Europa
Conmoción en Alemania: asesinan a puñaladas al hijo del ex presidente Richard von Weizsäcker
El médico Fritz von Weizsäcker, hijo del ex presidente alemán Richard von Weizsäcker, murió este martes tras ser apuñalado por un hombre mientras se encontraba dando una charla sobre el hígado graso en una clínica de Berlín, según informan hoy los medios.
En el ataque resultó herido grave asimismo un policía que casualmente se encontraba entre el público y que trató de evitar la agresión.
El atacante, que estaba entre los asistentes, fue retenido por una veintena de oyentes hasta que llegó la policía.
La agresión mortal tuvo lugar hacia las 18:50 hora local (17:50 GMT) en una sala de conferencias de la unidad de psiquiatría de la Schlosspark-Klinik, en el barrio berlinés de Charlottenburg, donde Von Weizsäcker, de 59 años, ejercía como médico jefe de gastroenterología.
El médico murió en el lugar de los hechos, mientras que el herido fue trasladado a otro hospital.
La policía informó hoy de que el atacante es un hombre de 57 años sin antecedentes. No se ofrecen más datos, algo ya es habitual cuando el asesino no pertenece a la extrema derecha.
Por el momento, se desconocen los motivos de la agresión, por lo que se espera que la familia de Von Weizsäcker, quien según los medios era muy apreciado por sus colegas, pueda aclarar si existían amenazas contra el médico.
Von Weizsäcker estudió medicina entre 1979 y 1987 en Alemania y desde 2005 era médico jefe en la unidad de medicina interna en la Schlosspark-Klinik. Era hijo de Richard von Weizsäcker (1920-2015), presidente de Alemania entre 1984 y 1994, y alcalde de Berlín Occidental entre 1981 y 1984.
El grupo mediático Redaktionsnetzwerk Deutschland (RND) publicaba ayer que los hospitales berlineses se han visto obligados a reforzar su seguridad con empresas privadas ante los crecientes incidentes violentos en sus instalaciones y con el fin de garantizar el funcionamiento del centro.
“Ya no sorprende a nadie que se necesiten vigilantes privados para garantizar la seguridad en eventos, en el transporte público, en comercios minoristas, en universidades, escuelas o agencias de empleo. Es una triste realidad que cada vez más también médicos y enfermeros tienen que ser protegidos”, declaró Harald Olschok, de la confederación de servicios de seguridad privada (BDSW).
España
Lo único bueno que nos trae Europa: retuercen el brazo a Sánchez para aumentar el gasto en Defensa
El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado
La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas
Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.
El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.
El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.
El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.
La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.
Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.
Modernización total
El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».
Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión».

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española
Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».
Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.
El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.
Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.

