Sociedad
Detienen al jefe de voluntarios de Protección Civil de un pueblo de Cantabria por provocar los incendios
La Guardia Civil ha detenido al jefe de voluntarios de Protección Civil en Ramales de la Victoria (Cantabria) por supuestamente ser el causante del incendio forestal que se produjo en la sierra de La Alcomba, en ese municipio, donde se quemaron más de 130 hectáreas de arbolado y monte bajo.
Según ha informado el Instituto Armado, el hombre, de 26 años y natural de Santander, fue detenido ayer y el alcalde de Ramales de la Victoria, Cesar García, ha anunciado a Efe que será expulsado de la agrupación de voluntarios de Protección Civil, que depende del Ayuntamiento.
Cesar García ha reconocido que ha sido «un golpe» para él, en lo personal, y para el Ayuntamiento la detención de este joven, que se ofreció para trabajar voluntariamente en la agrupación, de la que era el responsable.
El hombre fue detenido por su presunta vinculación con ese incendio, que ha sido uno de los más virulentos y los que llevó a una mayor intervención de los efectivos que trabajaron en los fuegos registrados durante cinco días en Cantabria y que obligó al traslado a la región de la Unidad Militar de Emergencias.
La investigación que ha llevado a la detención de este hombre fue iniciada por agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil de Ramales de la Victoria que, tras la colaboración ciudadana, tuvieron «fundadas sospechas» sobre la posible vinculación del detenido con el incendio en ese municipio.
Durante sus indagaciones, los agentes del Seprona comprobaron que el hombre entró en contradicciones sobre el lugar donde se encontraba en el momento de producirse el incendio de la sierra de la Alcomba, que comenzó la noche del 17 al 18 de febrero.
Las pesquisas realizadas y las diferentes pruebas conseguidas llevaron a la detención ayer miércoles, a las 21.00 horas, de ese hombre, que fue citado como sospechoso en las dependencias de la Guardia Civil de Ramales de la Victoria.
El equipo de investigación del Seprona de la Guardia Civil de Cantabria, como hace en cada incendio que se sospecha que es intencionado, realizará un informe técnico para determinar su desarrollo, las causas o métodos utilizados u otros factores de interés.
Este jefe de los voluntarios de Protección Civil de Ramales es el tercer hombre investigado en Cantabria como presunto autor de los incendios forestales que registró la comunidad autónoma desde el jueves, 14 de febrero, hasta la madrugada del martes, 19 de febrero, con casi 200 focos en más de la mitad de los municipios de la comunidad autónoma.
Los otros dos hombres están siendo investigados, uno de 35 años por su presunta relación con un incendio en El Tojo, en el municipio de Los Tojos, y otro, de 39 años, por otro en San Roque de Río Miera.
La Guardia Civil continuará con las investigaciones de los incendios, que se consideren intencionados, y las actuaciones preventivas para intentar evitar otros nuevos.
Según recuerda el Instituto Armado, la información que tengan los ciudadanos pueden facilitarla a la Guardia Civil al teléfono 062 o a las patrullas que se encuentren en los lugares de los incendios.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
