Sociedad
Dos socialistas candidatos a ‘Gran Maestro’ de la Gran Logia de España: Los vínculos de la masonería y la política. El PP vasco también «pringado».
EL ABOGADO ADOLFO ALONSO CARVAJAL YA HA ANUNCIADO SU CANDIDATURA Y EL SENADOR TXEMA OLEAGA TAMBIÉN PODRÍA OPTAR AL CARGO EN LAS ELECCIONES MASÓNICAS.
Adolfo Alonso Carvajal, junto con Luis Ignacio Gordillo Pérez, portavoz adjunto del Grupo PP+Cs en el Parlamento Vasco y actualmente en las filas del Partido Popular tras abandonar Ciudadanos -formación que llegó a dirigir en Euskadi-, tal y como apuntan fuentes conocedoras, tendrían planeado crear una filial de la Federation Nationale et Internationale des Clubs 50 en Bilbao.
Adolfo Alonso Carvajal renuncia al cargo de concejal en el Ayuntamiento del municipio menorquín de Sant Lluís para postularse a Gran Maestro de la Gran Logia de España. El abogado, dos veces candidato al Congreso de los Diputados por el Partido Socialista en el País Vasco y conocido por llevar la defensa de Francesco Arcuri, expareja de Juana Rivas, deja a un lado la política y oficializa su candidatura a máximo responsable de la que es la principal institución masónica de España.
“Me ha llegado la oportunidad de convertirme en concejal del ayuntamiento de Sant Lluís tras llevar meses haciendo campaña para la Gran Logia de España. Para mí, la masonería tiene un papel muy importante por jugar en el país con trabajo, libertad, democracia, diálogo y fraternidad, al margen de discusiones políticas y religiosas que no podemos entender. Todos convivimos en paz en nuestras logias”, indicaba Alonso Carvajal a Efe tras hacerse pública su decisión.
La suya, es la primera de las candidaturas que se anuncia de cara a unas elecciones que previsiblemente se celebrarán antes de seis meses. No obstante, tal y como se ha podido saber, existe al menos otro nombre vinculado al partido socialista con intención de concurrir en los comicios masónicos, Txema Oleaga Zalvidea, elegido senador por Vizcaya en las elecciones generales de abril de 2019.
La masonería es, en sus propias palabras, «una experiencia de vida donde se anteponen los valores humanos», tal y como afirmó durante unas jornadas organizadas por Co.CociudadaNa.
Filial del Club 50 en Bilbao
Adolfo Alonso Carvajal, junto con Luis Ignacio Gordillo Pérez, portavoz adjunto del Grupo PP+Cs en el Parlamento Vasco y actualmente en las filas del Partido Popular tras abandonar Ciudadanos -formación que llegó a dirigir en Euskadi-, tal y como apuntan fuentes conocedoras, tendrían planeado crear una filial de la Federation Nationale et Internationale des Clubs 50 en Bilbao.
La FNIC es una hermandad con sede en París que algunos describen como «un punto en el que sus miembros, masones, intercambian fraternalmente información estratégica. Se prestan servicios unos a otros en una especie de operación de relaciones públicas». En otras palabras, sirve para «favorecer los movimientos de poder entre miembros cuidadosamente seleccionados».
La masonería y sus vínculos con el poder
Ríos de tinta se han escrito sobre la influencia de la masonería en el poder. Maurice Caillet cuenta en su libro ‘Yo fui masón’ que a nivel europeo, por ejemplo, existe una logia de parlamentarios que decide a quién hay que promocionar. Los hilos de la masonería en el devenir gubernamental de países de todo el mundo ha sido ampliamente debatido y, en muchas, ocasiones, alimentado por la gran cantidad de personajes personajes ilustres y relevantes de la historia que han sido miembros.
Por ello, aunque legal en España desde los años 80, son muchos los que consideran que la pertenencia de un cargo político a esta organización debería ser un dato de acceso público «porque, políticamente, es importante».
Y no solo por las supuestas relaciones de poder, sino también por los ideales que defienden. La principal logia que existe ahora en nuestro país, la Gran Logia de España, es bastante conservadora y, en sus filas, no admite mujeres. Para entrar, es requisito indispensable ser varón, mayor de 21 años, creyente -independiente de la religión que se profese-, de buenas costumbres, honorable, leal y digno.
Definida como una «asociación libre de hombres independientes, los cuales sólo dependen de su conciencia desde la que se dedican a poner en práctica un ideal de paz, amor y fraternidad universal», su objetivo es el perfeccionamiento moral de la humanidad como medio de propagación de una verdadera filantropía, con el empleo de formas y costumbres simbólicas. Además, impone a sus miembros el respeto a las opiniones ajenas y la prohibición de hablar de religión y política.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.


