España
Casado: «Aquí no cabe el luto ni la resignación, en una semana nos hemos sacudido el polvo y vamos a ganar»
El presidente del PP, Pablo Casado, afronta la segunda campaña electoral en menos de un mes después del desastre de las generales. En un desayuno informativo en Madrid, Casado ha calificado de «decepcionante» el resultado del 28 de abril, lo ha comparado con la derrota de Rajoy en 2008 y ha subrayado que la Comunidad de Madrid tiene que ser el «contrapeso» del Gobierno socialista, como lo fue entonces también. «Aquí no cabe el luto ni la resignación, en una semana nos hemos sacudido el polvo», ha advertido.
En el Nuevo Economía Fórum, Casado ha presentado a la candidata del PP para la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y ha subrayado que el PP sale el 26 de mayo «a ganar, a servir a los españoles y a plantear un proyecto basado en la eficacia, con los mejores equipos de gestión».
Casado ha reconocido que en las generales el PP obtuvo resultados «muy malos». «Pero sin embargo algo hemos podido ver. Cuando los que queremos a España vamos desunidos a las urnas acaban ganando aquellos que no van a seguir peleando por la unión de España. En estas elecciones podemos apelar otra vez a que vayamos juntos, a aglutinar la confianza en el proyecto que mejor representa la prosperidad y el progreso del país».
El presidente del PP ha explicado que «el resultado fue decepcionante como en 2008. El tiempo coloca a cada uno en su lugar. Fuimos visionarios en 2008, los únicos que vimos por dónde venía la crisis. Al igual que entonces, el tiempo nos dará la razón».
Casado ha negado que el PP haya dado volantazos en la campaña pasada, o que cambiara de estrategia respecto a lo que aprobó en la Convención Nacional de enero: «Para aquellos que preguntan si el PP ha planteado algún cambio de estrategia en los últimos días, les pido que analicen los contenidos de la Convención Nacional de enero. Si encuentran algo distinto de lo que hemos planteado hora, podemos hablar de volantazos, cambio de estrategia o partido que improvisa. Somos el partido que más claro tenía la hoja de ruta para España».
«Allí se habló de centro reformista y liberal, ensanchar la base, de abrir puertas y ventanas, mirar a izquierda y derecha para seguir avanzando», ha señalado.
El presidente del PP cree que en este momento la Comunidad de Madrid debería ser el contrapeso del PSOE en La Moncloa, como ocurrió en 2008 también: «Ahora más que nunca es fundamental que el futuro Gobierno de la Comunidad de Madrid no solo siga siendo la mejor garantía para los asuntos de los ciudadanos sino el contrapeso del socialismo. En 2008 Madrid fue el mayor contrapeso al Gobierno socialista».
Casado ha agradecido la presencia del portavoz de Ciudadanos en la Comunidad de Madrid, pero le ha pedido claridad a la hora de hablar de pactos: «Es muy positivo que sepamos a qué pactos podemos llegar a partir del 26 de mayo. Que sea público y transparente. Nosotros no queremos llegar a alianzas con el PSOE».
El líder del PP ha vuelto a mirar el 28 de abril con esta reflexión: «No fue una buena jornada para España. Aquí no cabe el luto ni la resignación, en una semana nos hemos sacudido el polvo y estamos decidido a afrontar segunda cita electoral con ansia de victoria. Esperemos que lo que pasó en 2008, que se ha visto reflejado el 28 de abril, no tenga un correlato en las elecciones autonómicas, municipales y europeas». «Somos el mejor partido de España, en tamaño y en resultado de servicio a los españoles».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
