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Decepción y desesperanza en España

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«Ahora mi optimismo está por los suelos. Hoy estamos todos hundidos en la mierda del mundo, y no se puede ser optimista. Sólo son optimistas los seres insensibles, estúpidos o millonarios. Hay basura en la calle, hay basura en las pantallas de televisión,… y hay motivos para ser pesimista»… Yo a veces digo, cuando me critican por ser pesimista, que realmente, no es que yo sea pesimista, es que el mundo en que vivimos es pésimo” José Saramago, Premio Nobel de Literatura

En estos tiempos tan oscuros que nos han tocado vivir, pienso que es bueno que alguna vez que otra nos tomemos un respiro y miremos hacia arriba. Contemplemos el lento y majestuoso devenir de las nubes, como se forman y desaparecen, sus cambios de forma y de color… Obviamente, aunque miremos el cielo, las cosas seguirán estando igual de mal, los políticos que nos malgobiernan seguirán siendo igual de golfos, nos seguirán estafando, seguirán robándonos… pero, desconectarnos por un momento aunque sea breve, alzar la vista, mirar al cielo hará que sintamos henchido el corazón, nos revitalizará para poder hacer frente a todo lo que nos está cayendo.

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El cielo sigue siendo limpio, puro, libre… como dice el viejo poema tan lleno de rabia y frustración que escribió el poeta Ángel María Pascual en 1946:

A ti fiel camarada que padeces

el cerco del olvido atormentado.

A ti que gimes sin oír al lado

aquella voz segura de otras veces

Te envío mi dolor. Si desfalleces

al acoso de todos y cansado

ves tu afán como un verso malogrado,

bebamos juntos de las mismas heces.

En tu propio solar quedaste fuera.

Del orbe de tus sueños hacen criba.

Pero, allí donde estés, cree y espera

El cielo es limpio y en sus bordes liba

claros vinos del alba, Primavera.

Pon arriba tus ojos. Siempre arriba.

Eugenio D’Ors, que siempre admiró su elegancia, lo llamaba “el falangista de los zapatos de orillo”.

Su condición de falangista con tendencias más preocupadas por lo social que otra cosa, lo convirtió en una rara avis en el ambiente “franquistón” de la Navarra de posguerra. Los altos cargos de la prensa local acabarían por relegarle al cultivo de sus Glosas a la ciudad, con una responsabilidad limitada. Antes, había dirigido, el Arriba España, en la calle Zapatería de Pamplona, donde estaba y luego volvió a estar la sede del Partido Nacionalista Vasco.

A los falangistas los absorbió Franco con el señuelo de meter el yugo y las flechas en su simbología. Pero, nunca dejaron de ser vistos más como una amenaza para el régimen nacido de la guerra civil.

El poema de Ángel María Pascual es una llamada de auxilio, un sermón, falangista en el desierto, una homilía preñada de una extraña soledad y crudeza, e incluso escatológico (“bebamos juntos de las mismas heces”). Algo así como el “exilio interior” de Vicente Aleixandre, el de los que estaban en el bando vencedor, pero que sentían rechazo por el imperante estado de cosas.

Ángel María Pascual murió el día 1 de mayo de 1947, con tan solo 35 años de edad, y Eugenio d’Ors le dedicó un recuerdo en el diario Arriba que tituló Noches de Pamplona, noches del tiempo de la guerra. Eugenio D’Ors afirmó de Ángel Pascual que «era nuestro», «¿De un grupo, un partido? ¿De una ciudad? No. De una raza. De la raza de los cultivadores del amor en disgusto».

Pero, volvamos a releer el texto… ¿Cómo alguien puede escribir tal cosa después de ganar una guerra?

Cuando finalizó la Segunda Guerra Mundial, enorme sensación de desengaño revoloteaba por encima de muchas cabezas pensantes de la sociedad española. Fue como si la nefasta y acomplejada desesperanza inoculada por la Generación del 98, tras la pérdida de Cuba y Filipinas volviera de golpe y porrazo, al ver el país nuevamente destruido en tan poco tiempo. Pero, lo que sí es evidente es que gran parte de los bandos contendientes coincidía en algo básico: La España que echó a andar, a principios del siglo XIX, achacosa, en declive… estaba abocada a morir. Nadie esperaba que España acabara rodeada de democracias liberales. Es más, gran parte de los españoles culpaban, no sin cierta razón, al liberalismo de los problemas de la España contemporánea, pues, no se olvide que siempre había logrado el poder en España a través de algún alzamiento militar.

Paradógicamente, el liberalismo era enormemente despreciado y, sin embargo, era lo que rodeaba a España por todas partes.

Cuando Ángel Pascual escribió su poema, la Falange había perdido trágicamente a sus mejores mentores. Franco comenzaba en plena guerra un experimento totalitario que, amén de amordazar lo que quedaba de la Falange dirigente, o sea, Manuel Hedilla (sucesor de José Antonio Primo de Rivera en la jefatura de la Falange, tras su asesinato en Alicante), también pretendió inmovilizar al carlismo, que era la organización civil que más había aportado al Alzamiento. Es más, posiblemente Franco no habría ganado la guerra sin los requetés. Su jefe, Manuel Fal-Conde, quien se opuso a la política de partido único, fue condenado al destierro y el patrimonio de la Comunión Tradicionalista fue secuestrado. Es muy posible que no les hubiera temblado el pulso a los militares sublevados contra el gobierno del frente popular, para haber acabado condenando a muerte a Hedilla y Fal Conde, pero no eran tontos y sabían de los perniciosos efectos que aquello podría acarrear.

Comunistas y socialistas, en cambio, esperaban una milagrosa intervención de la Unión Soviética que trastocase el signo de la guerra y convirtiera a España en una colonia del poder de Moscú. Y eso no pasó. En el ejército del frente popular hubo sangrientas divisiones. Todavía en la actualidad, comunistas y anarquistas se pasan la pelota sobre los crímenes de supuestos “incontrolados”. La influencia de Stalin fue tal que en España tuvo lugar una purga antitrotskysta dirigida por él, de la que fue víctima el Partido Obrero de Unificación Marxista a través de Andreu Nin. Hubo comunistas recalcitrantes que engrosaron las filas del maquis. Fueron terroristas que se encontraron con la oposición de un pueblo harto de comunismo y guerra, y en cuanto la URSS dio la voz, se bajaron del burro… los que se jugaron la vida en el frente fueron olvidados. Desgraciadamente, no fue muy distinto el bando nacional.

De todas maneras, el desengaño, la decepción y la desesperanza ya comenzaron en la II República. De los “republicanos del 31”, no quedó ni uno que defendiera el régimen al cabo de cinco años. Qué mejor que la famosa frase de José Ortega y Gasset, para definir aquella situación: “No era esto, no era esto”. Gregorio Marañón, Miguel de Unamuno y Juan Ramón Jiménez tuvieron opiniones parecidas. Alejandro Lerroux, uno de los más veteranos partidarios de la República, acabó abominando y apoyando al bando nacional, caso relativamente parecido al de Francesc Cambó. Era lo que Francisco Largo Caballero llamaba “la república burguesa”, ésa que había derribar con la bandera tricolor, para colocar solo la bandera roja de la Revolución que entonces preconizaba el PSOE amenazando con guerra civil desde 1933.

Por supuesto, como era de esperar, durante la postguerra, fueron muchos los españoles que la se olvidaron de la “política”. La cuestión era subsistir y levantar España. Peor o mejor, así se hizo.

En 1975, España era la novena potencia industrial del mundo y apenas tenía un 3% de desempleo, Aunque el régimen inoculara vicios que luego la partitocracia cleptocrática ha multiplicado desmesuradamente, lo que fue, fue, y no cabe discusión. El régimen del General Franco poseyó una inteligencia sociopolítica que no se puede negar. La justicia social se hizo real en muchos campos y se creó una clase media. El sistema educativo, aunque no poseía un buen aprendizaje de idiomas, era de los mejores de Europa. Si hacemos balance de lo conseguido desde entonces, solo cabe concluir que, el precio que se pagó para homologarnos con las naciones de nuestro entorno cultural y civilizatorio fue demasiado caro.

Durante los “cuarenta años” la Falange se deshizo tras múltiples divisiones y el carlismo poco más o menos. El régimen fue cercando a la oposición interior constructiva, a la vez que premiaba con prebendas a los que descaradamente se perfilaban como enemigos. Y, para más INRI, el clero dejaba de ser un asiento espiritual para convertirse en un puente al servicio del futuro poder.

Ahora que algunos dan la matraca con lo de la “memoria histórica”, viene a cuento recordar que en el bando nacional nunca sentó bien la muerte de García Lorca. Se reconoció como un error desde primera hora, no ya por los burócratas arrimados o por los “camisas nuevas”, sino por la gente de primera línea, que poco o nada tenía en contra de aquel genio de nuestras letras. En cambio, no parece que los que dicen ser herederos del frente popular estén por la labor de decir nada acerca de execrables asesinatos José María Amigo, o de José María Hinojosa (Amigo de Lorca y colega de la Generación del 27), del dramaturgo Pedro Muñoz-Seca, del ensayista Ramiro de Maeztu… O incluso de Melquíades Álvarez, que era un intelectual republicano liberal progresista… También callan acerca de, cuando las turbas revolucionarias de la Asturias del 34 destrozaron la biblioteca de la universidad de Oviedo, obra y gracia de la krausista Institución Libre de Enseñanza…

Aquellos miembros de ambos bandos, eran otros hombres, otra gente, hasta otra “raza”, independientemente de sus ideas políticas. No todos eran pesimistas o desengañados.

José Ortega y Gasset en Meditaciones del Quijote decía que «Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo»

Aunque parezca una perogrullada, permítaseme que afirme que si yo hubiera nacido en cualquier otra familia, en cualquier otro lugar, en otro país cualquiera, en otra época; en la actualidad yo sería un individuo completamente diferente.

La circunstancia es el mundo vital en el que se halla inmerso cada individuo, y nunca mejor dicho, pues de un profundo e interminable “baño” se trata; el mundo físico, y la totalidad del entorno con que nos encontramos cuando nos llaman a la vida (cultura, historia, sociedad,…) La circunstancia de cada cual incluye el entorno material, físico, pero también las personas, la sociedad, la cultura; en los que y con los que el individuo habita. Pero no hay que olvidar que la circunstancia personal también incluye el cuerpo y la mente. Inevitablemente, para bien y para mal, nos es dado un cuerpo y un conjunto de potencialidades, habilidades, capacidades psicológicas, y todas ellas pueden favorecer o ser un obstáculo para nuestros proyectos, nuestro crecimiento personal; de la misma manera que el resto de los factores del mundo que nos ha tocado en suerte.

Estamos obligados a decidir, optar en el momento presente -y por supuesto, hacernos responsables de los resultados de nuestras acciones u omisiones- también en el porvenir, pero, planificar el futuro implica tener presente el pasado, no hay otra manera de existir y actuar en el momento actual.

El futuro que nos espera no es uno cualquiera, es nuestro futuro, el que nos corresponde a partir de nuestro ahora, del mismo modo que el pasado no es el de otras épocas, es la época de nuestros contemporáneos, la nuestra. En nuestro actual momento, tanto individual como social, impone inevitablemente su presencia nuestro pasado. “Nuestro tiempo es nuestro destino”, y no debemos olvidarlo.

Y, antes de despedirme, permítaseme otra reflexión:

Yo no soy responsable de las circunstancias que me tocaron en suerte cuando mis padres me llamaron a la vida, cuando vine a este mundo (tampoco ninguno de ustedes), pero si soy responsable de aquello que deje cuando me llegue el momento de marcharme. Todos podemos cambiar nuestro entorno, comenzando por nosotros mismos, humanizar el ambiente en que vivimos, es nuestro territorio de responsabilidad, y para ello no hacen falta fórmulas mágicas, solo gente de buena voluntad…Y, por supuesto, para cambiar el ambiente en que estamos inmersos, hay que empezar por uno mismo…

Y, como decía Ángel Pascual en su poema, desconectémonos de vez en cuando, aunque solo sea un momento breve, para alzar la vista, pues, mirar al cielo hará que sintamos henchido el corazón, nos revitalizará para poder hacer frente a todo lo que nos está cayendo.


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El juez Calatayud estalla contra Pedro Sánchez: «Está gobernando de manera psicópata»

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El juez Calatayud pone en su sitio a Pedro Sánchez

En declaraciones a la COPE, el prestigioso juez de menores de Granada, Emilio Calatayud, no ha dudado en criticar al presidente del Gobierno de Pedro Sánchez por su «dejadez» y su estrategia con el poder judicial.

Muy enfadado, el juez Calatayud dice: «Lo que ha pasado es la dejadez del Gobierno, y segundo es que todos somos iguales ante la Ley, pero unos más iguales que otro. Y lo malo de la Justicia es que uno sabe cómo entra, pero no cómo sale. 17 tribunales superiores de Justicia, un Tribunal Supremo y un Constitucional que a ver cuando llega».

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«El Poder Judicial no es que se esté metiendo en política, es que le están obligando a resolver cuestiones que son responsabilidad de los políticos. Se han mezclado las cosas y, por dejadez o finalidad del Gobierno, se va mermando al poder judicial, sálvese quien pueda», critica. «¿De quién depende la Fiscalía General del Estado? De Pedro Sánchez, lo dijo él. Vas a tener una parte que te va a defender los intereses de Sánchez y una parte que tiene la legislación básica o mínima, contradictoria entre CCAA, y van a tener que resolver unos jueces cuando no es su finalidad».

Calatayud no ha dudado en hablar de «colapso sanitario, social y también judicial». «Aquí hay una cuestión de egoísmo personal, porque aquí todo funciona a la voz de Pedro Sánchez, y el que se mueve no sale en la foto, mira lo que le ha pasado a Gabilondo. Lo está gobernando de manera psicópata, el peor Gobierno en la peor época de España, y se ha demostrado que en el estado de las autonomías, cuando viene una crisis gorda, sálvese quien pueda».


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De la esperanza de Madrid a la oscuridad de Colombia

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Los antecedentes de lo que sucede hoy en Colombia deben buscarse en las protestas de Black Lives Matter de Estados Unidos en 2020, en los disturbios de Chile en 2019, y en La guerra del gas en Bolivia en 2003.

Sin duda que el 4 de mayo del 2021 fue un día negro para la izquierda española. Primero, porque Pablo Iglesias sufrió una derrota tan grande que lo obliga a jubilarse de la política —aunque debemos ser cautos con este anuncio—. Segundo, la consolidación de Vox como fuerza política en España. Finalmente, porque la derecha ha demostrado ser mucho más inclusiva que toda la izquierda, pues dos hermosas mujeres (Isabel Díaz Ayuso y Rocío Monasterio) se han establecido como las cabezas más visibles en Madrid.

Si hacemos memoria de las piedras lanzadas en los mítines de Vox, los ataques de toda la prensa progresista contra Alicia Rubio, Santiago Avascal, Rocio Monasterio y, en general, contra cualquiera que los apoyara, podemos decir que la ciudad de Madrid resucitó.

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La razón es simple, la gente común y corriente —que por naturaleza es conservadora— se siente asqueada de ser tratada de «facha», «retrógrada», «xenófoba» e «intolerante».

Por eso, la calle —Bambú 12— en la que se encuentra la sede de Vox con Rocío Monasterio al frente, puede ser el lugar de donde salga una nueva esperanza para toda la región hispanoparlante, quizás para todo Occidente.

Tristemente, de este lado del Atlántico las cosas no van bien. Puesto que la hermosa Colombia está sufriendo los ataques terroristas de grupos que —bajo el pretexto de una reforma tributaria— intentan tumbar al presidente Iván Duque.

Porque el espectáculo de resentimiento, odio y violencia —que ya cobró varias vidas y causó la destrucción de propiedad pública y privada— no puede considerarse una protesta social bajo ningún sentido. Mucho menos equipararse con lo sucedido en Bolivia el 2019. Ya que La revolución de las Pititas tuvo como objetivo librarse de un tirano.

Los antecedentes de lo que sucede hoy en Colombia deben buscarse en las protestas de Black Lives Matter de Estados Unidos 2020, en los disturbios de Chile el 2019, y en La guerra del gas en Bolivia el 2003. También se debe considerar la amenaza de La brisa bolivariana vertida por Diosdado Cabello (número dos de la tiranía venezolana). Que en la práctica no es más que una declaración de guerra contra todos los gobiernos democráticos de la región.

Pero a diferencia de una guerra convencional, donde el objetivo es minimizar las bajas en las propias filas, los revolucionarios actuales buscan maximizar los muertos al interior de sus propias líneas.

Elemento muy extraño desde la lógica militar. Pero bastante rentable para mover la opinión pública. Ya que a diferencia del criminal de Ernesto Guevara —que consideraba que un revolucionario debe ser una máquina de matar— los progresistas contemporáneos están entrenados para ejercer el victimismo a niveles insospechados. Ya no son máquinas de matar, sino de llorar y de pedir indemnizaciones.

El objetivo es muy claro: buscar la empatía social. Después de todo, nadie piensa mal del «pobre» muchacho que perdió un ojo peleando por una causa «justa» y, peor aún, contra las fuerzas policiales y militares que intentan sostener un gobierno «opresor».

Un cuento que los bolivianos ya escuchamos en el 2003. Que terminó con la salida de Gonzalo Sánchez de Lozada de la presidencia y con el país en las manos del Foro de Sao Paulo.

Tengo muy buenos amigos en Colombia. Por eso, desde esta humilde columna espero que su país no caiga en las garras del castrochavismo. Adicionalmente, quiero brindar mi apoyo al ESMAD, a los militares y a la policía colombiana. Fuerza Colombia.

 

Hugo Marcelo Balderrama

Economista boliviano con maestría en administración de empresas y PhD en economía.


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Quien alega que Franco es el pasado y que hay que pasar página demuestra una clara cobardía y una relativista actitud. Por el General Chicharro

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En un reciente artículo manifesté mi escepticismo sobre nuestro actual sistema democrático. No, no es que no crea en la democracia; sí que creo. Otra cosa diferente es considerar que el sistema vigente sea reflejo de los deseos legítimos del pueblo y que nuestros representantes en los múltiples foros que pululan por esta España taifal puedan ser tenidos como tales. Y me refiero no sólo a los efectos del sistema D,Hont, que también, sino al hecho de que por mucho que se vote, aparentemente en función de la persona candidata, la realidad es que lo que se está votando es al partido que representa y a su ideario. Y ya digo que estos partidos representan intereses que muchas veces no son coincidentes, incluso, con los idearios que presentan. Ideas propuestas que luego en función de las circunstancias modifican a su antojo. Tenemos muchos ejemplos pero quizás el más evidente es el del Partido Popular que en su día con mayoría absoluta prometió derogar/modificar la Ley de Memoria Histórica, la ideología de género o la correspondiente al aborto y ya saben después lo que hizo. Y de aquellos polvos estos lodos.

Ya han pasado varios días del triunfo sonado de Ayuso en Madrid. Y que conste que me alegro pero dicho esto no me olvido de que detrás de ella se encuentra un Partido Popular errático en sus principios y veremos ahora, por ejemplo ,dónde quedan las políticas relacionadas con la ideología de género que su antecesora Cifuentes implantó en la Comunidad de Madrid. ¿ Las va a modificar? apuesto a que no.

Yo lo  que he visto en estas últimas elecciones es que la gente normal vota a quien cree que puede atender mejor sus necesidades reales , las del día a día. Y ahí radica el éxito de Ayuso quien ha sabido gestionar la Comunidad conforme a las inquietudes reales del pueblo. Esta es la verdad. Lo malo es que en una sociedad en la que se ha impuesto el relativismo moral, los valores y principios quedan postergados a a un segundo plano. Y ya digo que lo comprendo pues nada más importante que el pan de nuestros hijos o la atención médica que todos demandamos, si bien asumo que en la vida no todo es un plato de lentejas y al menos para mí los principios y valores siguen teniendo vigencia o al menos deberían tenerlos. Y a partir de aquí es donde uno topa con este sistema partitocrático pues no hay partido que en su afán de atraer electores, que le lleven al poder, no  abjure de principios o valores de los que en algún momento se hicieron eco pero que en función de encuestas o expectativas de voto esconden. Es así y no digo que no sea lógico conforme a estrategias electorales pero sucede que al menos en mi caso ya les digo que no cuenten para estas aventuras. Sí, reconozco estar en un espacio sociológico que en términos futbolísticos supone encontrarse en fuera de juego y electoralmente un objetivo no importante a tenerse en cuenta. Así, para quienes defendemos el legado de nuestros padres , aquellos que lucharon y murieron por unos ideales en la guerra y en la paz, se nos hace incomprensible la poca energía que se desarrolla para defender nuestra reciente historia y la defensa explícita de la figura de quien fuera el Caudillo que nos libró del comunismo internacional y sacó a España de la miseria. Hablo naturalmente de Francisco Franco. Oía el otro día en el Toro Tv a insignes tertulianos hablar y demostrar con rotundidad académica los desastres a los que la izquierda había llevado a la Segunda República y que ocasionaron la guerra en 1936. ¡Ahora hablarán de quienes se levantaron contra aquella anarquía y de quien les lideró: Franco!, pensaba yo con cierta candidez, más obviamente no fue así. Ni siquiera en ese ambiente propicio vi a  nadie con la valentía de siquiera pronunciar su nombre.

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Franco es el pasado y hay que pasar página, dicen y alegan, justificando su clara cobardía o más bien su relativista actitud cara a su presente político.

Esta bien : reconozco que es lo que hay.

¡Abuelo , te has quedado en la guerra de Cuba! Me dice alguno de mis nietos – dicho sea de paso sin siquiera saber cuando ni que fue aquella guerra – y ¡hay que vivir el presente! me insisten.

La cuestión es que ya solo pido que me dejen tranquilo en mi situación de fuera de juego, algo, que, por cierto, pude confirmar el otro día cuando al irme a vacunar una amable sanitaria me dijo que le enseñara el QR y en mi ignorancia a punto estuve de bajarme los pantalones pensando que me pondrían la vacuna en la nalga en lugar del brazo.

No sé, tal vez si alguna vez oigo a algún partido político reconocer y reivindicar nuestro pasado y manifestar su intención de devolver los restos del Caudillo al Valle de los Caídos, de donde nunca debió salir, a lo mejor hasta les presto atención. Hoy por hoy prefiero trasladarme con el pensamiento a un futuro en el que haya algún presidente que, como sucedió el otro día en Paris con Napoleón, rinda homenaje a quien ha sido uno de los mandatarios más importantes de toda nuestra historia.  Mientras tanto y como dije el otro día me quedo con Gundisalvo.


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#ColetasRata, por Fátima Pellico

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Querido Pablo Iglesias, te escribo estas líneas tras el gran sopapo, el pedazo de colosal ostión que el pueblo madrileño, siempre rebelde y encabezando la lucha contra los invasores, del color que sean, ha dado a la Izquierda y, sobre todo, a ti.

Miles de personas de varios partidos se han unido masivamente para demostrar que quieren libertad sin ira, libertad, y tú eres exactamente todo lo contrario de la Libertad, de la luz y de la prosperidad. Han expuesto de manera tajante que una mujer de derechas puede desbaratar toda la mentira izquierdista con hechos innegables. Hechos, no palabras, querido Pablo, Pablo querido.

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A esa mujer, Isabel Díaz Ayuso, España le debe el haberse sacado de encima a un ser tan inicuo y despreciable como todo lo que toca la izquierda. De sobras es sabido quién eres, de dónde desciendes (mi más profundo desprecio por ello) y adónde eres capaz de llevar a un país con tal de calmar tu sed de sabe Dios qué oscuras cosas… A dónde te gusta bajar es fácil de suponer habida cuenta de lo que sabemos de tu historial coital,que no amoroso.

Madrid te ha convertido en el HAZMERREIR de la política española. Sí, Pablo querido, querido Pablo, el HAZMERREIR de España.

Te presentaste por ese partidillo tuyo de tres al cuarto por Madrid con la esperanza de hacer de la capital tu cloaca particular, donde poder hacer de tu capa un sayo y seguir hundiendo España…Ya podías oler las checas que todavía no estaban pero podrían llegar a estar bajo tu égida…

Y va Madrid y ¡toma, castaña!: una mujer te deja a la altura del betún ( de la manita de Pedro querido, querido Pedro, claro,que el Psoe también se ha llevado el galletón de su vida)

Como el cobarde que eres has dejado plantado a tu electorado porque, claro, un ser de tu tamaño no va a aceptar ser menos que emperador del mundo, como poco, y Madrid se te parecía mucho a eso…

Ahora no eres más que un don Nadie que intentará seguir agitando desde la sombra o desde detrás de los contenedores de las calles. Renuncias a todos tus cargos pero parece ser, seguimos esperando el desmentido, que no renuncias al dinero correspondiente a haber sido vicepresidente. Es decir, mentiras, deslealtades, saltarte el código ético de ese lodazal que es Unidas Podemas, Unides Podemes y Unidos Podemos (permítaseme esta licencia poética fruto del deseo de descojonarme del lenguaje inclusivo/a/e).

Pues nada, Pablo, a ver cuál es tu próximo proyecto, mantennos informadas/os/es, que prometes momentos de mucha risa general. ¡Ah! Y por favor, llévate a tu fiel escudero contigo, el que cantaba esa preciosa tonada dedicada a una mujer llamada Dominga y al que le va sobre ruedas aunque las cosas ya no le vayan igual.

Y nada, ya sabes…A algunos siempre les quedará París y a otros, como tú, los baños para refrescarse.

 

 

Fátima Pellico

https://www.fatimapellico.com


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