Sucesos
Detenido en Bulgaria uno de los diez delincuentes más buscados por la Guardia Civil
Las fuerzas de seguridad han detenido en Bulgaria a uno de los diez delincuentes más buscados por la Guardia Civil, J.S.A., miembro de una importante red de narcotraficantes que había engordado 50 kilos para cambiar su aspecto y evitar ser localizado.
Según ha informado la Dirección General del instituto armado, fue a principios de febrero cuando la Guardia Civil tuvo conocimiento del posible paradero de este huido de la justicia, reclamado desde 2013 y en lista de los más buscados.
Con el análisis de la información y en contacto con la Agregaduría policial búlgara en España, se pudo ubicar a este hombre en una zona muy concreta de la ciudad búlgara de Varna, en la que residía desde hacía algún tiempo, aunque tenía previsto abandonarla definitivamente en los próximos días para viajar a Venezuela.
Los investigadores barajaban la posibilidad de que además de llevar documentación falsa, portara armas de fuego y hubiera cambiado notablemente su aspecto al haber engordado 50 kilos. Finalmente, fue arrestado.
Cocaína de Sudamérica
J.S.A. pertenecía a una organización criminal dedicada a la introducción en España y resto de Europa de grandes cantidades de cocaína procedente de Sudamérica y al blanqueo de capitales.
Fue identificado en la «operación Gobe», llevada a cabo por la Guardia Civil de Alicante en 2013 y que culminó con la imputación de más de 150 personas.
El detenido ahora tenía como misión buscar objetivos interesados en introducir importantes cantidades de cocaína en España y se encargaba además de recepcionar esos envíos y de recaudar el dinero para pagar la sustancia estupefaciente en origen.
Recuerda la Guardia Civil que este cuerpo cuenta con un grupo muy especializado, el Equipo de Huidos de la Justicia de la Unidad Central Operativa (UCO), para la búsqueda de fugitivos.
El pasado año la Guardia Civil detuvo en España a 201 personas reclamadas por órdenes europeas de detención y entrega y por órdenes internacionales de detención, con un aumento significativo sobre las 159 personas de 2017.
Destacan como países reclamantes de extranjeros huidos en España los 26 casos de Alemania, los 23 de Rumanía, los 19 de Italia y los 17 de Francia.
24 reclamados
Mientras, la Guardia Civil se ha trasladado a varios países para participar en la localización y detención de 24 personas reclamadas por autoridades españolas por delitos cometidos en nuestro país. Colombia, Rumanía, Francia, Argentina y Suecia son los países con más intervenciones de este tipo.
Respecto al Equipo de Huidos de la Justicia de la UCO, han sido 37 las detenciones que ha llevado a cabo del total de las practicadas por la Guardia Civil, de las que 25 han sido por órdenes internacionales y 12 órdenes europeas.
Las detenciones se han llevado a cabo por siete reclamaciones de Rusia, seis de España, cinco de Colombia, cinco de Estados Unidos, tres de Italia, dos de Rumanía, dos de Reino Unido, dos de Suecia y uno de Bielorrusia, Irán, Uruguay, Bélgica, Perú, México y Andorra. Homicidio o asesinato, abusos a menores e integración en organizaciones criminales dedicadas al tráfico de drogas, a las estafas o al blanqueo de capitales con los principales delitos por los que han sido reclamados.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
