Sucesos
Detienen en Cuba a un hombre que violaba y torturaba a perros, y lo difundía en internet
Un cubano que torturó a varios perros, los mató y publicó sus actos en foros digitales se encuentra detenido tras las denuncias de colectivos defensores de los animales en La Habana, según informaron este lunes activistas de esos grupos.
La plataforma Cubanos en Defensa de los Animales (CEDA) explicó en una nota publicada en sus plataformas en las redes sociales que Rubén M. P. fue detenido el pasado sábado y agradeció el apoyo «en este caso tan duro que nos ha afectado a todos».
La CEDA había denunciado el caso «con dolor y repugnancia» y evidencias gráficas en una publicación donde detalló que el individuo ahora detenido, de 29 años y trabajador del Polo Científico de La Habana, había adoptado en abril pasado a una perra de corta edad a la que «torturó, mutiló, violó y mató días después».
«Lo ha hecho con otros perros -de lo cual también nos han enviado pruebas- y no solo los viola, los mutila y mata, sino que postea (comparte en las redes) lo que hace en fotos y vídeos que nos hicieron llegar amigos protectores del extranjero», reveló entonces el colectivo.
En su informe actualizado, la CEDA expresa un «agradecimiento especial» al Centro de Neurociencias del Polo Científico, el cual les «escuchó y apoyó desde el primer momento».
El Centro de Neurociencias de Cuba publicó en su página de Facebook que Ruben M.P. «ya no es trabajador del Polo Científico, fue expulsado del sector al conocerse y verificarse sus actividades ilícitas y repugnantes».
«Estas conductas detestables son incompatibles con la pertenencia al sector. Se ha informado de este incidente a los órganos competentes para las ulteriores acciones que procedan», recalcó la institución científica de la isla.
La CEDA dijo que espera que el presunto autor de las aberraciones «sea procesado como merece y que más allá de las ilegalidades reconocidas en la actual legislación se comprenda el peligro de su psicopatía para toda la sociedad y se proceda como corresponde».
Además, señaló que este caso es un ejemplo de por qué es «indispensable» una ley de protección animal en Cuba que debiera quedar incluida en la nueva Constitución del país, actualmente en proceso de reforma.
Los activistas de la defensa de los animales en la isla han insistido durante los debates del proyecto de Carta Magna realizados en los últimos meses en la necesidad de una legislación que reconozca sus derechos y los proteja del maltrato y la impunidad.
En Cuba, Aniplant es la única asociación de defensa de los animales legalmente registrada y en los últimos tiempo ha surgido, además de la CEDA, la de Protección a Animales de la Ciudad (PAC), que cuenta con unos 2.000 voluntarios en la capital del país.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
