Europa
Cientos de miles de británicos salen a la calle para protestar por la suspensión del Parlamento

Cientos de miles de personas han comenzado a salir a las calles de varias ciudades de Reino Unido para protestar contra la decisión tomada por el primer ministro del país, Boris Johnson, de suspender el Parlamento británico antes de la fecha límite para la salida de Reino Unido de la Unión Europea, el próximo 31 de octubre.
Aunque la decisión tomada por Johnson entra dentro de la legalidad, los críticos exigen que introduzca una excepción dada la extraordinaria importancia de la situación, habida cuenta del constante rechazo del Parlamento a los diferentes planes para la salida del país de la UE, presentados por el anterior gobierno de Theresa May.
Destacados políticos laboristas como el canciller «en la sombra», John McDonnell, se dirigirán a los presentes a las puertas de la oficina del primer ministro, en Downing Street, mientras que el líder del partido, Jeremy Corbyn, ha dado su pleno apoyo. «Quiero animar a todo el mundo a que se una a las manifestaciones de este sábado. La indignación que Boris Johnson ha provocado al suspender la democracia ha sido ensordecedora», ha declarado.
De momento hay protestas previstas en Londres, Birmingham, Manchester, Liverpool, Newcastle, Bristol, Glasgow y Swansea, a las que se sumarán más de 80 marchas a lo largo de la próxima semana.
Uno de los grupos organizadores, Momentum, ha denunciado a Johnson por «aprovecharse de un vacío en este fallido sistema democrático que tenemos para impulsar un acuerdo de Brexit que antepone su relación con Trump por encima de todo», ha denunciado la coordinadora de la organización, Laura Parker.
El pasado fin de semana, durante la cumbre del G7 en Biarritz (Francia), Johnson usó la posibilidad de alcanzar un acuerdo comercial específico con EE.UU. para convencer a la población de que el país sería capaz de absorber el impacto de una salida de la Unión Europea. Scotland Yard ha avanzado en un comunicado que está preparando «un plan proporcionado» y ha avisado de que cualquier incidente «será respondido de la manera apropiada».
España
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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado
La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas
Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.
El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.
El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.
El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.
La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.
Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.
Modernización total
El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».
Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión».

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española
Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».
Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.
El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.
Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.






