Opinión
Cobardías diplomáticas
La verdad no está de moda. La vida se está montando sobre la mentira y la apariencia engañosa. Y es que en la medida en que avanza la descristianización, lógicamente ese espacio moral lo ocupa el “padre de la Mentira” y, prescindiendo del verdadero Dios, el humano acaba adorando ídolos, “el dios del vientre y sus glorias son sus vergüenzas”, como dice San Pablo.
¿Cómo se suple esa ausencia de autenticidad? Con fórmulas diplomáticas, eufemismos e inconcreciones que no pueden ocultar la nadería y la insinceridad; jerigonzas.
La diplomacia es la ciencia de las buenas relaciones entre estados y entidades comerciales o jurídicas. Es necesaria esa noble intención de entendimiento para razonar sin el parapeto del miedo o la mala disposición al engaño. Pero la otra acepción de la diplomacia es la de “cortesía aparente e interesada”, y aquí viene la otra técnica del equilibrio semántico que lleva a manifestarse sin concretar ni definir conceptos, de forma que suena bien la palabra, pero carece de contenido, ni busca compromiso definido. Se llena un espacio oficial de mero cumplido, se hace ruido, se cumple con el expediente, pero todo queda en agua de borrajas.
Ya dijo Sócrates que “la oratoria es la forma más sibilina de adornar el sofisma”.
La consecuencia de ese estado de confusionismo, insulsez y contradicciones lleva a perseguir la verdad y a quienes tienen el valor de hablar claro, de amar la verdad objetiva y atacar el ambiente enrarecido de la falacia, el tópico fácil, la vaciedad operativa y en suma, los sistemas políticos o religiosos que han renunciado al dulce yugo y a la ligera de la unidad católica y al orden establecido del código divino-positivo.
Los nuevos mártires ahora los amantes de la verdad, de razón o de fe. Por eso han inventado esos “hijos del diablo” (Jn. 8, 44) la nueva ley civil del “Odio (código penal, 510, 1) por la que pretenden tapar la boca y perseguir a todo el que delate verdades históricas que no interesen a los planes masónicos o denuncie situaciones sociales o leyes que se opongan a esos intereses inconfesables de invasiones paulatinas de razas, herejías, destrucción de la verdadera cultura occidental (como programa el “plan Kalergi” masónico, descrito por Gerd Honsik en su libro “Adiós, Europa”, para convertir la Humanidad en un rebaño mestizo manejable en una dictadura mundial a las órdenes del judaísmo talmúdico, enemigo de Dios y de las Patrias, Mundialismo, sinarquismo globalización).
Por eso están promocionando la serie de fiscales al servicio de tal ley, que persigue con ese pretexto, confundiendo la legítima manifestación informativa en intento de odio, identificando al pecado con el pecador.
Ejemplos de sufridores de este estado irrespirable de cobardías y traiciones, ahí está sin ir más lejos nuestro querido José Ignacio Dallo, el editor valiente Pedro Varela condenado a cárcel y multa, Armando Robles, director de “Alerta Digital”, penado con multas por sus valientes declaraciones en internet…
Por el contrario, están las otras declaraciones falseadas de la “Memoria Histórica· del franquismo, de Cataluña, del elogio a la Constitución atea por parte del cardenal Cañizares, mintiendo contra la evidencia más palpable, que no tienen condena oficial, ni visos de rectificaciones, vendiéndose al poder de las tinieblas, al sol que más calienta, pensando de una manera y manifestándose de la contraria.
Estas son las peores prostituciones a que nos conducen estos sistemas aconfesionales, ateos, materialistas y anticatólicos.
¿Es que unas “promesas de cumplimientos, de fidelidades”, a no sé qué leyes del Estado, tienen más credibilidad que los juramentos hechos ante una Biblia y un Crucifijo? Renunciar a los amores a Dios, a la Patria y a la Justicia natural, ¿es un avance de la Humanidad, o un satánico plan autodestructivo?
Hasta el nuevo Código Canónico (tergiversado por el Vaticano II) nos prohíbe a los sacerdotes hacer declaraciones en medios públicos sin autorización eclesiástica, aun defendiendo nuestros temas dogmáticos y morales (cf. cns. 831-832).
Se está cumpliendo el tercer secreto de Fátima, tan ocultado por el Vaticano. ¡El castigo está cerca!
*Párroco de Villamuñio (León).
Economía
Ataques en la sombra: la parálisis de infraestructuras clave pone a prueba la resiliencia tecnológica nacional
La digitalización de servicios esenciales ha abierto un nuevo frente de batalla, silencioso y letal, donde actores estatales y grupos híbridos socavan la soberanía sin disparar un solo tiro. La respuesta de Occidente determinará su supervivencia en el siglo XXI.
La guerra ya no estalla solo en los campos de batalla. Hoy, sus detonaciones resuenan en el silencio de los servidores, en la parálisis de un hospital o en el apagón de una ciudad. Las infraestructuras críticas, ese entramado invisible que sostiene nuestra civilización —la energía, el agua, el transporte, la sanidad— se han convertido en el nuevo campo de honor de una confrontación que no distingue entre tiempos de paz y de conflicto. Lo que antaño pertenecía al ámbito de la ficción distópica es hoy una posibilidad tangible, una espada de Damocles que pende sobre nuestras sociedades hiperconectadas, exponiendo una vulnerabilidad que hemos ignorado durante demasiado tiempo1.
La dependencia tecnológica ha sido el gran motor del progreso, pero también el talón de Aquiles de la seguridad nacional. A diario, realizamos acciones que damos por sentadas: encendemos una luz, buscamos una ruta en un mapa, pagamos con una tarjeta o acudimos a un hospital. Todas ellas dependen de un complejo ecosistema digital que, a diferencia de las fortificaciones de antaño, no tiene murallas visibles ni guarniciones permanentes. Esta interconexión, que nos ha traído una eficiencia sin precedentes, nos ha vuelto exponencialmente más frágiles. Un solo punto de falla, una sola vulnerabilidad explotada, puede desencadenar una reacción en cadena que colapse redes de distribución eléctrica, paralice servicios hospitalarios esenciales o interrumpa cadenas de suministro vitales, erosionando hasta los cimientos la confianza pública en las instituciones2.
La mecánica del sabotaje digital: de la vulnerabilidad al colapso
La imagen del hacker solitario en un sórdido cuarto pertenece a una era pasada. El adversario actual es otro. Se trata de los Grupos Persistentes Avanzados (APT), orquestadas por servicios de inteligencia de estados hostiles o por grupos híbridos que operan con su beneplácito3. Su objetivo ya no es el robo de datos, sino la interrupción de servicios esenciales, la manipulación de sistemas de control industrial o la desestabilización institucional. Es un acto de sabotaje puro, diseñado para causar el máximo caos y minar la voluntad de una nación desde dentro.
Los datos en España son escalofriantes y constituyen la mejor prueba de esta realidad. En 2024, los ciberincidentes que afectan a infraestructuras críticas se duplicaron, pasando de 81 a 160 sucesos contra servicios esenciales5. Una cifra que corrobora el aumento del 43% detectado por firmas de ciberseguridad como Cipher en sus operaciones con operadores esenciales9. El sector energético ha sido uno de los más castigados, concentrando el 9% de los incidentes, con un claro repunte de los ataques de tipo ransomware2. Las administraciones públicas tampoco se han salvado, sufriendo un incremento del 190% en los ataques durante los primeros meses de 20244.
Estos ataques no son espontáneos. Comparten patrones comunes: la explotación de vulnerabilidades conocidas pero sin parchear, el uso de credenciales comprometidas obtenidas mediante phishing y una motivación que mezcla lo económico con lo ideológico y, sobre todo, lo geopolítico. La situación internacional influye de forma directa en el incremento de estos incidentes, como consecuencia de las tensiones entre potencias2. De hecho, el informe del Ministerio del Interior cita al grupo prorruso Noname057, responsable de más de 500 oleadas de ciberataques contra España desde 2022 en venganza por el apoyo a Ucrania5. Ucrania, desde 2014, ha sido el campo de pruebas más trágico de esta nueva forma de agresión, con su red eléctrica, sus medios de comunicación y su administración siendo blancos recurrentes de grupos vinculados al Kremlin3.
La guerra híbrida: cuando el frente está en todas partes y en ninguna
Lo que estamos presenciando es la materialización de la llamada «guerra híbrida». Un concepto que ha ganado peso específico desde la anexión de Crimea y que se refiere a un modo de enfrentamiento que combina métodos convencionales —diplomáticos, económicos— con tácticas no convencionales como los ciberataques, la desinformación o el sabotaje digital. Lo híbrido aquí no es un adorno conceptual; es la señal de una nueva forma de conflicto donde el frente está en todas partes y en ninguna, y donde los umbrales formales del conflicto armado nunca se cruzan, permitiendo a los agresores operar con una impunidad casi total3.
En este escenario, el sector privado, que gestiona gran parte de estas infraestructuras, se encuentra en una posición imposible. Aunque la inversión empresarial en prevención y capacidades defensivas es esencial, el sector privado por sí solo es incapaz de disuadir, prevenir o protegerse a sí mismo de los efectos destructivos de los ciberataques patrocinados por estados. La velocidad de innovación tecnológica supera con creces la capacidad de adaptación institucional, y la falta de profesionales especializados en ciberseguridad se ha convertido en un problema global que nos afecta a todos por igual. La expansión de estos ataques refleja, en última instancia, hasta qué punto nuestras sociedades modernas dependen de sistemas digitales interconectados y lo mal preparados que estamos para defenderlos4.
Los sectores más afectados son aquellos cuya interrupción causa un daño social y económico más inmediato. El 80% de los incidentes graves registrados en 2024 se han concentrado en cuatro sectores esenciales: energía, transporte, tecnologías de la información y finanzas7. A nivel corporativo, el 62% de los ciberataques en España se concentra en sectores críticos como el tecnológico, financiero y público, lo que pone de manifiesto la vulnerabilidad de las infraestructuras de información y redes en general4. Un ataque a un eslabón de la cadena logística puede generar efectos en cascada, afectando la producción, interrumpiendo el transporte, provocando roturas de stock y causando disrupciones financieras masivas10.
Los pilares de la resiliencia: más allá de la tecnología
Frente a esta amenaza existencial, la inacción no es una opción viable. La respuesta debe ser tan multifacética como el propio ataque, y debe apoyarse en varios pilares estratégicos. El primero es, evidentemente, tecnológico. Las empresas están empezando a adoptar arquitecturas «Zero Trust» («Nunca confiar, siempre verificar»), segmentación de redes OT/IT y monitoreo continuo mediante tecnologías avanzadas como la XDR (detección y respuesta extendida) y la inteligencia de amenazas. La inteligencia artificial, por su parte, se está incorporando tanto en herramientas defensivas como ofensivas, aumentando la complejidad del escenario y exigiendo una constante innovación6.
Pero la tecnología por sí sola es insuficiente. El segundo pilar es la organización. Los simulacros de respuesta ante incidentes, como el realizado en 2022 con la participación de más de 800 expertos de 29 países, han demostrado que, aunque los equipos técnicos actúan con solvencia, se evidencia una lentitud preocupante en la toma de decisiones políticas y una falta de protocolos compartidos en las fases críticas. La brecha no siempre es tecnológica; muchas veces es puramente organizativa y burocrática. Es imperativo desarrollar marcos regulatorios unificados que aborden las particularidades de los entornos híbridos de TI y OT, y establecer directrices claras para su protección8.
El tercer pilar, y quizás el más descuidado, es el humano. Es axiomático que la seguridad solo puede ser tan fuerte como el eslabón más débil de la cadena, y ese eslabón suele ser una persona. La inversión en educación y concienciación en ciberseguridad para todos los niveles de la sociedad, desde el operador de una central hasta el ciudadano común, es crucial para construir una cultura de seguridad verdaderamente resiliente. La protección del dato, la integridad de las comunicaciones y, sobre todo, el control soberano de las tecnologías que sustentan estos servicios esenciales se han convertido en requisitos estratégicos no negociables.
Conclusión: la soberanía en la era digital
La ciberseguridad ha dejado de ser una cuestión técnica para convertirse en el pilar fundamental de la seguridad nacional y la soberanía del siglo XXI. La capacidad de un Estado para proteger sus infraestructuras críticas determinará su capacidad para sobrevivir y prosperar en un mundo cada vez más hostil y competitivo. La digitalización avanza a paso ligero, y con ella, la complejidad de los conflictos híbridos. Proteger nuestros sistemas esenciales no es una opción, es una prioridad estratégica existencial10.
La solución pasa por una colaboración internacional sin fisuras, por una innovación tecnológica constante y por un compromiso inquebrantable con la seguridad que emane de las más altas instancias gubernamentales. Se necesita un tratado cibernético global que establezca las reglas del juego y proteja las infraestructuras críticas, igual que los convenios de Ginebra protegen a los civiles en los conflictos armados. Mientras tanto, cada país debe fortalecer sus propias defensas, invirtiendo no solo en firewalls y antivirus, sino en personas, en protocolos y en la resiliencia de su tejido social y productivo. La guerra silenciosa ya está aquí. La única pregunta es si estaremos a la altura del desafío cuando las luces, por un instante, dejen de brillar.
Fuentes Consultadas
| Fuente | País | Enfoque Principal |
|---|---|---|
| CCN-CERT | Centro Criptológico Nacional | 🇪🇸 España | Informes y análisis sobre el estado de la ciberseguridad nacional. |
| Bitlife Media | 🇪🇸 España | Análisis del aumento del 43% de ataques a infraestructuras críticas en 2024. |
| Ministerio del Interior | 🇪🇸 España | Informe sobre la cibercriminalidad en España 2024, con tipología y sector de los incidentes. |
| PTE Disruptive | 🇪🇸 España | Informe de situación 2024, destaca el 190% de aumento de ataques al sector público. |
| EL PAÍS | 🇪🇸 España | Noticia sobre la duplicación de ciberincidentes (160 en 2024) y la acción del grupo Noname057. |
| PTE Disruptive | 🇪🇸 España | Informe de situación 2025, menciona los más de 97.000 incidentes gestionados por INCIBE. |
| Hoya Aragón | 🇪🇸 España | Reportaje sobre el aumento de ataques y la concentración del 80% en cuatro sectores clave. |
| CCN-CERT | Informe de Ciberamenazas | 🇪🇸 España | Informe de Ciberamenazas y Tendencias 2024, análisis estratégico de la interconectividad. |
| CyberSecurity News | 🇪🇸 España | Artículo sobre el informe de Cipher, confirmando el 43% de aumento y el foco en el sector energético. |
| Computing | 🇪🇸 España | Análisis sobre la vulnerabilidad de las infraestructuras y el aumento del 15% de incidentes en 2024. |
Alerta Nacional | Seguridad Nacional

Ramiro.
07/07/2019 at 14:15
El Padre Calvo es la voz clara, nítida y diáfana de la IGLESIA DE SIEMPRE, de la Iglesia verdadera.
Ramiro.
27/09/2018 at 08:27
El Padre Calvo es la voz clara, nítida y diáfana de la IGLESIA DE SIEMPRE, de la Iglesia verdadera.