España
Casado acusa a Sánchez de estar «teledirigido» por Iglesias, Torra y Otegui
El presidente del PP, Pablo Casado, reivindicó este sábado el artículo 155 de la Constitución, activado hace un año por Mariano Rajoy, para «recobrar la autonomía de Cataluña», al tiempo que avanzó que se volverá a aplicar «cuando lleguemos al Gobierno».
«Puso orden de una vez por todas ante el cúmulo de ilegalidades y confrontación social», declaró el líder de la oposición durante la inauguración de la Unión Interparlamentaria Popular, que su partido celebra este fin de semana en Sevilla. «Hoy podemos decir que el PP evitó que Cataluña pudiera acabar siendo un Estado independiente», reivindicó Casado, que ensalzó la «audacia, la fortaleza y la firmeza» del PP al aplicar el artículo que «destituyó al Gobierno de la Generalitat» para «recobrar la autonomía de Cataluña».
No obstante, lamentó que el tiempo de su aplicación fuera «tan corto», al tiempo que advirtió de que «aplicaremos el 155 cuando lleguemos al Gobierno, precisamente porque tenemos la legitimidad de ya haberlo hecho». Asimismo, celebró que «hemos parado ese golpe» de la independencia pero que continúa «la propaganda internacional». Casado criticó la inacción de Sánchez y le acusó de romper con la Constitución. «Si quiere romper relaciones con algún partido, que lo rompa con el de Puigdemont, con el de Torra o con el de Otegui», dijo.
El líder del PP censuró que los socialistas estén gobernando tras «una moción de censura injusta, falaz y rehén de los que quieren romper España», ya que, a su juicio, «los socialistas se han convertido en el caballo de Troya en el Gobierno».
«Teledirigido por Torra»
Casado también acusó a Sánchez de estar «teledirigido por aquellos a los que les debe el escaño azul y La Moncloa», ya que «representa a Iglesias, a Torra y a Otegui». «Ya sabemos que Pedro Sánchez es un presidente por control remoto, baila al son de la música de los que le votaron en la moción de censura», criticó.
Según el presidente de los populares, «los socialistas se han convertido en el caballo de Troya en el Gobierno». Asimismo, señaló la debilidad de Susana Díaz como candidata a la reelección en Andalucía porque «difícilmente aquella que perdió contra Sánchez, puede ahora proteger a Andalucía frente a Sánchez».
En este sentido, Casado censuró que a las elecciones andaluzas la candidata del PSOE «representa a Sánchez, por mucho que le duela» y que, por tanto, representa a su vez a Pablo Iglesias, Joaquim Torra o Arnaldo Otegui, a los que definió como «sus socios». Por eso, Pablo Casado insistió en que «Andalucía le ha dado mucho al PSOE» pero que, sin embargo, «el PSOE no le ha dado nada a Andalucía» pese a que se lleva «décadas» sin haber «alternancia de Gobierno».
Sobre el acuerdo para los Presupuestos Generales del Estado entre el Gobierno de Pedro Sánchez y Unidos Podemos, el presidente del PP dijo que harán saltar «las luces rojas de la economía a nivel internacional» porque son, a su juicio, unos «presupuestos populistas al mandato de quienes quieren rédito electoral».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
