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Opinión

El doctor en Economía, cum fraude, quebrará la Seguridad Social

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El líder del Partido Sanchista, PS, Pedro Sánchez (la O de obrero y la E de español se han quedado por el camino) quebrará la seguridad social, si por desgracia sigue en el poder una legislatura más, o lo que pueda aguantar.

Siento ser tan agorero, pero es lo que hay, y creo es mi obligación advertir a los votantes, para que vayan a votar con la cabeza, y no solo con el corazón.

Una vaca se puede ordeñar moderadamente, pero no por mucho ordeñar se obtiene más leche. Y lo mismo sucede con los exhaustos contribuyentes españoles.

Aumentar un veintiséis por ciento el salario mínimo, por ejemplo, ha supuesto la pérdida de doscientos catorce mil empleos, solo en el mes de enero de 2019.

Cantidad reducida a solo tres mil y pico en el mes de febrero, pero claro, si quieres conocer a un mentiroso, pregunta por un estadístico.

No se pueden juntar churras con merinas, y no es lo mismo un cotizante a jornada completa que un trabajador a tiempo parcial, o por horas, como tampoco es igual un contrato indefinido que otro temporal.

Es edad que andamos por los 19 millones de cotizantes, ¿pero cuántos son a tiempo parcial, o autónomos de nueva creación, de los que solo aportan sesenta euros al mes?

¿Cuántos cotizantes a solo sesenta euros al mes necesitamos para pagar una pensión modesta, de mil euros, por ejemplo, que por catorce pagas son catorce mil euros al año?

Con los datos se pueden hacer todas las combinaciones que se quieran, y digo combinaciones por no decir manipulaciones, y al final parece que los números cuadran, y que todo va bien, pero es mentira.

El fondo de reserva ha pasado a ser el fondo de insolvencia de la seguridad social, pues no hay reserva alguna, y lo que sí existe es una deuda de más de 30.000 millones de euros, que se dice pronto, con la Hacienda pública.

Es decir, se adeuda ese dinero al Estado, como única forma de poder pagar las pensiones al día.

No hay político que se atreva a coger el toro por los cuernos, pues son más de diez millones de votantes, muchos de ellos con sus respectivas esposas o maridos.

Aquí no hay Churchill alguno, pues no tenemos gobernantes, sino políticos, o más bien politicastros, castuza que solo piensa en solucionarse sus habichuelas, y el que venga detrás, ¡que se joda!

Así se comportó el impasible Rajoy, fumando puros y leyendo la prensa deportiva, mientras la seguridad social se encaminaba hacia el abismo, sin hacer absolutamente nada.

Pero lo de Sánchez todavía es peor: es el “capitán” (en su caso, escasamente llega a grumete), que abre vías de agua en el barco, ampliando la cobertura, con fines electorales, a los desempleados de más de 52 años, por ejemplo, concediendo ayudas a troche y moche, realizando subidas totalmente inasumibles por el sistema, que hace aguas por todas partes, repito, y diciendo que va a revalorizar las pensiones igual que el IPC.

¿Y por qué no dos puntos por encima del IPC?

Al fin y al cabo, son más de diez millones de votos, repito, más sus respectivas esposas o maridos, en su caso.

Posiblemente, más de quince millones de votos.

Y el que venga detrás, que arree. ¡El único problema es que los burros a los que habrá que arrear, será a sus votantes!

Créanme que sé algo de lo que hablo. Tengo una cierta deformación profesional en materias laborales y de seguridad social, como puede ver cualquier persona que ojee mi curriculum. También he publicado varios libros sobre estas materias, y asistido a decenas de congresos, simposios y reuniones de expertos sobre estas materias en ocasiones como ponente o conferenciante.

Nadie serio, honrado y decente hace promesas que sabe que no puede cumplir, salve que sea tonto del todo, o un auténtico engañabobos.

Abogado y escritor.

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España

Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

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«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».

Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.

Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.

Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?

Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.

Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.

En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.

Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.

Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.

Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.

El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.

Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.

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