Europa
El autor del tiroteo de Estrasburgo gritó «Alá es grande» antes de disparar

Al menos tres personas murieron y 13 resultaron heridas ayer en Estrasburgo, después de que un hombre armado abriera fuego en las calles céntricas de la ciudad alsaciana.
Aunque todavía no ha sido detenido, la Policía ya ofreció por la noche de los primeros datos de su identidad: el terrorista se llama Chérif C., y es un joven nacido en 1989 en Estrasburgo, Francia. De 29 años, hijo de marroquíes, ya era conocido por cometer delitos comunes, sobre todo una treintena de robos en Francia, Alemania y Suiza, y también había sido fichado por radicalización en 2016.
Chérif gritó «Alá es grande» durante el ataque. «Sin duda, se trata de un atentado terrorista», ha afirmado Roland Ries, el alcalde de Estrasburgo.
Según los datos que se manejan ahora mismo, Chérif se habría radicalizado durante una de sus estancias en la cárcel. «Tiene unos antecedentes bastante importantes. Pasó bastantes veces por la cárcel, y fue en una de esas estancias en las que detectó que se había radicalizado, pero solo en la práctica religiosa. Hay que ser muy prudentes, la motivación terrorista del acto no ha sido todavía establecida», explicó Laurent Nuñez, secretario de Estado del Miniserio del Interior, en France Inter. Sin embargo, otras fuentes apuntan a que el suceso puede ser calificado, sin dudas ya, de acto terrorista.
Herido en un brazo
Rémy Heitz, procurador de la República de París, ha explicado, según recoge el diario Le Figaro, que Chérif comenzó a disparar a eso de las 20 horas en rue des Orfèvres, en Estrasburgo, junto al mercado de Navidad. Luego recorrió varias calles, empleando su arma y un cuchillo, y llegando a enfrentarse con unos militares, que le hirieron. Logró escaparse en un taxi. Al bajarse, tuvo otro encontronazo con unos policías, pero también se evadió.
Antes de que se produjeran los hechos, la Policía había intentado detenerle ese mismo martes por la mañana por su implicación en un robo con tentativa de homicidio. En su casa, los agentes hallaron granadas, un rifle y cuchillos.
Por el momento, el responsable de los hechos continúa fugado, aunque los agentes le buscan activamente. Se sabe que el joven está herido en un brazo, como resultado de su choque con los militares. También se sabe que logró tomar un taxi para evitar ser detenido. Además, cuatro personas de su círculo cercano han sido arrestadas, y una de ellas también estaría fichado por radicalización.
España
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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado
La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas
Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.
El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.
El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.
El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.
La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.
Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.
Modernización total
El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».
Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión».

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española
Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».
Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.
El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.
Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.






