Sucesos
Detenido en Álava un grupo albanés que asaltaba viviendas con metodología paramilitar
La Ertzaintza ha arrestado a cuatro hombres de origen albanés en la localidad alavesa de Artziniega acusados de formar parte de un grupo criminal itinerante que habría cometido al menos 10 robos con fuerza en viviendas de Navarra, Cantabria y Vizcaya. El grupo era muy activo, llevaba a cabo sus robos con un alto nivel de cualificación y utilizaba metodología paramilitar, con medidas de contravigilancia para dificultar ser perseguidos por la policía. Según ha informado el Departamento vasco de Seguridad, esta organización fue detectada a principios de este mes en Artziniega, donde había alquilado al completo una casa ubicada fuera del núcleo urbano.
La reserva se hizo por internet desde Francia y para desplazarse los detenidos usaban un turismo alquilado en Barcelona con la clara intención de evitar su rastreo, según la Ertzaintza.
Actuaban por la noche
Los seguimientos que hizo la Policía vasca permitieron comprobar que el grupo operaba por la noche y que se desplazaba en coche a otros territorios limítrofes, por lo que avisó a la Guardia Civil de Cantabria y a la Policía Foral de Navarra para establecer una estrecha colaboración. Tras reunir indicios suficientes, el pasado viernes la Ertzaintza detuvo a los cuatro hombres en la casa alquilada de Artziniega así como a dos mujeres, también albanesas, que habían llegado horas antes y que más tarde quedaron en libertad. En el registro de la vivienda los agentes se incautaron de 2.000 euros en dólares y moneda dominicana, así como objetos que habían sido denunciados como sustraídos recientemente. A los detenidos, que portaban documentaciones falsas y cuentan con un amplio historial delictivo, se les imputan de momento diez robos con fuerza en viviendas: tres en Berrioplano (Navarra), cinco en Bo de Pielagos y Polanco (Cantabria), y dos en Derio (Vizcaya).
Botín de Kalashnikov
En uno de los robos de Navarra se llevaron como botín seis fusiles Kalashnikov, inutilizados y de carácter histórico. Los cuatro detenidos pasaron el domingo a disposición del Juzgado de Instrucción de Amurrio, cuyo titular decretó su ingreso en prisión. No obstante, la Ertzaintza mantiene la investigación abierta y trata de aclarar si el grupo tiene relación con más asaltos.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
