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Opinión

De inservibles «todólogos» a impresentables «mamertos». Por Jesús Salamanca Alonso

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El fraude llega hasta «vender» a la Guardia Civil de Tráfico navarra a los herederos de la banda etarra y poder aprobar el presupuesto más antisocial de los últimos veinte años.

Antes de que la extrema izquierda comunista hiciera la afirmación sobre la falta de preparación de los jueces debería aprender a lavarse la boca con agua fuerte o simplemente con legía. ¡Qué atrevida es la ignorancia y qué vulgar el atrevimiento por desconocimiento! ¡Cuánta maldad y odio acumula esta mafia destructiva de ese sector de la izquierda indocumentado! ¡Cuántas inutilidad hemos descubiertos entre los mamertos y mamertas aún en el Gobierno!

Si ellos dicen lo que dicen, cuanto dicen y cómo lo dicen se lo deben a quienes conformaron la transición y lucharon por las libertades para que todos pudiéramos convivir en paz y en concordia, pero la llegada de los «todólogos» machistas de la siniestra desparramada y acomplejada ha llevado a que, incluso en el Congreso de los «Leones» esté el nivel político por los suelos y con una perspectiva negra para el futuro. Y no me digan que el socialismo y el comunismo lucharon por la libertad porque la realidad lo desmiente; lucharon por sus intereses, sin más.

¿Entienden ahora por qué no nos cansaremos de hablar de degenerados sin formación? Echen un vistazo a los asesores que acorralan y vaguean a esta gente de Unidas Podemos en los diversos ministerios que les han adjudicado por necesidad y por el ansia enfermizo de quien aspira a seguir en Moncloa a toda costa, no perder el Falcon y seguir sentado en la mentira y el fraude. Un fraude que llega hasta «vender» a la Guardia Civil de Tráfico navarra a los herederos de la banda asesina etarra para poder sacar adelante el presupuesto más antisocial de los últimos veinte años. Ya pueden vender como quieran el código penal, pero serán golpistas mientras vivan y la ciudadanía apuntará con el dedo a esa caterva de «cabestros» que intentaron seccionar el Estado de derecho y traicionar a los españoles.

Y si piensa el tal Puigdemont que se va a ir de rositas es que no sabe con quién se gasta los cuartos. Si ahora Sánchez no puede salir a la puerta de la calle porque es silbado, insultado y despreciado es porque su Gobierno –más bien inútil desgobierno– no es el Gobierno de la gente. Las medidas que ha adoptado contra el Estado, las tropelías cometidas tras negarlas y los pactos llevados a cabo con herederos del socialismo asesino de ETA, independentistas reaccionarios cubiertos de odio y amparados en la violencia, golpistas blanqueados por exigencias del guion y por el habitual mercadeo del mentiroso presidente, son razones más que suficientes para alejarlo del camino recto de la convivencia entre comunidades autónomas.

Nunca en España hubo tanto desequilibrio entre comunidades. Nunca en España el desfase fue tan grande como ahora. Nunca se trató con tanta saña a las comunidades no afines al mafioso gobierno del felón. Nunca la negativa de ayudas europeas hizo tanto daño a las empresas y nunca el ocultamiento de proyectos fue tan ruin. Mejor quédense en esos pocos temas porque tendremos que entrar en otros más peliagudos como «los muertos de Marlasca en la valla de Melilla», la liberación de violadores y agresores sexuales por culpa de la indocumentada e iletrada Montero, pero con la aquiescencia del Consejo de ministros, varios ministerios y otros órganos identificados, pero inservibles. También a la insensatez y ridiculez del sistema educativo actual le tocará lo suyo. Y no se olviden del dañino Garzón, que ahora calla desde que sabe que va a ser el primero en salir, aunque el voceador Bolaños estudia hacer salir juntos a Irene y a Garzón, por aquello de que se pueda mostrar lo más inservible del Consejo de ministros, lo más desequilibrado y lo más insensato.

No me cansaré de repetir que ya le gustaría a esta gente de la siniestra comunista tener la preparación que tienen las nuevas hornadas de aspirantes a la Judicatura. Si pretenden comparar las pruebas de acceso a esa con su falta de preparación personal y política, eso quiere decir que no saben nada de nada y no se han enterado o no lo han intentado. ¿Se sienten en la izquierda comunista más preparados por los cursos de chiringuito que ellos mismos organizan? ¡Cuánta ignorancia circula hoy por los ministerios de la izquierda atrabiliaria de los mamertos comunista, hasta el punto de pretender que el delito por matar un loro, un periquito o una rana sea superior a otros que ya existen en el actual código! ¡Cuánto bien hubiera hecho Belarra si se hubiera marchado cuando comenzó la guerra de Ucrania! Y si se hubiera marchado a echar una mano a Kiev, pues mejor. 

Mientras jueces y juezas (éstas ya son mayoría como lo son las mujeres fiscales) tienen un plan de formación permanente y no dejan de formarse a lo largo de su vida profesional, estos muchachos del sector mamerto del Gobierno y sus asesores –condenados en muchos casos e inservibles para el trabajo serio y riguroso– no pasan de los «chochocursos» y de las universidades que ellos mismos se montan para disfrute del ocio y el tiempo libre. A esa gente no se la echa ni con agua caliente porque nunca imaginaron llegar donde han llegado. La mayoría ni siquiera había trabajo en empresas y su pérdida de tiempo actual es su primer trabajo.

Veremos los lloros y lamentos de «Ireno» y Garzón cuando salgan por la puerta de sus respectivos ministerios. Son un lastre desde hace tiempo y una rémora para el Gobierno: lo mismo que el PSOE lleva perdidos casi treinta y cinco diputados, según las encuestas, excepto la fraudulenta del CIS que nunca acierta, la formación bolivariana y comunista también ha perdido algo más de la mitad de los que tiene hoy y si Irene Montero encabeza la lista de las generales será la defunción “ipso facto” de la formación mamerta. No dan más de sí, pero es que no han estado reparados para dar de sí jamás.

Y no piensen que solo la formación comunista organiza cursos pijos, inservibles y forrados de dinero público. Echen un vistazo al curso organizado por el ayuntamiento socialista de Soria y díganme si no entra en la categoría de «formación dañina» de la izquierda. Toda una vergüenza propia de una concejala descerebrada. ¿Y saben en qué consiste? ¡En aprender a pintarse el «chocho»! como la misma monitora expone y el cartel anunciaba. Miedo me dan ese tipo de salvajadas cuando no saben comedir lo que hacen, ni fijar objetivos adaptados a los contenidos y al modelo de evaluación. Hacen leyes de burros para asnos y destinados a pollinos.

Con su «ley de burros» han demostrado que son la viva imagen del maestro Ciruela, que no tenía estudios y montó escuela. Con su propaganda machista y su afán por ver a los violadores en la calle también demuestran que se creen «todólogos», como dijimos en otra ocasión.

El colmo de tanta mediocridad legislativa sería la rebaja de penas en dos años de forma generalizada, ver en la calle y pidiendo indemnizaciones al «Chicle», al exmarido de Mónica Oltra, al violador del ascensor o a algún miembro de la manada, por poner casos conocidos.

Llegados hasta ahí, la obra de Irene Montero habría alcanzado su clímax y la «burrita» se habría comido toda su alfalfa. ¿Acabará «sola y borracha»? no lo duden.

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España

Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

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«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».

Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.

Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.

Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?

Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.

Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.

En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.

Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.

Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.

Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.

El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.

Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.

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