Internacional
¿Dónde está el lobby LGTBI? Irán ahorca a dos homosexuales acusados de sodomía
Las víctimas, identificadas como Mehrdad Karimpour y Farid Mohammadi, de 32 años, murieron ejecutados por el régimen.
Irán ejecutó a dos hombres homosexuales que fueron condenados por cargos de sodomía y pasaron seis años en el corredor de la muerte, denunció un grupo de derechos humanos.
Según un reporte publicado por la Agencia Noticiosa de Activistas de Derechos Humanos o HRNA, los dos hombres fueron identificados como Mehrdad Karimpour y Farid Mohammadi.
Fueron condenados a muerte por “relaciones sexuales forzadas entre dos hombres” y ahorcados en una prisión en la ciudad noroccidental de Maragheh, a unos 500 kilómetros (310 millas) de la capital, Teherán.
La homosexualidad es ilegal en Irán, que está considerado uno de los países más represivos del mundo para lesbianas, gays, bisexuales y transexuales.
HRNA dijo que los medios controlados por el régimen iraní no han informado sobre las ejecuciones de los dos hombres en base a la ley contra los homosexuales del país.
“Los dos hombres iraníes fueron ejecutados hoy después de ser declarados culpables de cargos relacionados con la homosexualidad”, tuiteó HRNA. “Los sitios web de derechos humanos identificaron a los hombres como Mehrdad Karimpour y Farid Mohammadi, de 32 años. Fueron arrestados hace 6 años y estuvieron en la prisión de Maragheh hasta su ejecución”.
En julio, otros dos hombres fueron ejecutados por los mismos cargos en Maragheh, añadió el grupo, que apuntó que, desde el año pasado, el régimen persa ha ejecutado a 299 personas, incluyendo cuatro por delitos cometidos cuando eran menores. En 2021, la República Islámica condenó muerte a 85 personas.
En octubre, el investigador independiente de Naciones Unidas sobre derechos humanos en Irán, Javaid Rehman, dijo al Comité de Derechos Humanos de la Asamblea General del organismo que Irán siguen aplicando la pena capital “a un ritmo alarmante”.
Bajo la legislación iraní, la sodomía, la violación, el adulterio, el robo armado y el asesinato son delitos que pueden castigarse con pena de muerte. Según estimaciones de activistas, el régimen teocrático de Irán ejecutó entre 4.000 y 6.000 homosexuales y lesbianas desde la revolución islámica de 1979 en el país.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
