Salud
China eleva a 811 los muertos por el nuevo coronavirus, que superan ya a las víctimas de SARS
El Ministerio de Salud de China ha elevado este domingo a 811 los muertos por el brote del nuevo coronavirus y a 37.198 los afectados en el país, según los últimos datos.
En concreto, este sábado se han confirmado 2.656 nuevos casos de la neumonía causada por el nuevo coronavirus y 89 muertes, 81 en la provincia de Hubei, donde se encuentra la localidad de Wuhan (epicentro del brote) dos en Henan, una en Hebei, además de en Heilongjiang, Anhui, Shangdong, Hunan y Guangxi.
Las autoridades sanitarias han afirmado que un total de 2.649 pacientes han sido dados de alta tras recuperarse del virus al abandonar 600 personas los hospitales chinos durante el sábado, 324 en la provincia de Hubei.
En total, han detectado este sábado 3.916 nuevos casos sospechosos de tener el virus y 87 personas han pasado a estar en estado grave, por lo que ascienden a 6.188. Además, ya son 28.942 las personas sospechosas de estar afectadas por el nuevo coronavirus.
Además, el Ministerio de Salud de China ha señalado que 371.905 personas tuvieron contacto cercano con personas afectadas, aunque 31.124 han sido dadas de alta durante el sábado mientras que 188.183 continúan bajo observación médica.
Aunque el epicentro del coronavirus está en Wuhan, se han detectado casos en otros países del sureste asiático, Europa y América. La Organización Mundial de la Salud (OMS), que hace una semana declaró la emergencia sanitaria global, ha pedido a la comunidad internacional que redoble sus esfuerzos.
Los signos comunes de infección incluyen síntomas respiratorios, fiebre, tos y dificultades para respirar. En casos más graves, la infección puede causar neumonía, síndrome respiratorio agudo severo, insuficiencia renal e, incluso, la muerte.
Este dato, supera el registrado a causa del brote de SARS o síndrome respiratorio agudo que se detectó por primera vez en 2002. En 2003, más de 600 personas habían muerto en China a causa de este virus, mientras que la cifra a nivel global alcanzó los 765 fallecidos.
Salud
Qué puede cambiar en una familia cuando se trabaja desde dentro
Cuando una familia repite los mismos conflictos una y otra vez, no es porque no se quieran o no se esfuercen. Muchas veces, es porque no logran ver qué está pasando realmente. Las emociones se cruzan con los roles, las rutinas con las expectativas, y lo no dicho empieza a pesar más que lo que se habla. En esos casos, acudir a terapia familiar en Madrid puede marcar una diferencia real.
Especialmente cuando se hace en espacios profesionales como Sampai Salud, donde el acompañamiento es cercano, sin juicios, y enfocado en desbloquear dinámicas que ya no funcionan.
Qué es realmente la terapia familiar
A diferencia de otros enfoques, la terapia familiar no se centra solo en un miembro del grupo. Trabaja con el sistema completo: padres, hijos, parejas, incluso miembros que ya no viven en casa pero que siguen influyendo. Se exploran los vínculos, los patrones de comunicación, los silencios, los síntomas y las historias que se arrastran.
No se trata de buscar culpables, sino de entender por qué se repiten ciertos choques, qué emociones no encuentran lugar y qué necesidades no están siendo vistas. En muchos casos, un problema visible (como la rebeldía de un adolescente o la ansiedad de un niño) es la forma que tiene la familia de expresar algo que no se puede decir de otro modo.
Cómo trabaja un centro como Sampai Salud
El equipo profesional trabaja desde una mirada sistémica, que permite ver el problema como parte de una red más amplia. No se busca reparar lo roto, sino fortalecer lo que sí funciona, lo que ya está disponible.
Las sesiones pueden ser con todos los miembros o en formato individual, según la etapa del proceso. Se trabaja con la escucha activa, con preguntas que abren, con ejercicios sencillos que ayudan a tomar perspectiva. También se acompaña en momentos de transición: separaciones, mudanzas, duelos, llegada de un nuevo miembro, enfermedad o cambios escolares.
La intervención es respetuosa, sin forzar, y siempre adaptada a las particularidades de cada núcleo familiar.
Cuándo es útil buscar apoyo
Muchas familias esperan a que el conflicto escale. Pero también se puede acudir cuando hay tensión no resuelta, cuando la comunicación se ha vuelto cortante o cuando uno de los miembros empieza a mostrar señales de malestar sostenido: insomnio, irritabilidad, tristeza, aislamiento.
Otros motivos comunes para iniciar un proceso de terapia familiar en Madrid incluyen dificultades en la convivencia, rivalidad entre hermanos, límites difusos entre padres e hijos o diferencias educativas entre los progenitores.
No hace falta tener una crisis para pedir ayuda. A veces, lo que hace falta es un espacio neutral donde escucharse de otra forma.
