Opinión
Día de Andalucía
Hoy es el Día de Andalucía, hoy es el día en que los andaluces celebramos lo que pasó hace 40 años, 40 años, el referéndum de Andalucía que algún ignorante todavía cree que lo que aquí se celebró fue un referéndum de autodeterminación. Oiga, y de tontería en tontería ha llegado a vicepresidente del Gobierno, o sea, que no descarten ustedes poder progresar cualquiera.
Aquel referéndum lo que hizo fue tumbar un diseño del Estado con autonomías de primera y de segunda. Y eso lo contamos cada vez que llega el 28 de febrero, el Día de Andalucía. Aquella fue una apuesta por la igualdad de los españoles que encabezaron los andaluces. Y desde entonces eso lo han intentado olvidar los nacionalistas, por ejemplo, los catalanes. Los que ayer pactaron el techo de gasto con Pedro Sánchez inventándose el hecho diferencial catalán o cualquier otra ocurrencia que les permita diferenciarse del resto de España. Diferenciarse al alza, claro; diferenciarse para obtener privilegios es esa diferencia
¿Y cuál es el hecho diferencial catalán hoy? Ahora se lo contaré: que sus presos no cumplen condenas como los demás y los inhabilitados siguen actuando como si no lo estuvieran. En Andalucía conviene decir que hace poco más de un año con esa solemnidad tan democrática que suelen exhibir los menos convencidos de la democracia, Pablo Iglesias activó una alerta antifascista y el PSOE la secundó enviando, incluso, autobuses de protesta a la investidura de un nuevo gobierno que encabezaba el PP de Moreno secundado por Ciudadanos de Marín.
Que sí, que sí, que enviaban autobuses a protestar a esa investidura. «Me han quitado a mí el poder, ¿pero con qué derecho? Nosotros, que yo, Susana, que soy, que esto es mío». Bueno, y esa checa, era una checa retórica que anunciaba grandes males para Andalucía y de paso para España. Como si allí y aquí una vez depuesto en las urnas el régimen socialista campante durante casi 40 años se fueran a reencarnar en una sola persona: Franco, Pinochet, Mussolini, Hitler y la mala del tren de la bruja.
Miren, pues hoy Andalucía celebra su día grande, conviene hacer un pequeño balance. Antes de nada en este tiempo de cambio aquí no se ha comido nadie a nadie, no se han comido los niños, a las mujeres se les protege igual que el resto de España y no se fusila a nadie por ser de izquierdas o de la Ponferradina, da igual.
Pero sí han pasado unas cuantas cosas buenas que considero muy necesario recalcar: primero, en el último año completo de gestion la inversión extranjera ha subido un 61%, mientras bajaba exactamente lo mismo en España. El PIB andaluz interanual ha subido un 2,1% bajando impuestos, es decir, lo cual demuestra que si se gestiona bien pueden bajar impuestos y crecer. Ha subido una décima más que en todo el país, ocho décimas más que la Unión Europea. Andalucía es la segunda comunidad que más exporta de España, la tercera con más afiliados a la Seguridad Social, que después de un año malo para el empleo en general, el empleo ha sido razonablemente bueno para los andaluces. El trabajo crecía un 1,8 en nuestro país y en Andalucía un 2,1. La tasa de crecimiento de las sociedades mercantiles ha triplicado la media nacional, el tejido empresarial ha crecido «por cima» de la media nacional.
Oiga, y no se conocen escándalos como los EREs ni gastos en prostíbulos a cargo del erario público ni los mil chiringuitos para dar de abrevar a todo quillo viviente a cambio del voto cautivo, que en eso aquí hemos sido los mejores. Y quedan muchas cosas por arreglar y este gobierno hará muchas cosas mal y no habrá ningún empacho en decirlo, pero la prevención ideológica sectaria con la que se recibió un cambio de Gobierno en Andalucía ha resultado absolutamente imperante y, como vemos por los datos, absolutamente ridícula. Absolutamente ridícula.
Por cierto, si es verdad que Sánchez quiere promocionar a María Jesús Montero como la nueva lideresa socialista en Andalucía, oiga, que deje de ejercer de portavoz del diálogo con los sediciosos porque se está haciendo con una hemeroteca que va a lastrar el futuro político.
España
Los sindicatos reactivarán algaradas y movilizaciones. Por Jesús Salamanca Alonso
«La falta de experiencia en la formación de equipos de trabajo y en gobernar instituciones puede hacer que VOX interfiera en cuestiones que deben darse por superadas»
Con tanta ayuda pública, los sindicatos mayoritarios viven en la abundancia como señores feudales venidos a menos. Permiten llevar una vida de lujos y privilegios; eso hizo hace unos años que, en algunas sedes de las formaciones mayoritarias, colgaran longanizas como forma de llamarlos «chorizos»: esas debieron de ser bien acogidas porque no las devolvieron, confirmando lo que ya se sabía.
Mientras se dan una vida de lujo y sin sobresaltos, los trabajadores ven cómo los recortan y aprietan cada vez más. Por eso, la ciudadanía en general, exige que sean los afiliados quienes mantengan a esas organizaciones tan costosas, tan poco rentables y desprestigiadas. Protestar, deben de protestar mucho, pero en lo de trabajar ya tengo más dudas y una prueba es que más del 30% de los convenios colectivos siguen sin aprobar, pero como no afecta directamente al bolsillo de ellos, pues tranquilidad, no hay prisa. Si esa es su forma de actuar en todo, mejor que cierren sus sedes, envíen al tajo a sus liberados y se jubilen los dirigentes, que ya chirría y molesta hasta su imagen degradada y despreciada sindicalmente.
¡Qué diferencia, de lidiar con esta gente que se agarra como lapas al sillón, a negociar con Marcelino Camacho, Nicolás Redondo y, posteriormente, José Mª Fidalgo y Cándido Méndez! Hay que destacar que Nicolás Redondo luchó y padeció el franquismo y siempre fue un referente en la lucha obrera en las acerías navales de Vascongadas. Y puesto que vive en el mismo municipio del que es natural Patxi López, no estaría de más que le diera unas lecciones de urbanidad, educación básica, cortesía, dignidad y protocolo; tal vez de esa forma dejaría de hacer el ridículo en las controladas y sesgadas ruedas de prensa del Congreso de los Diputados, más propias de un dictador que de un demócrata. No por casualidad lo llaman «el zorro del Congreso» por sus espantadas.
Volvamos al gran logro que ya planifican las comunidades donde la derecha y VOX trabajan para formar Gobierno: la eliminación y dependencia de las ayudas públicas. Andalucía lo tiene claro y ya ha anunciado que retirará el 50% de las ayudas sindicales. Sin duda, es un intento fallido, ya que debe ser el 100% si no quiere tener problemas a corto plazo, lo mismo que Castilla y León. De Aragón apenas ha trascendido nada al respecto, pero es firme el convencimiento de seguir la misma línea que las demás comunidades. Extremadura también acabará con ese atropello que ha existido durante años: tal vez se chupen menos cabezas de gamba y se respete más a los pobres crustáceos emparentados con el langostino y el camarón.
Lo prometido por Andalucía es el camino que seguirán las demás, excepto las dos comunidades rebeldes, más egoístas y aprovechadas e insolidarias. También es el momento de que los trabajadores se organicen contra los sindicatos sectarios y de clase y convoquen movilizaciones contra ellos. En una reunión de amigos, el más político de todos comentaba que «si VOX no cumple su compromiso, lo mejor es que no participe en los gobiernos autonómicos y calle en lo sucesivo» La falta de experiencia en la formación de equipos de trabajo y en gobernar instituciones puede hacer que VOX interfiera en cuestiones que deben darse por superadas. Desde que se celebraron las elecciones ya va siendo hora de que se formen los gobiernos. Han perdido demasiado tiempo con la constitución de las mesas de cada Parlamento y cualquiera diría que les da miedo dar el paso de formar los gobiernos. ¡A trabajar, gandules!

A ver si es verdad que se les acaba el abuso público y se inicia la transparencia que nunca ha existido, ni en las comunidades y no digamos en el Gobierno central donde nos ocultan hasta los viajes viciosos, lascivos y deshonestos del Falcon al ser declarados treinta y nueve de ellos como secreto de Estado. Eso no huele bien y menos los que llevaban destino a República Dominicana y a Venezuela vía Colombia.
Llevamos sin una huelga general muchos años y no será que no ha habido motivos para ello: corrupción, latrocinio, malversación, mordidas, comisiones, nula transparencia, ataques a los jueces, corrupción del exfiscal general y otras instancias más respetables que el Gobierno del felón «cum fraude». Ahora que se sienten rechazados los sindicatos, las huelgas se cuadruplican en este año 2026, debido al bloqueo de las negociaciones salariales. Más de un 30% de los trabajadores están afectados.
Hay que recordar que desde 2022 parecía que la relación entre empresas y trabajadores se había normalizado o, por lo menos, se había calmado debido al acuerdo entre CEOE, Cepyme y el sindicalismo fantasma de la izquierda bolchevique, protegidos por doña Yolanda «Tucán», hoy caída en desgracia en el Gobierno sanchista. Sus traiciones al sanchismo y a Podemos le han pasado factura. Nadie le admite en sus filas porque lo que toca, lo desgobierna. ¡Si tendrá capacidad de traición y facilidad para la misma que hasta a su principal mentor lo «apuñaló» por la espalda! ¿Se acuerdan de Xosé Manuel Beiras, político y economista gallego, además de líder del BNG? Si a ello añaden la protección y encubrimiento al pederasta Ramiro Santalices por pare de Yolanda, pues ya tienen todos los ingredientes para que nadie se fie de ella y genere un rechazo brutal, menos en UGT y CC.OO. a quienes ha regado de euros y prebendas.
Las solicitudes de huelga y los conflictos laborales ya han comenzado y aumentarán si hay adelanto electoral y se hunde, como es previsible, la zurda sindical, falsaria y ruinosa. Quienes llevan siete años tirándose a la bartola se reactivarán con las algaradas y las movilizaciones.
Tan sólo las huestes del felón tranquilizan a esos sindicatos radicales y reaccionarios cuyo logro de la «derechita cobarde» será eliminar por completo las abundantes ayudas y subvenciones públicas que reciben los dos sindicatos sectarios y falsarios amparados y amamantados también por la mafia criminal sanchista.
