Sucesos
Detenido en Zaragoza el ‘rey del cachopo’ por la muerte de su novia
La Policía ha detenido en Zaragoza a César Román, el empresario conocido como el “rey del cachopo”, investigado como presunto autor de la muerte de su novia, Heidi Paz Bulnes, cuyo cuerpo apareció desmembrado en una maleta en agosto, han informado hoy fuentes policiales.
La detención se ha producido esta mañana en un restaurante en el que trabajaba en Zaragoza gracias a la colaboración de la dueña del local, que sospechó de él y avisó a la Policía. El presunto homicida se identificaba con un nombre falso.
El arresto se ha producido el día después de que fuera difundido el resultado de la prueba de ADN que confirmó que el cuerpo que apareció el 13 de agosto pasado en una maleta en una nave industrial del barrio madrileño de Usera era el de Heidi Paz.
Tras la confirmación, ayer mismo se dictó una orden de detención contra el empresario, que también se encontraba en paradero desconocido.
La familia de la joven, de 25 años y nacionalidad hondureña, denunció su desaparición el 23 de julio
La familia de la joven, de 25 años y nacionalidad hondureña, denunció su desaparición el 23 de julio. Una semana después fue denunciada también la desaparición de César Román.
Poco después, el 13 de agosto, apareció el cadáver descuartizado en una maleta en esa nave, que era propiedad del “rey del cachopo”.
Dos desapariciones
El cuerpo de Heidi Paz Bulnes apareció descuartizado dentro de una maleta en el distrito madrileño de Usera el pasado agosto, poco después de que desapareciese César Román, el empresario conocido como el ‘rey del cachopo’, concretamente el 30 de julio. Una semana antes, el 23, la familia de Heidi Paz había denunciado la suya a través de SOS Desaparecidos.
Las fuentes policiales apuntaron ayer que Román era uno de los principales sospechosos de la muerte de la mujer, si bien no se descartan otras hipótesis, como un ajuste de cuentas motivado por los problemas económicos en los que se podría ver implicado.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.

Ramiro
07/07/2019 at 13:37
Llevaba un mes trabajando de cocinero en un restaurante con una identidad falsa…, pues por lo visto NADIE SE HABÍA PREOCUPADO DE AFILIARLE A LA SEGURIDAD SOCIAL.
Espero que la Inspección de Trabajo tome buena nota, y le imponga la sanción correspondiente a ese restaurante.
Ramiro
16/11/2018 at 17:59
Llevaba un mes trabajando de cocinero en un restaurante con una identidad falsa…, pues por lo visto NADIE SE HABÍA PREOCUPADO DE AFILIARLE A LA SEGURIDAD SOCIAL.
Espero que la Inspección de Trabajo tome buena nota, y le imponga la sanción correspondiente a ese restaurante.