Opinión
¿Creen ustedes que la vicepresidenta Carmen Calvo está capacitada para ser Doctora en Derecho Constitucional?
Sale campanuda abroncando a PP y Ciudadanos por abstenerse y “ponerse de perfil respecto a la dictadura”.
¿De perfil dice? Querrá decir con la cabeza bajo tierra. O sea, una manera de escurrir el bulto por no tener el valor de afearle a usted su siniestro silencio, respecto a los crímenes cometidos por miembros de su partido y el saqueo del Banco de España en 1936.
No me imagino la reacción de la vicepresidenta del Gobierno si estas dos formaciones hubiesen votado que NO. Probablemente actuaría como ya hicieran sus antecesores durante la II República con los líderes de la derecha.
La Doctora Calvo sufre de una obsesión enfermiza con la exhumación. Se empeña en correr una cortina de humo para tapar el golpe de Estado en Cataluña, la masiva e incontrolada inmigración ilegal, el aumento de las cifras de desempleo, el bochornoso espectáculo del Gobierno sobre las bombas y corbetas solicitadas por Arabia Saudí, la dimisión por mentirosa compulsiva de la “musa” de la Sanidad Universal, y, por supuesto, el plagio del “Doctor cum Fraude” magistralmente destapado por el diario ABC.
La obsesión de la Doctora Calvo con la exhumación de Franco es, como digo, enfermiza, aunque no alcance a eclipsar su incompetencia e ineptitud. En cada una de sus comparecencias y disertaciones hace sentir vergüenza ajena. Una ignorante incapaz que dice ser Doctora en Derecho Constitucional, pero que con solo repasar sus “perlas” debería ser la Fiscalía la que interviniese de oficio para que se abriese una investigación. Díganme, ¿cómo puede ostentar el título de Doctora en Derecho Constitucional alguien que dice que la lengua española está llena de anglicanismos?
Y que conste, que la vicepresidenta no alcanzó su punto más álgido tras el expolio del archivo de Salamanca para trasladarlo a Cataluña en 2005, no. Su zénit está en multitud de pensamientos filosóficos, dignos todos ellos de un sillón en la RAE. A saber:
– “Yo he sido cocinera antes que fraila” (Mallorca, marzo de 2005).
– “Las señoras tienen que ser caballeras andantes, quijotas manchegas.
– “El Rocío es la expresión de la primavera en el Mediterráneo”.
– “Me gusta madrugar para poder pasar más rato en el baño: allí leo el periódico, oigo la radio, oigo música y hablo por teléfono con alcaldes en bragas”.
– “Yo transmito que soy muy yo, y que voy de yo por la vida. Soy una tía a la que no doblan. Yo no renuncio a mis vaqueros ni a nada. Cuando deje de ser ministra seguiré siendo yo, que es mi verdadero cargo”.
– “Un concierto de rock en español hace más por el castellano que el Instituto Cervantes” (número 58 de Rolling Stone para España, 1 de diciembre de 2004).
– “La cultura no puede ser ni gratis, porque los creadores tienen que vivir de ella, ni cara, para que todos podamos acceder a ella. Por eso, hay que lanzar un mensaje esperanzador a los jóvenes, que son quienes cometen más estas actividades delictivas, porque su poder adquisitivo es menor y sus necesidades culturales más amplias” (abril de 2006, presentando el Plan Integral Antipiratería del Gobierno).
– “Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie” (entrevista en ABC, el 24 de mayo de 2004).
– “Los niños van acostumbrando su mirada a ver piezas inmensas de escultura”.
– “Esperemos que el libro se abarate entre que llega la gratuidad”.
– “Deseo que la UNESCO legisle para todos los planetas” (encuentro mundial de ministros de Cultura a favor de la diversidad cultural, el 11 de junio de 2005. Y así, una detrás de otra.
En resumen, decir de esta mujer que es Doctora en Derecho Constitucional con estos antecedentes, no solo provoca un choteo generalizado sino que supone un grave insulto a la inteligencia de miles y miles de mujeres que con una mejor formación y con una experiencia probada en el mundo de la empresa y en el ámbito profesional y laboral, hacen cola en las puertas del INEM.
No sé si en las próximas semanas, tal y como se está poniendo el patio, saldrá a la palestra la “tesis” de la Doctora Calvo. No lo sé. Pero, teniendo en cuenta su mente privilegiada, su coeficiente de inteligencia superior, y su inmensa capacidad para crear empresas y puestos de trabajo, lo único que podría ser creíble de su inédito trabajo de investigación sería, el descubrimiento de un talento tan valioso como el okupa de la Moncloa. A este descubrimiento bastaría ponerle un poco de imaginación para presumir que la tesis, quedaría resumida en una poesía de sentido rítmico y de sugestión a la fantasía infantil:
“Perico, Perico
no quiere ser rico,
no quiere ser sabio,
no quiere ser rey.
¿Qué quiere ese chico
Perico, Perico?
Jugar en el bosque,
reír y correr.
Con lengua de trapo
gritar como el sapo,
meterse en el agua
y en ella nadar.
No quiere Perico
ser sabio, ni rico,
ni rey, pero quiere
reír y cantar.
Perico, Perico
se llama este chico,
no quiere ser rico
Perico, Perico”.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.

Gerard bellalta
07/07/2019 at 13:45
Claro que no. Ustedes han visto como se expresa, parece la muñeca asesina.
Gerard bellalta
16/09/2018 at 17:49
Claro que no. Ustedes han visto como se expresa, parece la muñeca asesina.