España
Casado responde a la propuesta del veleta Rivera sobre un Gobierno de coalición entre PP y C´s: «Sería un buen ministro de Exteriores»
El presidente nacional del Partido Popular (PP), Pablo Casado, ha declarado que Albert Rivera «sería un buen ministro de Exteriores» para defender a España frente a los ataques que ha sufrido en asuntos como las declaraciones del presidente de México Andrés Manuel López Obrador, solicitando que el Rey Don Felipe «pida perdón» por hechos sucedidos hace 500 años, o a los 41 senadores franceses que apoyan a los independentistas de Cataluña.
En este sentido, Casado ha manifestado que Albert Rivera «sería un buen ministro de Exteriores», «mucho mejor que Josep Borrell para defender a España frente a las mentiras de México o los 41 senadores franceses». Ha tachado la respuesta dada por el Gobierno de Pedro Sánchez en estos asuntos como «pusilánime», según informa Europa Press.
En una intervención en Melilla, Pablo Casado se ha referido al ofrecimiento realizado por el presidente de Ciudadanos para formar un gobierno tras las elecciones. El problema, ha señalado Casado, es que Cs llega «tarde», pues lanza esta idea una vez se han presentado las listas de cada formación de cara a las elecciones generales del 28 de abril.
Así, valoró que esta proposición suena «a mera estrategia táctica» porque para hacer un intento real de optimizar esfuerzos contra Pedro Sánchez los dirigentes de la formación naranja tendrían que haberlo verbalizado 24 horas antes. «Llevo un mes diciendo que los partidos constitucionalistas deberíamos tener una estrategia conjunta», recordó.
Agrupar el voto en el PP
Teodoro García Egea, secretario general del PP, y Javier Maroto, vicesecretario de Organización, han manifestado esta mañana que la oferta de Ciudadanos ha llegado una vez que el plazo para inscribir las listas ha acabado y, por lo tanto, los votantes tienen que unir su voto en el PP.
A juicio de García Egea, Rivera se «ha dado cuenta» de que «solo» apoyando a Pablo Casado se puede «echar» a Pedro Sánchez del Gobierno. «No se entiende que haya tardado tanto en darse cuenta», ha afeado en una entrevista en la Cadena SER, recogida por Europa Press, en la que ha insistido en que el presidente será Pablo Casado y «quien lo apoye, bienvenido será».
García Egea ha continuado diciendo que Rivera debería responder por qué ha esperado a este momento. «Implícitamente se dejaba claro que Ciudadanos se ha dado cuenta de que solo apoyando a Casado se puede echar a Sánchez, por eso ha ofrecido esa posible coalición», ha subrayado el número dos del PP. «Estamos abiertos a establecer las políticas que sean necesarias para que no gobierne la izquierda y aplicar nuestras propuestas», ha indicado.
Por su parte, Maroto no ha descartado en una entrevista a Onda Cero que PP y Cs puedan concurrir juntos en las elecciones europeas. «No es sorpresa para nadie que estemos dispuestos a pactar con Ciudadanos, lo hemos venido haciendo en muchas comunidades autónomas», aunque ha indicado que en el caso de unirse deberá hacerse con «rigor».
Que Casado «no busque excusas»
La portavoz de la Ejecutiva nacional de Ciudadanos, Inés Arrimadas, ha participado en un desayuno informativo en Sevilla en el que ha pedido a Casado que «no busque excusas» para rechazar la oferta de gobernar en coalición, según informa Efe. «¿Se equivocan en toda Europa cuando hacen gobiernos de coalición entre partidos que van en diferentes listas?», ha añadido.
Arrimadas ha defendido que un Gobierno liderado por Ciudadanos en coalición con el PP es «la alternativa ganadora, necesaria y de futuro para evitar cuatro años más de Sánchez, Torra y Pablo Iglesias determinando la política económica de este país». «Vamos a sumar, que no busque excusas el PP», ha insistido Arrimadas
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
