de esclavitud que organizamos porque necesitamos trabajadores. Todas estas personas que vienen aquí creyendo que están encontrando una vida de ensueño. ¡Que mentira! ¡Qué cinismo! Benedicto XVI fue particularmente claro y profético en todas estas cuestiones. […]

Fuiste moldeado por el cristianismo, todo es cristiano en Europa. ¿Por qué negar esto? Ningún musulmán niega su identidad. Si no puede encontrar lo que es, desaparecerá. Y si Europa desaparece, habrá una terrible agitación: el cristianismo correría el riesgo de desaparecer de la faz de la tierra. Vea que está invadido por el Islam: quieren islamizar el mundo entero y tienen los medios económicos. No tendrán éxito, porque el Señor estará con nosotros hasta el fin del mundo. Pero no se puede negar quién es usted: aquellos a quienes da la bienvenida deben encajar en su cultura. Todavía necesitas tener una cultura: no podrás acogerlos en tu ateísmo, en tu materialismo, que no quieren.


NOTA: 
El cardenal Sarah es negro, y conoce, de primera mano, el drama de la emigración forzada a causa de la pobreza y de la violencia política y, además, no es un fariseo. Pero para entender lo que dice, no hace falta ser negro.

Advertisement
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

España

Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

Avatar

Published

on

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».

Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.

Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.

Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?

Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.

Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.

En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.

Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.

Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.

Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.

El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.

Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.

Continue Reading
Advertisement
Advertisement Enter ad code here