Economía
El Banco de España cree que el Gobierno no logrará este año reducir el déficit público
Tirón de orejas al Gobierno por parte del Banco de España, que constata que a la desaceleración ya descontada de la economía española se une un deterioro de las cuentas públicas que no se veía desde los años de crisis. En sus nuevas previsiones económicas para el periodo 2019-2022, el supervisor mantiene su pronóstico de crecimiento para este año y los próximos al 2% en 2019 –frente el 2,4% de 2018–, el 1,7% en 2020, el 1,6% en 2021 y el 1,5% en 2022. De esta forma, en los próximos cuatro años el PIB español avanzará de media anual un 1,7%. Las nuevas estimaciones empeoran indicadores como el déficit público, el desempleo, las exportaciones y la inversión en vivienda, mientras que mejoran la evolución del consumo privado y la inversión en equipo.
En este nuevo boceto de cómo se comportará la economía española a futuro, 2019 aparece como un año perdido para la reducción del déficit. El supervisor aumenta su pronóstico de desvío en una décima del PIB hasta el 2,5% en 2019, mismo porcentaje en el que cerró 2018. Es decir, por primera vez desde 2012, el Gobierno no habrá reducido el déficit n siquiera ligeramente. De hecho, en términos absolutos (en millones de euros), el organismo comandado por Pablo Hernández de Cos augura que habrá aumentado. Para 2020 y 2021 empeora en tres décimas al 1,8% del PIB y el 1,4% respectivamente.
El deterioro de este año se debe a un «avance más dinámico de lo esperado de la remuneración de asalariados y de las prestaciones sociales» a lo que se suma, viendo los datos de octubre, «una desaceleración significativa de la recaudación del impuesto de Sociedades, al no repetirse este año el elevado pago fraccionado observado en 2018». Las grandes empresas han destinado 1.900 millones menos en las retenciones del gravamen este año que el pasado.
A futuro, la vinculación de las pensiones con los precios elevará los números rojos de la Administración. «En las actuales previsiones se asume un incremento de las pensiones en línea con el IPC para el período 2020-2022, frente a la revalorización del 0,25% —resultado de la aplicación de la fórmula establecida en la ley de 2013— que se asumía en el ejercicio de proyecciones de septiembre», explica el supervisor.
Contra la incertidumbre política
El Banco de España lanza un recado a la clase política y reclama «reformas estructurales» para impulsar «el potencial de crecimiento de la economía». Pero lejos de estos deseos, el supervisor constata que «persiste la incertidumbre acerca del diseño futuro de las políticas económicas y, en particular, de los elementos necesarios para retomar el proceso de consolidación fiscal, en la medida en que no se ha constituido todavía un nuevo Gobierno tras las pasadas elecciones generales».
Pese a todo, la economía española seguirá creciendo por encima de su «tasa de crecimiento potencial» por lo que el desempleo seguirá reduciéndose, aunque a menor ritmo de lo que se venía esperando. En 2019 la reducción habrá sido exigua al acabar el año, según las previsiones, en un 14,3% de desempleo, solo una décima por debajo de 2018 (y dos más de lo que el Banco de España proosticaba en septiembre). En 2020 acabará en el 13,6% (cuatro décimas más), en 2021, en el 13% (dos de aumento) y en 2022 seguirá en el 12,5%).
En fin, una mejoría a cámara lenta que se materializará en que el empleo crecerá ya en 2020 por debajo de lo que lo hace la actividad: aumentará un 2% en 2019, un 1,3% en 2020, un 1,4% en 2021 y un 1,2% en 2022.
El PIB crecerá un 0,4% en el cuarto trimestre
La institución observa que en el cuarto trimestre el PIB crecerá un 0,4%, mismo nivel al que avanzó el periodo anterior. Los motores del crecimiento en los próximos años seguirán siendo el consumo de los hogares y la inversión de las empresas. «El crecimiento seguirá apoyándose en las mejoras registradas a lo largo de los últimos años en la situación patrimonial de hogares y empresas, que constituye un soporte clave para el dinamismo de la demanda interna, y en el tono acomodaticio de la política monetaria del BCE», desgrana.
Con esta banda sonora, el consumo privado aumentará un 1,2% este año (dos décimas más de lo que esperaba el Banco de España en septiembre), un 1,6% en 2020 (una revisión al alza de tres décimas), un 1,4% en 2021 (sin cambios) y un 1,3% en 2022.
Más ahorro, menos consumo y bajón de la vivienda
Como fuere, para la demanda interna observa dos factores a la baja. Por un lado, se pone fin al proceso de «absorción de la demanda de bienes duraderos acumulada durante la crisis». Por el otro, el aumento de la tasa de ahorro de los hogares en los últimos meses parece reflejar «una actitud más cautelosa de estos agentes en relación con sus decisiones de gasto».
Y como guinda, el menor ritmo de creación de empleo provocará que el consumo también modere su aumento, ya que las mejoras salariales contribuyen a que los hogares eleven su ahorro y no tanto su consumo, como sí hace la creación de empleo, observa el supervisor.
El aumento de la tasa de ahorro tiene otra derivada como es que las familias invertirán menos en compra de vivienda. La inversión en construcción es el indicador que más se resiente: de subir un 6,6% en 2018 pasará este año a repuntar un 1,4% (-0,9% frente a las previsiones de septiembre), un 1,6% en 2020 (-2,3 puntos menos frente a lo augurado hace tres meses) y un 2,8% en 2021 (una décima menos).
Afortunadamente, la inversión en equipo de las empresas mantendrá el tipo algo más de tiempo y crecerá este año un 4,1% (mismo porcentaje que en 2018 y 1,8 puntos de revisión al alza), para incluso subir al 4,9% en 2020 (dos puntos más de lo augurado en septiembre) e ir bajando poco a poco al 2,5% en 2021 y al 1,7% en 2022, favorecido por la política monetaria acomodaticia del BCE.
Ojo al Brexit y a la tensión en Iberoamérica
Lo que sí empeorará, debido a la mayor desaceleración europea, serán las exportaciones. Las ventas al exterior crecerán un 1,8% este año (cuatro décimas menos que en 2018 y de lo que esperaba el Banco de España hace tres meses), un 2,3% en 2020 (una revisión a la baja de 0,6 puntos) y un 2,9% en 2021 (esperaba antes un 3,3%). Un escenario que puede ser peor, advierte el Banco de España, si se produce un Brexit desordenado o ante un «resurgimiento de las tensiones geopolíticas en algunas regiones (como el Medio Oriente y América Latina)».
Economía
El turismo internacional impulsa las estancias largas en la costa de Alicante
La llegada de viajeros internacionales a la costa mediterránea está cambiando algunos patrones habituales dentro del sector turístico. Más allá de las vacaciones cortas de verano, crece el número de visitantes que optan por pasar varias semanas, e incluso meses, en destinos con buen clima y un ritmo más tranquilo durante gran parte del año.
Villajoyosa empieza a notar esa transformación. Su ubicación, el tamaño de la ciudad y una oferta menos saturada que otros puntos de la costa alicantina la están posicionando como una alternativa atractiva para turistas europeos que buscan una estancia más estable.
El apartamento gana terreno frente al alojamiento hotelero
Uno de los cambios más visibles está en la forma de alojarse. Muchos viajeros internacionales priorizan espacios que les permitan mantener cierta rutina durante su estancia, especialmente cuando el viaje supera unos pocos días.
El alquiler de apartamentos en Villajoyosa se ha consolidado como una de las opciones más buscadas por este perfil de visitante. Cocinar, disponer de más espacio o trabajar a distancia desde el alojamiento son aspectos que influyen directamente en la elección.
La vivienda turística deja así de entenderse únicamente como un lugar de paso y se convierte en una especie de residencia temporal.
Teletrabajo y movilidad internacional cambian el perfil del visitante
El auge del trabajo remoto ha modificado la relación entre turismo y tiempo de estancia. Muchos profesionales ya no necesitan limitar sus viajes a periodos vacacionales concretos y pueden instalarse temporalmente en otros países mientras mantienen su actividad laboral.
Este fenómeno está teniendo impacto en destinos como Villajoyosa, donde el entorno más tranquilo y el clima estable resultan especialmente atractivos. La demanda de viviendas bien equipadas y con buena conexión digital ha crecido de forma notable.
El alquiler vacacional en Villajoyosa se adapta bien a este modelo, ofreciendo alternativas más flexibles para quienes buscan combinar trabajo y descanso.
Visitantes europeos priorizan destinos menos masificados
Otro aspecto que está favoreciendo este crecimiento es el interés por destinos que mantengan cierta autenticidad. Frente a zonas con mayor presión turística, muchos viajeros valoran entornos donde todavía exista vida local más allá del turismo.
Villajoyosa conserva parte de ese atractivo. El casco histórico, el comercio tradicional y una densidad más moderada generan una experiencia distinta para quienes buscan una estancia más relajada.
Este perfil de visitante suele permanecer más tiempo en el destino y establecer una relación más cercana con el entorno.
Estancias más largas y gasto repartido durante todo el año
El aumento del turismo internacional vinculado a largas estancias también tiene impacto en la actividad económica local. Al distribuirse durante más meses, ayuda a reducir la dependencia de la temporada alta.
Restauración, comercio y servicios empiezan a notar una actividad más estable fuera de los meses tradicionales de verano. Este movimiento favorece un modelo turístico menos concentrado y más sostenible en términos de ocupación.
El alquiler de apartamentos en Villajoyosa forma parte de esta dinámica, ajustándose a un tipo de turismo que prioriza la permanencia frente a las visitas rápidas.
Una nueva forma de viajar ligada a la flexibilidad
El concepto de vacaciones también está cambiando. Las fronteras entre viaje, trabajo y descanso son cada vez menos rígidas, especialmente entre perfiles internacionales con mayor movilidad.
El alquiler vacacional en Villajoyosa encaja en esta evolución ofreciendo una fórmula flexible, donde el visitante puede adaptar la estancia a sus necesidades reales. No se trata solo de pasar unos días cerca del mar, sino de instalarse temporalmente en un entorno que facilite una vida más tranquila y adaptable.
