Opinión
Cumbre de la OTAN: ¿éxito o fracaso? Por Luis Losada Pescador

No hemos logrado un compromiso explícito de protección de Ceuta y Melilla, pero nos hemos colocado en el mapa
España está de nuevo en el mapa. Las imágenes de los mandatarios del mundo en la cena informal del museo del Prado han dado la vuelta al mundo. La atenta mirada de las ‘Meninas’ observando a Dragui, Macron, Biden o Boris Johnson no tiene precio. Sin ninguna duda, un éxito de la diplomacia y del servicio de protocolo.
Además, no ha habido un sólo disturbio. Ni siquiera ha habido manifestación significativa de los antiatlantistas. Un éxito de un despliegue policial sin precedentes. Los antisistema están más controlados y más agujereados que un queso gruyere…
Y por si fuera poco, la Monarquía sale fortalecida tras evidenciar el buen hacer como anfitriones en una cumbre de alto nivel.
Sin embargo, más allá de la fotografía bonita, cabe preguntarse si España es más atractiva a la inversión que ayer y si estamos mejor protegidos que hace una semana. Es posible que la imagen de seguridad haya permeado a pesar de que el ‘impuestazo’ a las eléctricas es una bomba de destrucción masiva de seguridad jurídica.
Pero el gran objetivo de España no se ha logrado. O al menos no como se esperaba. Turquía si ha logrado sus objetivos: vía libre para reprimir a los kurdos a cambio de levantar el veto a la incorporación de Suecia y Finlandia.
Pero España no ha logrado incluir a Ceuta y Melilla en el paraguas de protección OTAN. Es verdad que si hay menciones genéricas y vaporosas de protección del flanco sur y de garantía de la integridad territorial. Pero no es suficiente. Sobre todo cuando la amenaza no es una entelequia de laboratorio, sino una amenaza real y casi diaria.
A cambio del compromiso vaporoso, España se compromete a elevar su inversión en Defensa al 2% del PIB. Y esa inversión no es vaporosa sino real. Constante y sonante. Eso sí, Sánchez decide fiarlo largo de aquí al 2029. Ya luego si eso…
En términos generales, China aparece como una amenaza y Rusia como el principal enemigo. Sin las principales novedades del llamado ‘concepto estratégico’. ¿Es una buena o mala noticia? En mi opinión no es un buen escenario conflictuar con un vecino que era un buen socio comercial y un colaborador que de pronto pasa a convertirse en enemigo.
Es probable que ganemos, pero en las guerras todos pierden. Y de momento, la guerra económica tiene más bajas en el lado europeo. Y quizás vayamos a tener muchas más porque los líderes ya van advirtiendo que nos preparemos para tiempos de energía escasa y cara. Gracias.
En cuanto a China, es la verdadera potencia que amenaza la hegemonía americana. Está por ver si sus valores colectivistas y ausentes de Derechos Humanos son compatibles con un desarrollo sostenible. Esa es la batalla de fondo.
El anzuelo del pescador
Sobrerrecaudación. Hacienda recauda más que nunca debido a la inflación. Pero no se plantea bajar impuestos porque -argumentan- está en riesgo el estado de bienestar. ¿No será que lo que está en riesgo es -por ejemplo- el Falcon al servicio de Irene Montero para acudir a Nueva York a predicar abortismo ante la sentencia de la Corte Suprema?
Corte ‘on fire’. Tras decretar el fin del derecho al aborto en Estados Unidos, la Corte dictaminó el derecho a portar armas, a rezar en clase y ahora recorta las capacidades coercitivas de la agencia de medioambiente; tendrán que rendir cuentas. ¡Faltaría más!
Ortega Lara. Este viernes 1 de julio se cumplen 25 años de la liberación de José Antonio Ortega Lara. Todo un símbolo de la dignidad frente a la barbarie de ETA.
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.






