Internacional
Diez consejos para moverse en el mundo de lo conspirativo (CONSPIROLOGÍA I de II). Por Ernesto Milá
1) Las conspiraciones existen, pero, cuidado con interpretar toda la realidad en función de teorías conspirativas. Existen aquellos que, intuyendo cómo va a ser el desarrollo económico-social de los próximos años, se adelantan y se presentan como los “diseñadores del futuro”, cuando, en realidad, no son nada más que pobres aprovechados que tratan tener un protagonismo mediático avalados por su patrimonio y con la simple intención de aumentarlo. Un ejemplo, es Klaus Schwab, presidente del Foro de Davos o George Soros, el inversor. El proyecto de ambos, empieza y termina con el objetivo de aumentar su capital. Dado que no pertenecen a ninguna dinastía económica que lleve generaciones multiplicando su capital, ni tampoco han sido creadores de nuevas tecnologías, se han visto obligados a adoptar, para su juego lucrativo personal, la ideología “progresista” que, tradicionalmente ha acompañado a tales dinastías (los Rothschild, los Rockefeller, los Mars, los Walton, etc), cuyos hijos, habitualmente, se han formado en la London Economic School, inicialmente, de obediencia “socialista fabiana”. Pero sería un error considerar que el “socialismo fabiano”, hoy, está detrás de cualquier proyecto conspirativo: su papel político -hoy completamente disminuido incluso en su tierra natal y, no digamos, en los partidos socialistas de los demás países occidentales (en el PSOE existió una “tendencia fabiana” hasta mediados de los 80)- es irrelevante y lo más que se le puede atribuir es la concepción “gradualista” de los procesos de cambio social. La única conspiración que puede atribuirse a estos multimillonarios es la de fomentar maniobras para aumentar más su patrimonio. Para ello cuentan con “redes de influencia” (Bilderberg, Trilateral, CFR, Foro de Davos, Club de Roma, fundaciones, y un largo etcétera) que sirven, sobre todo, para “socializar” a estas élites económicas, foros de intercambio de informaciones y de relaciones entre el mundo de la política, los negocios y la comunicación. Pero no existen datos suficientes como para suponer que son “centros de planificación” del futuro para toda la humanidad. El mundo moderno es demasiado complejo como para pensar que puede ser dirigido por una élite económica que solamente piensa en sus dividendos y en sus márgenes de beneficios.
2) Existen decenas de asociaciones que suelen ser consideradas como “centros del poder mundial” (que hemos mencionado en el párrafo anterior, la mayoría formada desde el último tercio del siglo XIX hasta nuestros días). Tales centros de poder se han formado en torno a personalidades que disponen de una concentración de capital suficiente como para que lo que hagan con él pueda repercutir directamente en la sociedad y en las políticas de los Estados. Y la ley intrínseca del capital es la necesidad de aumentar y multiplicarse. Por tanto, tales asociaciones suponen un intento de favorecer los intereses de sus miembros a despecho de los intereses de las naciones o de los intereses de la sociedad. No es una novedad propia del siglo XXI el que los intereses de los círculos globalizadores (cuyo único empeño es obtener mayores dividendos para sus inversiones y para los cuales no existen los conceptos de “patria”, “nación”, “sociedad”, ni siquiera ética o moral, sino el simple lucro) y los círculos mundialistas surgidos de proyectos místico-idealistas nacidos en el siglo XIX y que se centraban en la idea de “unificación mundial” (cuyos bastiones son hoy la clase funcionarial de las Naciones Unidas y de la UNESCO, impulsores hoy de la Agenda 2030) se alíen en el mismo impulso: ideas como el “cambio climático” (y la difusión de informaciones que general alarmas sociales aunque estén lejos de ser comprobadas), la “transición energética”, la política de estímulo de las migraciones, la lucha contra la soberanía de los Estados-Nación, definir como racismo, intolerancia y xenofobia a quienes se oponen a estos designios, la generación de miedo a través de pandemias (y la venta masiva de remedios que constituyen peligros mucho mayores que los males que dicen resolver), la apertura de nuevos frentes de negocio vinculados a los mitos contenidos en la Agenda 2030, la creación de problemas artificiales (todo lo relativo a lo LGTBIQ+), la impulsión de la “corrección política”, de nuevos modelos educativos, la difusión de drogas, ritmos y espectáculos que anulan la personalidad, el “wokismo”, todo ello, combinado, no son solo muestras del fracaso de un modelo de sociedad y de unas convicciones políticas y morales, sino, sobre todo, la apertura de “nuevos nichos de negocios” nunca antes explorados en el que los intereses “mundialistas” y los intereses “globalizadores” se combinan y se apoyan mutuamente. Eso es, llamando a las cosas por su nombre, una “conspiración” (acción de gentes que se asocian de forma secreta, clandestina o elitista para lograr determinados fines que les benefician).
3) El tiempo ha demostrado ser un gigantesco cementerio de conspiraciones. Los que ayer sostenían que la masonería era una todopoderosa estructura conspirativa contra las monarquías y a favor de las repúblicas, tuvieron razón… pero hoy la masonería no es más que un residuo de una institución todo poderosa allí donde una revolución liberal facilitaba el acceso al poder de la burguesía. Y lo mismo cabe decir de la teoría de la conspiración bolchevique: durante el siglo XX, entre 1917 y 1989, el bolchevismo fue “algo”. Hoy es un cadáver sin que disponga siquiera de fieles que lo velen. Hemos podido ver, entre 1900 y 2024, movimientos conspirativos que nacían, crecían y desaparecían. Y con ellos las teorías que las interpretaban. No puede hablarse de una “única conspiración”, lineal, inexorable y constante a lo largo de los siglos: lo que es humano tiene fecha de caducidad y bastan unas pocas generaciones para que un peligro sea conjurado, pierda fuelle o sea derrotado por otro peligro, acaso aún mayor. Únase al paso del tiempo, el azar, las nuevas realizaciones humanas fruto de la investigación científica, los nuevos procesos sociales y lo que se tendrá es un puzle imprevisible, sorprendente, en el que nadie es capaz de establecer cómo será el futuro, ni mucho menos cómo controlarlo. La flecha del tiempo siempre va hacia adelante y lo que ayer era esencial, mañana puede resultar irrelevante. No existe sociedad conspirativa alguna capaz de interpretar todos los datos existentes hoy y los que pueden aparecer sorpresivamente, para asegurarse una posición dominante permanentemente.
4) Los procesos de degradación que se están dando en la modernidad, más que frutos de la acción consciente de sociedades secretas organizadas, deberían de considerarse como muestras de la entropía. Se iría que lo que podríamos llamar “energía civilizacional” se va agotando y cada vez resulta más difícil invertir la pendiente de la decadencia. Es el proceso de lo que René Guénon llamaba “solidificación del mundo”. Esa entropía hace que el sistema humano sea cada vez más caótico. Las leyes físicas no son objeto de “conspiraciones” y la mayoría de procesos de degradación que se viven en la modernidad son producto de la falta de valores, los sistemas educativos fracasados, las concepciones de la vida tan ingenuas como inútiles, la falta de clase política digna de tal nombre y así sucesivamente. El margen que, en esta situación, puede tener una “conspiración” para actuar es relativamente reducido. Pueden existir, por supuesto, grupos económicos poderosos que se asocien en defensa de sus propios intereses y contra los intereses generales y son esas conspiraciones las que vale la pena denunciar, como también, paralelamente, es necesario denunciar las situaciones de degradación de la vida social y cívica que se están produciendo y que podrían resolverse si existiera interés en hacerlo. Ese absentismo de la clase política a la hora de afrontar problemas reales, es el resultado su incapacidad, una verdadera selección a la inversa en la que los más aptos, preparados y generosos, se han retirado del terreno político, dejándolo como pasto para psicópatas, incapaces, aprovechados, corruptos y vividores. La entropía actúa y aumenta el caos social.
5) No hay teoría conspirativa perfecta: todas adolecen de algún problema y todas quedan superadas a corto plazo por los hechos. Las teorías conspirativas perfectas (es decir, cuya interpretación de las causas y de los efectos superan el espacio y el tiempo y tienen un alcance universal) solamente podrían existir en una sociedad orgánica en cuyo interior rige un principio de orden, pero no en una sociedad que se dirige a marchas forzadas hacia situaciones cada vez más caóticas. Hoy, la única conspiración posible es lo que podríamos llamar “conspiración plutocrática”, esto es, la “conspiración del dinero”, pero no es el una conspiración propiamente dicha, sino el resultado de las leyes de la oferta y de la demanda y de la existencia de grandes monopolios y consorcios que falsean el principio de libertad económica: en un momento en el que los Estados cada vez son más débiles y los grupos económicos más fuertes, no existe ni puede existir “libre competencia” (el factor necesario para garantizar la inexorabilidad y la justeza de la ley de la oferta y la demanda). Las grandes acumulaciones de capital, por su necesidad de obtener réditos del dinero invertido, necesariamente imponen su voluntad sobre los Estados. Pero, más que hablar de una “conspiración” estaríamos hablando de las lacras aparecidas en las últimas fases de acumulación de capital. Por otra parte, pensar que lo que hemos llamado “sociedades del poder mundial” (Bildelberg, Trilateral, Grupo de Davos, etc.) forman grupos unidos de conspiradores significa no conocer que mientras existan dos capitalistas, existirá rivalidad entre ellos, y si bien ambos tendrán enemigos comunes que derrotar, también entre ellos son y serán siempre enemigos: así lo impone la ley de oro del capitalismo. Éste, en su incesante acumulación de capital reduce los actores protagonistas, a unos pocos magnates que compiten entre sí. No hay paz entre ellos. No puede haberla porque la competencia impide alianzas a largo plazo.
6) Lo que se identifica habitualmente como “actores activos” en las teorías de la conspiración, son en realidad grupos económicos, carteles, dinastías financieras, en muchos casos más fuertes que la mayoría de los Estados que se mueven en defensa de sus intereses. No solo se trata de obtener buenos dividendos hoy, sino de que los que se obtengan el próximo año sean mayores, que el conglomerado industrial y financiera, sea cada vez mayor y eso implica adoptar determinadas estrategias, fundamentalmente, ante los Estados Nación (que, por el momento, son las únicas estructuras que poseen instrumentos suficientes para poner coto a su rapacidad (mediante gobiernos soberanos, provistos de fuerzas de seguridad, instituciones, legislación, métodos coercitivos y fiscalidad). De ahí que todos estos actores activos, tengan como objetivo central disminuir la autoridad y la soberanía de los Estados (y, por tanto, no puede extrañar que apoyen y promocionen a los políticos más corruptos, débiles y amorales que puedan satisfacer con más facilidad los intereses de los grupos económicos). Pero, a partir de ahí, tras ese objetivo común, todo es “competencia” y, por tanto, rivalidad, lucha y conflicto. No existe una sociedad de plutócratas conspiradores que sean solidarios entre ellos y entre los cuales, la rivalidad, la búsqueda de mayores beneficios les garantice paz, armonía y solidaridad eterna.
7) Los fascismos históricos, en especial allí donde tuvieron más arraigo, surgieron de “teorías de la conspiración” que tuvieron altos niveles de aceptación en tanto que respondían a fenómenos muy reales que habían ocurrido con anterioridad. Pero, tras la guerra mundial, los movimientos neofascistas tuvieron una irreprimible tendencia a interpretar los hechos históricos que ocurrieron a partir de 1945, en función de distintas teorías conspirativas que, en realidad, eran reformulaciones de antiguas teorías, refinadas y readaptadas. Los neofascismos y, por extensión, la extrema-derecha no son los únicos ambientes políticos en los que se han manifestado teorías de la conspiración (incluso la propia interpretación marxista de la historia puede ser considerada como una de estas teorías en las que “la burguesía” trata de imponerse al “proletariado”), pero si son aquellos que, por su psicología particular, por la sombra de la derrota de 1945, hayan puesto mayor énfasis en fijar interpretaciones conspirativas (que, recordémoslo, interpretan una realidad compleja en función de teorías muy simples).
8) Ninguna de las teorías de la conspiración que circulan en la actualidad -y que, en buena medida, son compartidas por neofascismos, postfascismos, nacional-populismos o extrema-derecha- es completa y verificada. Obviamente, la que encaja mejor con la realidad es la denuncia realizada contra el mundialismo; en el resto de conspiraciones que hemos analizado parece evidente que se trata de interpretaciones erróneas o con cierto nivel de desenfoque, de problemas realmente existentes. No puede decirse, por ejemplo, que la inmigración musulmana a Europa, con la consiguiente islamización del continente, sea un fake. El problema existe y cada día que pasa es más aguda, incluso en algunos países, es cuestión de tiempo que estalle la guerra civil, étnica, religiosa y social. Pero ninguna de las teorías conspirativas elaboradas para interpretar el fenómeno responde a todas las preguntas planteadas, ni siquiera explican la pasividad de los gobiernos de Europa Occidental ante el fenómeno que pone dudas sobre la viabilidad de estos estados en un futuro desgraciadamente muy próximo. Lo dramático es que el fenómeno existe, que no es un fenómeno grave, sino gravísimo, ante el cual la mayoría de gobiernos parecen paralizados, pero hasta ahora, ninguna teoría de la conspiración ha logrado integrar todos los elementos presentes en la ecuación y aportar un enunciado único que sea capaz de responder a todas las cuestiones que podrían formularse. Ya lo hemos planteado: un George Soros, ¿sería capaz, sin dudarlo, de provocar una guerra civil étnica sólo por “odio” hacia la Vieja Europa, a sabiendas de que lo que quedara de Europa después del conflicto haría que se perdiera el producto de décadas de especulación bursátil realizada por el propio Soros? ¿Cómo integrar en una interpretación de este tipo el axioma económico de que “el dinero es cobarde” y huye de los conflictos? Ninguna de las teorías de la conspiración ha logrado responder a cuestiones tan simples como ésta.
9) La “teoría de la conspiración mundialista” es, por el momento, la que mejor se adapta a la interpretación de la realidad del siglo XXI. Enunciada en medios neofascistas franceses de la segunda mitad del siglo XX acierta a la hora de establecer responsabilidades en los organismos internacionales que surgieron tras la Segunda Guerra Mundial, en especial las Naciones Unidas y la UNESCO. Todo induce a pensar que los grupos de funcionarios, fuera de cualquier disciplina de nación o Estado, de estos organismos, muy influidos por determinadas corrientes místicas nacidas en el siglo XIX, favorables a la “unificación mundial”, hayan elaborado un programa -la Agenda 2030- como antes elaboraron otros muchos (los “Objetivos del Milenio”) pactado en parte con grupos económicos globalizadores. La teoría de la conspiración que logre trasladar a las masas la convicción de que un grupo de funcionarios alucinados a los que nadie ha elegido, han elaborado un plan de “unificación” y que este grupo funcionarial ha pactado con las mayores acumulaciones de capital, cuáles van a ser las mejores áreas de inversión (energías verdes, transición energética, energías renovables) y que la invasión demográfica es el mejor método para que Europa gane competitividad (a despecho de que pierda en identidad, se islamice o la brutalidad se extienda por sus calles), esa teoría logrará comprender los rasgos de nuestra época y la decadencia presente y futura.
10) Las teorías de la conspiración, en sí mismas, son meros modelos de interpretación de la historia, más o menos próximos a la realidad (o completamente alejados de ella en el caso de las teorías conspiranoicas). Pero lo que, en el fondo cuenta, es la capacidad de recuperación de las condiciones normales de vida, de libre albedrío y de libertad de los pueblos. Las teorías de la conspiración se han preocupado solamente de interpretar los sucesos que ocurren en Occidente. Pero, ahora, en tiempos de mundialización, las interpretaciones “eurocéntricas” ya no son válidas. Estas interpretaciones se identifican con las que hemos llamado “teorías clásicas de la conspiración”, de las que las que hoy maneja la extrema-derecha, el postfascismo y los medios conspiranoicos, no son más que adaptaciones o reformulaciones. Lo que valía para la Rusia de 1917, ya no vale para la China o para la Argentina de 2024. Todo período histórico precisa de un modelo interpretativo, para entenderlo y prever su evolución futura. Entre todas las teorías de la conspiración, incluida la mundialista, la más próxima a la realidad, no hay ninguna que consiga integrar todos los elementos y factores que operan en la modernidad y dar una respuesta sobre los motores del proceso entrópico, con nombres y apellidos. Aquel que logre elaborar una teoría global sobre los orígenes y los factótums de la crisis de civilización actual, conseguirá que sus epígonos la traduzcan en términos políticos en un programa de reconstrucción de los pueblos. Si es que ello es posible. Puede ocurrir también que la realidad mundial actual sea tan completa y diversa, según grupos sociales, continentes y civilizaciones que, esta tarea sea imposible y, a la postre, el caos que estamos viviendo sea solamente el resultado de la entropía que sufre cualquier sistema cerrado de energía: cuando ésta se agota, el sistema, al estar cerrado, entra en crisis. Y el planeta Tierra, más vale que no lo olvidemos, es precisamente un sistema cerrado de energías diversas cada vez más agotadas, como consecuencia de lo cual, en lugar de tender al orden, tienden al caos.
España
Refugio español para un estafador: cómo un defraudador ucraniano evita la prisión mientras su empresa Mayon continúa con sus actividades delictivas
En España se encuentra actualmente a la espera de extradición Boris Konovalenko, ciudadano de origen ucraniano y propietario de la infraestructura internacional de fraude Mayon, a través de la cual, según la documentación presentada en procedimientos judiciales estadounidenses, más de mil inversores fueron despojados de decenas de millones de dólares. Ya en 2021, los tribunales federales y los organismos reguladores de Estados Unidos determinaron la magnitud del esquema: más de 1.100 víctimas, indemnizaciones y sanciones por valor de cientos de millones de dólares, así como prohibiciones de por vida para operar en los mercados financieros estadounidenses. Sin embargo, en lugar de responder ante la justicia, Konovalenko continúa ocultándose en España, mientras la infraestructura fraudulenta vinculada a él mantiene activos varios sitios web y sigue proyectando la apariencia de un negocio legítimo. No obstante, la investigación ha sacado a la luz un aspecto aún más preocupante: durante años, el entramado financiero creado por Konovalenko habría servido como una auténtica «lavandería» para canalizar y blanquear capitales procedentes de operadores rusos de casinos online sujetos a sanciones y vinculados a la economía sumergida. Hoy, con las cuentas de Mayon bloqueadas y con Interpol y el Departamento de Justicia de Estados Unidos acercándose a la fase final de desmantelamiento de la red, Konovalenko estaría intentando vender los restos de este negocio. Sin embargo, cualquier intento de adquirir esta marca altamente tóxica convertiría a un potencial inversor no en un comprador legítimo, sino en un participante consciente de una estructura criminal internacional ya identificada por las autoridades.
La gigantesca pirámide internacional de criptomonedas y Forex RoFx, que dejó a miles de inversores perjudicados en todo el mundo, está entrando en una nueva fase crítica para sus organizadores. Mientras los tribunales federales de Estados Unidos ya han emitido sentencias definitivas y el volumen total de multas e indemnizaciones supera los 250 millones de dólares, los principales beneficiarios del esquema parecen estar intentando ejecutar un último movimiento: monetizar o transferir los elementos de infraestructura que aún han logrado conservar.
En el centro de este proceso se encuentra el grupo de empresas Mayon y su presunto operador en la sombra, el ciudadano ucraniano Boris Konovalenko. Desde Europa, Konovalenko busca contrarreloj compradores para las estructuras de Mayon, con la esperanza de obtener beneficios antes de que la justicia estadounidense termine alcanzándolo. Sin embargo, para cualquier potencial comprador, esta operación difícilmente puede considerarse una inversión. Más bien, supondría la adquisición de un activo cargado de riesgos jurídicos, regulatorios y reputacionales, cuyas consecuencias podrían manifestarse mucho después de cerrada la transacción.
Cómo Mayon construyó un laberinto financiero
Oficialmente, el grupo Mayon, con estructuras registradas en Hong Kong, Estados Unidos y el Reino Unido, se presentaba como un respetable proveedor de servicios corporativos y financieros. Sin embargo, según la documentación del Tribunal Federal del Distrito Sur de Florida, esta red habría sido creada como una infraestructura especializada para el blanqueo de capitales (Money Laundering Enterprise). Del análisis de los documentos judiciales se desprende que Boris Konovalenko actuaba como el principal nexo de unión entre las distintas entidades de Mayon, que desempeñaban tanto funciones de empresas pantalla como de instrumentos para la adquisición de nuevas personas jurídicas al servicio del esquema fraudulento.
El esquema RoFx.net, lanzado en 2018, captaba fondos de los clientes prometiendo beneficios ilimitados mediante operaciones en el mercado Forex gestionadas por una supuesta «inteligencia artificial automatizada», además de garantizar una cobertura del 100 % frente a cualquier pérdida. En realidad, no existía ninguna actividad de trading genuina. Más de 57 millones de dólares —y hasta 75 millones según la demanda colectiva presentada en Estados Unidos— habrían terminado en manos de los organizadores del esquema.
El elemento central de este «laberinto financiero» era precisamente el grupo Mayon. El equipo de Konovalenko estructuró el esquema de tal manera que los inversores afectados no enviaban su dinero directamente a los creadores de la plataforma, sino a cuentas bancarias pertenecientes a empresas pantalla registradas en Estados Unidos (Front Companies): Notus, LLC; ShopoStar, LLC (Colorado); Easy Com, LLC (Nuevo Hampshire); Global E-Advantages, LLC / Kickmagic LLC (Delaware/Nueva York); y Grovee, LLC (Delaware)

Desde allí, los fondos eran transferidos de forma inmediata a través de cuentas de tránsito controladas por Mayon y dispersados entre jurisdicciones offshore y plataformas de intercambio de criptomonedas. Actuando como propietario, director o gerente de distintas entidades de Mayon entre agosto de 2019 y 2023, Konovalenko ejercía personalmente la gestión operativa de estas Front Companies en nombre de RoFx.

Konovalenko figuraba como titular autorizado o cotitular de cuentas bancarias en Estados Unidos que recibieron más de 23 millones de dólares procedentes de clientes. En concreto, a través de cuentas abiertas en Bank of America se canalizaron aproximadamente 9,3 millones de dólares hacia la cuenta de Notus, 13,5 millones de dólares hacia dos cuentas de ShopoStar y otros 550.000 dólares hacia dos cuentas de Kickmagic. Además, según la documentación del caso, fue el propio Konovalenko quien dio instrucciones directas para liquidar la empresa pantalla Notus con el fin de eliminar por completo y ocultar el historial de transacciones asociado a la misma. La Financial Conduct Authority (FCA) del Reino Unido lanzó las primeras alertas ya en 2019, emitiendo una advertencia oficial sobre las actividades ilícitas de RoFx. Sin embargo, la maquinaria financiera vinculada a Mayon continuó operando hasta el colapso repentino de la plataforma en septiembre de 2021.

De pequeño empresario en Mariúpol a fugitivo internacional: la historia de Boris Konovalenko
La figura central sobre la que recaía la gestión operativa de esta red transnacional de fraude era el ciudadano ucraniano Boris Konovalenko. Fue él quien impulsó y coordinó el registro de empresas pantalla, abrió cuentas bancarias y supervisó la recepción de pagos procedentes de los clientes afectados por el esquema.

En Ucrania, su trayectoria personal parecía, en principio, poco llamativa. Hasta 2012, Konovalenko desarrolló actividades empresariales en Mariúpol, ciudad que actualmente se encuentra bajo ocupación rusa, y desde 2006 fue copropietario, junto con su entonces esposa, de una pequeña empresa en Donetsk. Asimismo, su exesposa —de quien se divorció en 2021— mantiene procedimientos judiciales para reclamar el pago de pensiones alimenticias.


Durante ese mismo periodo, Konovalenko también figuró como fundador de una organización sin ánimo de lucro. Entre los demás cofundadores se encontraban el padre de su exesposa y los cónyuges Nedin. Posteriormente, Eduard Nedin se convertiría en el primer director y propietario de la sociedad británica Mayon Solutions Ltd. (Mayon UK), cargo que ocupó entre 2016 y 2019.

Al mismo tiempo, varios bancos ucranianos iniciaron procedimientos de ejecución a través de los servicios estatales competentes para recuperar préstamos vencidos y otras deudas impagadas de Konovalenko.

Con el fin de proteger los activos que aún conservaba frente a una posible confiscación dentro de Ucrania, Konovalenko habría eliminado apresuradamente su presencia en los registros públicos. En la actualidad, no figura a su nombre en Ucrania ningún inmueble ni otros activos de relevancia.

Inmediatamente después del abrupto cese de operaciones de la plataforma RoFx en septiembre de 2021, y ante la perspectiva de una inevitable persecución penal, Konovalenko abandonó apresuradamente el país y pasó a operar de forma clandestina en Europa. Al mismo tiempo, las investigaciones no han identificado nuevas sociedades mercantiles vinculadas jurídica o indirectamente a Konovalenko en las jurisdicciones analizadas. Tampoco se han detectado empresas activas registradas a nombre de personas que hubieran mantenido previamente una relación directa con él.

El veredicto de Estados Unidos y la trampa española
Mientras Konovalenko permanecía oculto, el proceso judicial contra su infraestructura en Estados Unidos llegó a su conclusión. Dado que los organizadores optaron por darse a la fuga y no comparecieron ante la justicia, el Tribunal Federal del Distrito Sur de Florida dictó severas sentencias en rebeldía (Default Judgments).
Las empresas del grupo Mayon —Mayon Holding Ltd. (Hong Kong), Mayon Solutions LLC (Estados Unidos) y Mayon Solutions Ltd. (Reino Unido)—, junto con sus beneficiarios finales, fueron declaradas responsables en virtud de la legislación federal estadounidense RICO (Racketeer Influenced and Corrupt Organizations Act), una de las normas más severas utilizadas para perseguir actividades de crimen organizado, conspiración y estructuras delictivas complejas.
El veredicto oficial de la Commodity Futures Trading Commission (CFTC) de Estados Unidos estableció sanciones sin precedentes. Entre ellas figura una condena solidaria al pago de 56 millones de dólares en concepto de restitución directa a los inversores perjudicados, en un caso que involucra a más de 1.100 víctimas. Además, se impuso una sanción civil superior a los 169 millones de dólares, lo que eleva el volumen total de las reclamaciones financieras de las autoridades estadounidenses a más de 225 millones de dólares. Como consecuencia adicional, los responsables quedaron sujetos a una prohibición permanente para participar en cualquier actividad de negociación, intermediación o registro relacionada con los mercados financieros de Estados Unidos.
La investigación determinó que la sociedad matriz Mayon Holding, con sede en Hong Kong, actuaba como principal coordinadora de la estructura, ejerciendo un control efectivo sobre sus filiales en el Reino Unido y Estados Unidos. Según los documentos del caso, la división británica Mayon UK, a través de Boris Konovalenko y de su directora Olga Tielly, proporcionaba directamente a RoFx empresas pantalla y facilitaba la apertura de cuentas utilizadas para el movimiento y presunto blanqueo de fondos.
Asimismo, según la documentación judicial estadounidense, la red internacional de colaboradores vinculada a Konovalenko y al grupo Mayon incluía a Marina Garda, accionista de Mayon Holding con residencia en Hungría, quien habría participado en la puesta en marcha de diversas Front Companies, y a Olga Tielly, antigua propietaria de Mayon UK, señalada en los expedientes judiciales por haber suscrito acuerdos relacionados con la operativa de RoFx. Los flujos financieros que transitaban por las cuentas de las sociedades pantalla Notus y Global E-Advantages eran gestionados desde el Reino Unido por la responsable Olga Abrykosova. Por su parte, la ciudadana canadiense Alla Skala habría utilizado fondos canalizados a través de estas estructuras para realizar pagos y distribuciones económicas vinculadas a la red investigada. Según los documentos del caso, con el objetivo de eliminar posibles pruebas, Anna Shymko, miembro gestor de Notus en Estados Unidos, procedió personalmente a la disolución de la compañía en septiembre de 2021. Posteriormente, en septiembre de 2025, la ciudadana maltesa Vitalia Borg fue designada con rapidez como directora nominal de la sociedad británica Mayon Solutions Ltd.
Para comprender la verdadera dimensión de las actividades del grupo, es importante diferenciar entre el agresivo marketing corporativo de Mayon y su presencia jurídica real. En la mayoría de los países donde la compañía afirmaba operar, no existían oficinas físicas ni entidades legales registradas bajo su nombre. En la práctica, la firma actuaba como intermediaria en la creación y gestión de estructuras corporativas, utilizando una imagen de consultoría empresarial como cobertura para sus actividades. El sitio web mayon.solutions promocionaba activamente servicios de constitución de sociedades y obtención de licencias, asegurando haber completado supuestamente más de 1.000 registros corporativos exitosos y la apertura de más de 2.000 cuentas bancarias en distintas jurisdicciones.
Hoy, Boris Konovalenko permanece en territorio español con la esperanza de que la jurisdicción europea le proteja de una eventual condena en Estados Unidos, mientras intenta desesperadamente monetizar los restos de la marca Mayon.тSin embargo, lo que parecía una vía de escape se está convirtiendo en una trampa. El escenario español, lejos de ofrecerle un refugio seguro, amenaza con transformarse en el punto de partida de su entrega definitiva a la justicia estadounidense.
Su historial ya incluye un episodio de detención y encarcelamiento en España relacionado con el caso estadounidense. Sin embargo, en aquella ocasión logró recuperar la libertad, aunque solo de manera temporal. España no es un refugio seguro, sino un miembro plenamente integrado en los mecanismos de cooperación internacional de Interpol y una jurisdicción que mantiene una política de tolerancia cero frente al fraude transnacional. El proceso judicial español avanza progresivamente hacia una posible extradición internacional solicitada por las autoridades estadounidenses. Si finalmente Madrid accede a la petición presentada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, las consecuencias podrían extenderse de forma inmediata a las estructuras vinculadas a Mayon en distintas jurisdicciones, comprometiendo seriamente la continuidad de la compañía y acelerando la desaparición de los activos que aún permanecen operativos.
Mayon como presunta plataforma de blanqueo para casinos online ilegales vinculados a Rusia
Durante la investigación salió a la luz otro aspecto especialmente relevante de las actividades de Mayon, que refuerza aún más el nivel de riesgo regulatorio asociado a esta estructura. Los hallazgos sugieren que la pirámide RoFx estaba lejos de ser el único cliente que utilizaba esta red internacional. Según los elementos analizados, Mayon habría prestado servicios a diversos actores a través de una compleja infraestructura transnacional, ampliando significativamente el alcance de las actividades investigadas y atrayendo una atención cada vez mayor por parte de reguladores y organismos de control internacionales.
Mención aparte merece la profunda conexión con Rusia que aparece en el caso Mayon y que, según la investigación, habría sido ocultada mediante estructuras corporativas y financieras especialmente complejas. El análisis de las transacciones y de la documentación jurídica apunta a que Konovalenko desarrolló una amplia cooperación con operadores vinculados a la Federación Rusa, convirtiendo su red en un centro de pagos para negocios opacos y entidades sujetas a sanciones. Un papel clave dentro de esta estructura habría sido desempeñado por el controvertido intermediario de pagos «británico» ePayments Systems Ltd. Esta plataforma, controlada por empresarios de origen ruso, operaba en lengua rusa, realizaba procesos de compensación a través de Rietumu Banka, en Letonia, y estaba gestionada por los ciudadanos británicos de origen ruso Andrei Fetin y Mikhail Rymanov. En febrero de 2020, la Financial Conduct Authority (FCA) del Reino Unido suspendió de forma urgente las operaciones de ePayments al detectar graves deficiencias en sus controles de prevención de blanqueo de capitales (AML) y posibles riesgos relacionados con el lavado de dinero. Según los materiales analizados, tanto en la estructura de RoFx como en la red Mayon, ePayments desempeñó un papel esencial como canal intermediario para la transferencia y posterior legitimación de importantes flujos de capital procedentes de Rusia, eludiendo controles y restricciones internacionales. Una de las evidencias que apuntan a esta integración con los circuitos financieros rusos es la figura de Olga Abrykosova, considerada una de las colaboradoras más cercanas de Konovalenko. Antigua ciudadana rusa que posteriormente obtuvo la nacionalidad británica, Abrykosova ejercía funciones de responsable financiera dentro de varias de las empresas pantalla vinculadas a Mayon. De acuerdo con la documentación del caso, era ella quien, siguiendo instrucciones de Konovalenko, gestionaba manualmente los movimientos de fondos a través de distintas sociedades instrumentales, conectando la estructura financiera de Mayon con beneficiarios radicados en el entorno empresarial ruso.
Por qué la compra de activos de Mayon podría convertir a un inversor en cómplice
A pesar de la contundente derrota sufrida en los tribunales estadounidenses, los sitios web mayon.solutions y mayon.hk continúan activos, las licencias financieras de Hong Kong siguen formalmente vigentes y la página de Facebook de la compañía mantiene actividad regular, proyectando la imagen de un negocio legítimo. Según la investigación, este aparente funcionamiento normal responde a un único objetivo: Boris Konovalenko estaría intentando vender discretamente el grupo Mayon, transferir sus licencias o reintroducir la estructura en el mercado bajo la apariencia de una empresa de consultoría completamente legítima.
Sin embargo, cualquier potencial comprador debe ser consciente de una cuestión fundamental: tras la divulgación pública de los hechos y antecedentes relacionados con Mayon, cualquier parte que decida participar en una operación de adquisición difícilmente podrá ampararse en la condición de «inversor de buena fe» o alegar desconocimiento de los riesgos asociados a la compañía.
En la actualidad, las principales estructuras de Mayon en el Reino Unido y Estados Unidos se encuentran oficialmente bajo medidas judiciales de intervención y embargo. La situación de la sociedad matriz en Hong Kong sigue siendo incierta; sin embargo, el uso de todas sus cuentas bancarias permanece completamente bloqueado. Además, la orden judicial de búsqueda y detención emitida contra Boris Konovalenko continúa vigente y mantiene plena validez legal. Esta situación ha limitado de forma significativa su capacidad para desarrollar actividades empresariales de manera legal, constituir nuevas sociedades o abrir cuentas bancarias en aquellas jurisdicciones sujetas a acuerdos internacionales de cooperación y extradición.
Toda la información relevante sobre el caso se encuentra ya en el dominio público. Quien decida adquirir esta marca altamente tóxica o sus licencias en Hong Kong estará asumiendo conscientemente los riesgos asociados a una estructura señalada por presuntos vínculos con esquemas de fraude y blanqueo de capitales relacionados con operadores rusos de juego online, así como el previsible interés de las autoridades encargadas de su investigación. Desde la perspectiva de los reguladores estadounidenses, el FBI y numerosas entidades financieras europeas, una operación de este tipo podría ser interpretada como un intento de mantener activa una estructura ya sometida a un intenso escrutinio regulatorio y judicial. En consecuencia, bancos, proveedores de servicios de pago y socios comerciales que mantengan relaciones con activos vinculados a Mayon podrían verse expuestos a controles reforzados, restricciones financieras, investigaciones regulatorias e importantes riesgos de cumplimiento normativo. Todo indica además que Boris Konovalenko difícilmente podrá seguir contando con una vida discreta y tranquila en España. Las investigaciones en curso continúan avanzando y las autoridades implicadas parecen decididas a llevar el caso hasta sus últimas consecuencias. En caso de que prospere una eventual extradición a Estados Unidos, Konovalenko podría enfrentarse a graves consecuencias judiciales, mientras que quienes adquieran activos relacionados con Mayon asumirían riesgos financieros y legales de enorme magnitud. Por otra parte, la infraestructura asociada al grupo permanece bajo la atención simultánea de periodistas de investigación, organismos reguladores y fuerzas de seguridad de distintos países. Cualquier actuación futura podría extenderse de forma coordinada a varias jurisdicciones, incluidas el Reino Unido y Hong Kong. En ese escenario, no solo se verían afectados Konovalenko y sus socios comerciales, sino también el conjunto de estructuras corporativas vinculadas a Mayon.
