España
Casado, sobre los escándalos de los ministros: «El problema lo tiene Sánchez»
El presidente del PP, Pablo Casado, centra hoy su campaña en Cádiz, ya en la recta final antes de las elecciones autonómicas andaluzas del 2 de diciembre. En un desayuno informativo, organizado por «La Voz de Cádiz», se ha referido a la larga lista de escándalos que afectan al Gobierno, el último sobre Borrell, y ha advertido de que «el problema lo tiene Sánchez». En ese sentido, ve imprescindible una regeneración no solo en Andalucía, sino en toda España.
Sobre el caso que afecta a Borrell, multado por la CNMV con 30.000 euros por información privilegiada al vender acciones de Abengoa. Ha pedido explicaciones a Borrell, al secretario de Estado de Energía que le pasó la información, y al presidente del Gobierno, para que diga por qué usa una doble vara de medir.
Borrell se une a una larga lista de ministros salpicados por escándalos, en la que están incluidos Dolores Delgado, Nadia Calviño, Pedro Duque e Isabel Celaá: «El problema lo tiene el señor Sánchez. La regeneración no solo pasa por Andalucía, sino también por el resto de España», advierte el líder del PP.
«Humillación» por Gibraltar
En Cádiz, Casado ha subrayado la «humillación» de España por el acuerdo sellado por Sánchez sobre Gibraltar. «Era una oportunidad para acabar con diferencias económicas y sociales separadas por una verja en el Campo de Gibraltar», ha señalado. «Era una oportunidad histórica», que se ha perdido, por la «incompetencia para negociar».
«Lo más grave, si no llega a ser por ABC, que lo sacó en exclusiva, es que Sánchez intentara engañar» a los españoles, ha advertido Casado.
Recuperar Educación
Entre las propuestas que ha planteado Casado destaca la «bajada masiva de impuestos» en Andalucía, y la recuperación de la competencia de Educación por parte del Estado, para vertebrar su contenido en toda España. En la propuesta del PP se incluye un papel mucho más relevante de la Alta Inspección, una selección nacional de profesorado, el «DIR» educativo, una evaluación común para todos, una enseñanza bilingüe y un currículum común que debe ser cumplido.
«Poca discusión competencial hay, lo que hay es sentido común», ha subrayado Casado. También propone en Sanidad un sistema nacional de verdad, «no se entiende que España tenga distintos sistemas sanitarios, intensificando la unidad del sistema sanitario». «Está bien transferido en su administración a las Comunidades, pero es el Estado el que tiene que garantizar la igualdad de servicios públicos y calidad».
Casado ha dejado claro que el Estado de las Autonomías es un éxito, y no ha propuesto abrir en canal la Constitución para eliminar las Comunidades. El líder del PP cree que no hace falta una reforma agravada del Título VIII de la Constitución, y defiende una reforma legislativa. «La izquierda se pone muy nerviosa», ha constatado.
El líder del PP ha explicado que su partido ha hablado con los presidentes autonómicos de su partido, y están de acuerdo con la reforma que plantea: «He hablado con Feijóo, con Garrido, con Herrera, López Miras y Ceniceros, hemos tenido una sectorial de consejeros de Educación, y el modelo está muy claro, respetamos las autonomías, y dejamos claro que la competencia es estatal, aunque la administración se acerque al prestatario». «Esa competencia el PP la va a ejercer sin complejos».
Sobre inmigración, propone una política regulada, ordenada y vinculada a un mercado de trabajo, pero también solidaria. «Quien venga aquí a delinquir se ha equivocado de país». Casado ha tachado de «irresponsable» a quien defiende una política de puertas abiertas. «Las mafias se aprovechan de la inmigración irregular».
Ante la presencia de Juan José Cortés, padre de Mari Luz, asesinada en 2008, Casado ha recordado su propuesta para sumar dos nuevos supuestos de prisión permanente revisable: secuestro que acabe en asesinato y ocultación de cadáver. El líder del PP ha subrayado que su partido defiende en solitario en el Congreso esta condena de prisión permanente revisable, que ya se ha aplicado a cinco personas en España.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
