España
CIUDADANOS y su «Madame» Arrimadas lo vuelven a hacer: Pacto a favor de extender el estado de alarma y el confinamiento contra los españoles
La cabra siempre tira al monte. El Gobierno y Cs han alcanzado este martes un acuerdo para que el estado de alarma continúe al menos quince días más, en su cuarta prórroga, y se aseguren las medidas de protección en los ámbitos sanitario, económico y social.
Fuentes gubernamentales y de Cs han informado sobre dicho acuerdo y han difundido sendos comunicados con el mismo texto.
Acuerdo que se produce en la víspera de que el Congreso vote este miércoles si autoriza la cuarta prórroga del estado de alarma hasta el 24 de mayo. El sí de los diez diputados de Cs deja muy encarrilada la continuidad del estado de alarma. [SIGUE MÁS ABAJO]
La cuarta prórroga del estado de alarma ha estado en el aire hasta última hora de la tarde. El rechazo del líder del PP, Pablo Casado, a apoyar el mantenimiento de un instrumento tan excepcional ocho semanas después de su aprobación y en plena fase desescalada, no ha hecho reflexionar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que ha vuelto a optar por esta figura jurídica tan extrema durante la reunión del Consejo de Ministros. [SIGUE MÁS ABAJO]
El desacuerdo entre ambos se barruntaba desde la semana pasada pero no ha sido hasta hoy cuando el marco jurídico del desconfinamiento ha entrado en incógnita. Casado no ha desvelado si su grupo se abstendrá mañana durante la votación de la cuarta prórroga del estado de alarma en el Congreso o si votará en contra. En el primer supuesto, el Gobierno lograría fácilmente la autorización de la Cámara Baja, pero no en el segundo ya que los votos en contra confirmados ascendían a 76. De sumarse los 88 votos del PP, el Ejecutivo se arriesgaba a encontrarse frente a 164 «noes» superiores a los 160 «síes» con los que, a ciencia cierta, podía contar por la mañana.
Perder la votación de una prórroga de estado de alarma es un fracaso político estrepitoso que ningún gobierno puede permitirse. Por ello, el Ejecutivo se ha visto forzado a cambiar de socios y buscar una alianza con Cs que le permita sortear un eventual voto en contra del PP. Las negociaciones con el vicesecretario primero de la formación naranja, Carlos Cuadrado, se han extendido hasta última hora de la tarde. Han terminado cuando el Ejecutivo accedió a mantener contactos semanales con Cs, dialogar y consensuar con este grupo las medidas del plan de transición. La veleta vuelve donde solía.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
