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Salud

Carta de una médico madrileña a la que no le hacen la prueba del coronavirus

Redacción

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«Soy médico de un hospital público de Madrid. Veo a la semana una media de 200 pacientes, a menos de 30 centímetros y, en ocasiones, durante más de 15 minutos. Llevo una semana con febrícula y fiebre (37,8 máximo) tos y rinitis, todo síntomas de coronavirus –al igual que de cualquier otro virus–. No me quieren hacer la prueba del coronavirus pese al número de pacientes que veo, muchos de ellos mayores de 80 años, inmunodeprimidos o con patologías de base (grupo de riesgo).

Su razón es no haber tenido ningún contacto directo confirmado a pesar de lo ampliamente distribuida que está la enfermedad en Madrid, a pesar de haber tenido contacto con compañeros/as con contacto directo positivo, a pesar de haber atendido a pacientes con fiebre y tos, a los que tampoco se les ha hecho ninguna prueba. A pesar de estar solo con febrícula y encontrarme bien, he cogido la baja.

En cuanto deje de tener fiebre puedo volver al trabajo, cosa que no pasaría si fuese coronavirus. Lo mismo con el aislamiento, me dicen que puede ser un virus normal, y por un virus normal uno no se aísla en la habitación de su casa. Lo mismo le pasa a otros compañeros que están igual de indignados que yo. Se habla de cerrar Madrid, sin embargo nosotros, los sanitarios, podemos estar contagiando aún más la enfermedad, solo porque no se nos quiere hacer la prueba. ¿De verdad queréis que os atienda un médico con coronavirus?».

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Salud

Qué puede cambiar en una familia cuando se trabaja desde dentro

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Cuando una familia repite los mismos conflictos una y otra vez, no es porque no se quieran o no se esfuercen. Muchas veces, es porque no logran ver qué está pasando realmente. Las emociones se cruzan con los roles, las rutinas con las expectativas, y lo no dicho empieza a pesar más que lo que se habla. En esos casos, acudir a terapia familiar en Madrid puede marcar una diferencia real.

Especialmente cuando se hace en espacios profesionales como Sampai Salud, donde el acompañamiento es cercano, sin juicios, y enfocado en desbloquear dinámicas que ya no funcionan.

Qué es realmente la terapia familiar

A diferencia de otros enfoques, la terapia familiar no se centra solo en un miembro del grupo. Trabaja con el sistema completo: padres, hijos, parejas, incluso miembros que ya no viven en casa pero que siguen influyendo. Se exploran los vínculos, los patrones de comunicación, los silencios, los síntomas y las historias que se arrastran.

No se trata de buscar culpables, sino de entender por qué se repiten ciertos choques, qué emociones no encuentran lugar y qué necesidades no están siendo vistas. En muchos casos, un problema visible (como la rebeldía de un adolescente o la ansiedad de un niño) es la forma que tiene la familia de expresar algo que no se puede decir de otro modo.

Cómo trabaja un centro como Sampai Salud

El equipo profesional trabaja desde una mirada sistémica, que permite ver el problema como parte de una red más amplia. No se busca reparar lo roto, sino fortalecer lo que sí funciona, lo que ya está disponible.

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Las sesiones pueden ser con todos los miembros o en formato individual, según la etapa del proceso. Se trabaja con la escucha activa, con preguntas que abren, con ejercicios sencillos que ayudan a tomar perspectiva. También se acompaña en momentos de transición: separaciones, mudanzas, duelos, llegada de un nuevo miembro, enfermedad o cambios escolares.

La intervención es respetuosa, sin forzar, y siempre adaptada a las particularidades de cada núcleo familiar.

Cuándo es útil buscar apoyo

Muchas familias esperan a que el conflicto escale. Pero también se puede acudir cuando hay tensión no resuelta, cuando la comunicación se ha vuelto cortante o cuando uno de los miembros empieza a mostrar señales de malestar sostenido: insomnio, irritabilidad, tristeza, aislamiento.

Otros motivos comunes para iniciar un proceso de terapia familiar en Madrid incluyen dificultades en la convivencia, rivalidad entre hermanos, límites difusos entre padres e hijos o diferencias educativas entre los progenitores.

No hace falta tener una crisis para pedir ayuda. A veces, lo que hace falta es un espacio neutral donde escucharse de otra forma.

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