Opinión
«Desestimados prelados españoles, enemigos de la fe, del Estado de Derecho y del prójimo» por el Coronel de Infantería Efrén Díaz Casal

El título de este artículo está en consonancia con los merecimientos del colectivo aludido por cuantos detalles figuran a continuación.
Mi parroquia castrense, impulsada por la inercia de años atrás, dirigió la correspondiente solicitud de autorización para celebrar la procesión del Corpus Christi el domingo 29 de mayo de 2016 de 2016, a la entonces concejala presidenta del distrito de Latina del Ayuntamiento de Madrid, Esther Gómez Morante, del partido Ahora Madrid, actualmente Más Madrid, ideológicamente afín a Unidas Podemos.
La citada concejala, al amparo de ilegales atribuciones, denegó el acto alegando triviales razones, por cuanto, durante los ¡5 últimos años!, les he dirigido numerosos escritos con las pruebas que acreditan mis razones, solicitándoles que tramiten los actos religiosos en la vía pública de acuerdo con lo establecido en la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión que establece “Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión cuyo Artículo octavo dispone que “La celebración de reuniones en lugares de tránsito público y de manifestaciones deberán ser comunicadas por escrito a la autoridad gubernativa correspondiente por los organizadores o promotores de aquéllas…”.
Igualmente, el Artículo 21.1. de nuestra Constitución dispone “Se reconoce el derecho de reunión pacífica y sin armas. El ejercicio de este derecho no necesitará autorización previa».
Los artículos 73.3 y 75.b) respectivamente, de la Ley 40/2015, de 1 de octubre, de Régimen Jurídico del Sector Público, establece como establecen la competencia respecto a la tramitación de actos religiosos en la vía pública, a los delegados y subdelegados del Gobierno.
Es decir que, para tramitar los actos religiosos en la vía pública, hay que hacerlo “comunicándolo” a los delegados y subdelegados del Gobierno, pero en ningún caso “solicitando autorización” a las autoridades municipales, no reconocidas como autoridades gubernativas en ningún texto legal.
En las páginas 46, 47 y 48 del Manual para la gestión policial de la diversidad religiosa, GESTIÓN POLICIAL DE LA DIVERSIDAD RELIGIOSA (madrid.es), elaborado con la participación del Arzobispado de Madrid”, figura que la Ley Orgánica 9/1983, de 15 de julio, reguladora del derecho de reunión, es la normativa que fija el procedimiento para la tramitación de actos religiosos en la vía pública. Si ustedes no cumplen ni con sus propias disposiciones ¿Quién les va a creer?
Sus respuestas a mis reiterados escritos ha sido un displicente silencio al tiempo que continúan vulnerando la mencionada Ley Orgánica 9/1983 en lugar de exponer razones en las que sustentar su contumaz vulneración de dicha normativa revelando una indigencia religiosa, moral y cívica más propia de la delincuencia que de dignidades eclesiásticas.
Su proceder quebranta cuanto dice Cristo en el Evangelio de San Mateo 22, 34-40: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Éste es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
Esta reincidente e irracional ejecutoria coincide con la de la citada concejala Esther Gómez Morante, descendiente ideológica de los que en la década de los 30 del pasado siglo asesinaron a 6832 miembros del clero e institutos religiosos, 13 obispos, 4184 sacerdotes seculares, 2365 monjes y frailes y 283 monjas, y del mismo partido político que la concejala Rita Maestre Fernández que, el 10 de marzo de 2011 y con el torso al aire, encabezó un asalto a la capilla de la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense en el que se oía «vamos a quemar la Conferencia Episcopal» y «arderéis como en el 36″, hace perder la fe al más santo de los santos, cosecha enemigos.
Es obligado reseñar que mi ¿arzobispo castrense?, Juan Antonio Aznárez Cobo, se ha negado tan rotunda como irracionalmente a recibirme para comentar el asunto en cuestión.
Los hechos expuestos, contumazmente transgresores tanto de los preceptos divinos como de las leyes humanas, les incapacita para los cargos que okupan, resultan incompatibles con las más elementales normas del civismo, la sensatez y la cortesía, y deterioran gravemente la imagen de la Iglesia y de ustedes mismos convirtiendo en mera apología cualquier epíteto negativo al respecto.
Los hechos expuestos superan la paciencia humana, siembran la discordia y disminuyen en índices alarmantes la población católica española, a los que se suman los siguientes:
¿Cómo piensan ustedes proteger a los menores? ¿Cómo se han empeñado en enterrar una parte de la verdad y la memoria sobre los bienes inmatriculados? ¿Cómo respetan ustedes mi dignidad durante los 5 últimos años sin responder a mis requerimientos para respetar la Ley Orgánica 9/1983?
Pueden ustedes hacer lo que vienen haciendo conmigo desde hace 5 años: lo único que están consiguiendo es ganarse un enemigo y hacerme perder la fe.
Si la racionalidad, el civismo y el respeto al prójimo consiguen encontrar un hueco en su mente tratan de reparar sus logros, espero su respuesta, de lo contrario sigan ustedes delinquiendo y escandalizando a los españoles, católicos y no católicos.
Por cuanto antecede les emplazo a que a la mayor brevedad posible abdiquen de su sinrazón, cumplan la ley y respeten el ordenamiento jurídico de nuestro Estado de Derecho enviando a todas las entidades eclesiásticas españolas las instrucciones al respecto de lo que solicito copia.
Agradezco su atención,
Efrén Díaz Casal
Coronel de Infantería (R)
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.






