Opinión
Con “Fiascóo” llegó el escándalo
Oye, “Fiascóo”:
Desde tu nefasta llegada a Génova 13, te he enviado numerosas misivas solicitando que requieras a los militantes del PP al frente de ayuntamientos, especialmente a Almeida, que respeten la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión, en la tramitación de actos religiosos en la vía pública.
No me has respondido a ninguna de mis solicitudes, lo que revela que tú o cualquiera de tus colaboradores que no te las han notificado, os sitúa voluntariamente al margen de la ley convirtiéndoos en delincuentes.
Con tu ejecutoria o la de tus colaboradores, en contra de lo establecido por el Artículo 14 de nuestra Constitución “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión…” estás discriminando inconscientemente a la población católica que constituye la mayoría de vuestro electorado al obligarla a cumplir una formalidad que no cumple ningún otro colectivo que realice actos en la vía pública.
Igualmente estáis vulnerando el Artículo 21.1 de nuestra vigente Constitución “Se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas. El ejercicio de este derecho no necesitará autorización previa”.
A estas barbaridades agregáis la vulneración del Artículo 9.3 de nuestro texto constitucional “La Constitución garantiza el principio de legalidad, la jerarquía normativa…” al reconocer tácitamente la capacidad de legislar en contra de la legislación estatal, es decir, su independencia.
En mis numerosos escritos te he comunicado hasta la saciedad que el PSOE, con el conocimiento y tolerancia de Sánchez, también está vulnerando la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión, en la tramitación de actos religiosos en la vía pública, solicitándote al respecto la pertinente acción parlamentaria, pero se ve que tienes una enfermiza obsesión en llegar a La Moncloa: como no sea de visita….
Con este CV demuestras que, con tus conocimientos de Derecho, no llegas ni remotamente a alcanzar la talla exigible para el puesto que ocupas.
Por otra parte, estás ofendiendo mi dignidad ignorando mis escritos: ¿es así como respetas al ciudadano en general y en particular atiendes al que intenta que cumplas la ley?.
Tampoco te enteras de que Isabel Díaz Ayuso alberga en su gobierno 2 delincuentes que, en sus anteriores cargos, vulneraron reiteradamente la citada Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión, en la tramitación de actos religiosos en la vía pública.
Todos estos despropósitos obligan a creer en la reencarnación, porque tu nivel de estupidez es imposible acumularlo en una sola vida.
En conclusión, cualquier insulto que se te dirija, es una simple apología.
Si entre los militantes y simpatizantes del PP todavía queda alguno que piense, espero que este montón de disparates le haga recapacitar.
Efrén Díaz Casal
Coronel de Infantería (R)
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.

patato
14/03/2023 at 19:00
Coronel(R, de Retirado): Feijoo no me cae bien, pero no es decente insultar si no es a la cara del insultado, mi Coronel. Dudo que hubiese escrito esto si estuviese en activo. Asi insulta cualquiera.